“A
todos nos llega la radio”
Martín Cruz Santos
"La radio afecta a la gente de una forma muy
íntima, de tú a tú,y ofrece todo un mundo de comunicación silenciosa entre el escritor-locutor y
el oyente".
Herbert Marshall McLuhan (1911-1980), filósofo y sociólogo de la
comunicación
A la memoria de Ramón Cruz Santos (1947-1987), mi hermano mayor, apasionado por la radio.
El eslogan “A todos nos llega la radio”
fue parte de una campaña publicitaria desarrollada por la Asociación de Radiodifusores
de Puerto Rico[1]
a finales de la década de 1970 y principios de la siguiente, si mal no
recuerdo. La misión institucional de promover la radio y su influencia social enfrentaba
la competencia de la televisión. Fluían tiempos cuando la búsqueda de reafirmar
el alcance masivo de este medio auditivo, que, por su accesibilidad universal cumple
una función social importantísima, ameritaba intensificar la difusión de sus
fortalezas históricas. Celebrar en mayo el mes de la radio constituyó un
aspecto de la agenda. En la Isla, como
en otros lugares de América y el mundo, es indudable el carácter comunicacional
gracias a la capacidad de informar, interactuar, educar y entretener en tiempo
real a los radioescuchas de diversos espacios geográficos, culturales y
socioeconómicos.
La emisora pionera
en mi lar nativo, WKAQ-AM, comenzó a transmitir el 3 de diciembre de 1922.[2] Nací cuarenta
años después y crecí escuchando la programación radial del decenio y posterior
a 1970. Cito lo dicho al respecto en otra de mis reflexiones:
“A finales de los sesentas, la radio era el medio de comunicación que utilizábamos en nuestra casa y en las de la mayoría de los vecinos. La televisión comenzó en Puerto Rico en otro marzo, el de 1954, pero, en los barrios pobres de los municipios rurales de la Cordillera Central, en uno de los cuales vivíamos, la señal tardó en recibirse, más por la carencia de recursos económicos para comprar un aparato televisivo que por la disponibilidad tecnológica de la transmisión y la oferta comercial de la novedosa pantalla de imágenes en movimiento.”[3]
La radiofonía es alcanzable, gratuita, creíble, de recepción sonora y estimulante para la imaginación. Tanto que sonaban
familiares las voces de locutores con dicción impecable que notificaban sucesos
al nacer el día. La diversión llegaba en el meridiano acompañada por comedias y
variedades. Para mis padres, el informe meteorológico era sagrado,
particularmente, en la temporada de huracanes en el Caribe (1 de junio al 30 de
noviembre). No faltaban las radionovelas, algunas creadas por literatos
puertorriqueños, cuyos personajes visualizamos a través de imágenes acústicas. Claro
está, también recibíamos programas de distintos países, como el Radio
periódico El Espectador (Colombia), México Canta para Puerto Rico (México)
y Mi tío Juan, un hombre fuera de serie (esta última producida por el
Servicio Radiofónico para América Latina (SERPAL), entre otros.
La apreciación musical primera
la aprendimos a distancia. Un aparato transistor coadyuvó a moldear y ampliar
los gustos estéticos de muchos que, incluso, soñábamos con interpretar algún
instrumento o cantar. Las ondas radiales trajeron la Salsa reciente, pero
también sus ingredientes cubanos previos: el son montuno, la rumba
(especialmente, el guaguancó), la guaracha, el mambo y el cha-cha-cha.
Asimismo, la bomba y la plena de la Isla del Encanto. Las emisoras emitían
boleros, baladas, soul, jazz y el rock de Carlos Santana y su guitarra mágica. Disfrutamos,
además, de la instrumentalidad clásica, porque había segmentos dedicados no
solo a la música popular.
Agradezco a quienes dedican
su vida entusiasta a la locución y complacen las peticiones de los radio oyentes.
Recuerdo que, en el caso que nos ocupa, apelaban mayormente a canciones específicas
y saludos para los seres queridos. Cuántas veces nos enteramos de la enfermedad
o defunción de más de uno por un parte radial. Y, cómo olvidar los anuncios
comerciales de los establecimientos locales que avisaban sobre los productos recién
llegados o alguna vacante de empleo. Identificábamos vocablo y persona, novedad
y hecho, resonancia y articulación de pensamientos, en fin, la radio con un
mundo de posibilidades.
Ramón, a quien dedico
estos apuntes, inventaba un estudio donde ensayar con una grabadora portátil
que adquirió tras cursar por correspondencia un curso de expresión oral. Aquel precedente
de la educación en línea ofrecía algunas oportunidades, que, de otro modo, eran
inasequibles para jóvenes pobres. Le gustaba grabar mensajes, sintonizar
señales de amplitud modulada (AM) y frecuencia modulada (FM), deleitarse con la
música y analizar las opiniones vertidas sobre temas políticos.
En ese ámbito, después
de su muerte, seguí los pasos de él e incursioné en proyectos específicos de
comunicación social. Al principio, sentí afición por la onda corta antes que conectará
la radio en internet (radio online). Resultaba maravilloso captar transmisiones
internacionales. Más tarde colaboré con algunas estaciones, públicas o
comerciales, hasta que, junto a un grupo de colegas universitarios, creamos Pulso
Metropolitano, una iniciativa virtual de la Escuela de Ciencias Sociales,
Humanidades y Comunicaciones de la Universidad Metropolitana, hoy Universidad
Ana G. Méndez, con sede en San Juan, Puerto Rico. Junto a la práctica docente,
esos fueron los antecedentes de Conversaciones con Martín Cruz Santos, el
podcast originado en un canal de YouTube (@MCRUZSA) para comunicar
contenidos que propicien encuentros socioculturales y conversar sobre temas contemporáneos;
y, recientemente, Ruta Cultural, servicio público y no promocional
dedicado a difundir información pertinente a proyectos y actividades culturales
de Jardín y el suroeste antioqueño, que es transmitido por Ondas de Jardín, la
radio de la Villa Encantada (96.5 FM y en internet: ondasdejardin.com.co, y el
canal de Conversaciones).
A mi juicio, lejos de
perder vigencia a causa de las plataformas digitales cambiantes
vertiginosamente, la radio ha amplificado la cobertura y transformado los
formatos tradicionales mediante el streaming y el podcast. Integrar
las redes sociales a la estructura de interactividad ha redundado en la
diversificación de la audiencia. Evidencia su evolución adaptándose a una
presencia actualizada, coherente y capaz de responder a las necesidades y los
retos de las comunidades. A todos nos llega la radio, queda demostrado
en mis Reflexiones desde el Jardín.
[1]
Es una organización sin fines de lucro que agrupa a las emisoras de radio del archipiélago
puertorriqueño desde el año 1947, cuando fue fundada.
[2] Mario E. Roche Morales (2022), Un siglo de la radio en Puerto Rico, Enciclopedia PR, disponible en línea: https://enciclopediapr.org/content/un-siglo-de-la-radio-en-puerto-rico/#:~:text=Ese%20esp%C3%ADritu%20de%20adaptaci%C3%B3n%2C%20innovaci%C3%B3n,la%20radiodifusi%C3%B3n%20en%20Puerto%20Rico.
[3]
Martín Cruz Santos, Vietnam: memorias de una guerra 50 años después, disponible
en: https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2025/10/foto-de-eddie-adam-associated-press.html




