01 octubre 2024



Nada que hacer

Martín Cruz Santos

“Quien quiere hacer algo, encuentra un medio,

quien no quiere hacer nada, encuentra una excusa”.

Proverbio árabe

 

      La sociedad de consumo desmedido, que es guiada por el énfasis en el crecimiento de la producción de la riqueza trabajada por muchos, pero disfrutada por pocos, tiene como eje la actividad económica en torno a la cual gira la vida toda. En consecuencia, comprar, consumir y descartar es el quehacer placentero, lúdico y eufórico que receta el mercado. El mundo resulta ser un espacio para existir en la fugacidad de las distracciones continuas propiciadoras de la adrenalina como fuego voraz de lo efímero. Peor que la muerte es nada que hacer. Juzgar el entorno natural y la creación cultural a partir de los parámetros de ese espectro visitante, distorsiona la imagen de cualquier modo alterno de ser y la visión de mundo que le subyace.

    Días atrás un compatriota mío (recuerden que soy puertorriqueño), a quien no conocía, visitó el municipio de Jardín, Antioquia en Colombia, donde resido. Aparentaba ser uno de tantos turistas arribados a este pueblo patrimonial. Para mi sorpresa, no era un transeúnte, sino que estuvo asentado en esta localidad, pero se fue, y cito sus palabras: “Porque acá no hay nada que hacer”. No había terminado su expresión cuando riposté: “Eso depende de lo que a uno le guste hacer”. Acto seguido, el visitante de ocasión explayó sus preferencias por la magia de los centros comerciales citadinos lejos de los anodinos encuentros cotidianos en el Parque El Libertador, que, a su juicio, conducen al tedio. Nada más con el testigo.

    Que es su opinión, supuestamente cimentada en la experiencia, y le cobija la libertad de expresión, claro está. Sin embargo, debo aseverar que salí molesto de la situación. Considero que semejante generalización sentenciosa raya en la falta de respeto contra las más de 15,000 personas, la mayoría nacidas en Jardín, actuantes de la historia viva del pueblo. Además, menosprecia el auge del turismo en la zona. Entiendo al susodicho, quien moró durante un tiempo prolongado, según dijo, porque en un año y tres meses que habito aquí definitivamente, tras un lustro viniendo con frecuencia, no sabía de otro boricua[1] afincado en esta población. Eso a pesar que suelo participar en diversas actividades culturales, compro en los comercios locales, converso diariamente con amigos, vecinos y nuevos conocidos, tomo café en los negocios tradicionales, camino por las calles y los caminos veredales, conduzco un podcast y resalto temas relacionados con  los aportes culturales de individuos y organizaciones de la comunidad, administro el grupo de Amigos de Jardín, Antioquia,[2] coadyuvo a las soluciones de los asuntos cívicos que nos atañen, en fin, busco integrarme a la vecindad que me ha acogido. Tal vez ahí estriba la diferencia.

     Darío Ruiz Gómez, eminente escritor, docente, periodista, teórico del arte y el urbanismo, crítico literario y poeta colombiano afirma que “Jardín no es solo un pueblo, es un modo de vida”.[3] Suscribo la apreciación de él. Asimismo, reconozco que hay formas de ser adecuadas o no a idiosincrasias y ambientes particulares. Por tanto, es válido manifestar individualmente no sentirse a gusto en un sitio a causa de las expectativas incumplidas. Como foráneo y viajante hay la opción de regresar al país de origen o trasladarse a distintos confines, si las circunstancias son favorables. No obstante, la pretendida autoridad discursiva para decretar “No hay nada que hacer” es la ejemplificación de mentalidades turistificadoras para las cuales, una vez hecho el recorrido por los atractivos de recreación, avienen agotados los deleites, porque confunden el paso del viajero con la permanencia comunitaria.

    Cabe acotar un aspecto pertinente. El consumismo de la sociedad líquida[4] atavía el menosprecio selectivo por los pueblos de gesto antiguo, máxime si las delimitaciones de estos quedan en la periferia del mundo, donde “el sur también existe”[5]. Son valorados solamente si: patrocinan escapatorias temporeras de las ciudades, constituyen réplicas del pasado adornadas con modernidades desconcertantes, incluyen enclaves vacacionales para hacer y deshacer sin miramientos ciudadanos, perfilan objetos para la especulación inmobiliaria y gentrificación en determinados casos, entre otras oportunidades. Algunos pasajeros optan por establecerse, pero sin socializar, hasta que el hastío colme sus emociones insatisfechas. Definitivamente, no hay nada que hacer para ellos ni con ellos. La miopía cultural les impide ver más allá de sus narices.

    Disponer que es el tiempo propicio para tomar una decisión y atreverse a llevarla a cabo, fortalece la voluntad, reafirma la libertad y determina la responsabilidad. Ahora bien, extrapolar una resolución propia involucrando el sentir ajeno es inconveniente y riesgoso dada la injusticia implícita. La vida, que en su devenir transcurre por rumbos distintos y distantes, conlleva las posibilidades de ubicarse en los asentamientos escogidos. Me trajo a estos lares al arrostre del tiempo y el espacio idóneos para mis Reflexiones desde el Jardín. Como cantara Atahualpa Yupanqui:

          “En más de una ocasión quisiera hacerme perdiz,

          para ver de ser feliz en algún pago lejano,

          pero, la verdad, paisano, me gusta el aire de aquí”.[6] 



[1] El vocablo boricua es sinónimo de puertorriqueño u oriundo de Borinquen, nombre ancestral indígena de Puerto Rico.

[2] Amigos de Jardín, Antioquia en Facebook: https://www.facebook.com/share/g/sqhswcrgfMeagTQE/

[3] Darío Ruiz Gómez, 19 de agosto de 2023, Racionalidad espacial frente a la naturaleza: El Parque; en Narrativas Pueblerinas (séptima edición), Teatro Municipal Rafael Leónidas Velázquez Rojas, Jardín, Antioquia.   

[4] El sociólogo polaco Zygmunt Bauman (1925-2017) acuñó el término sociedad líquida para referirse al mundo actual caracterizado por la incertidumbre causada por la rapidez de los cambios y la ausencia de vínculos sociales duraderos.  Curiosamente, la novena edición del Festival de Cine de Jardín, dirigida por el cineasta colombiano Víctor Gaviria, y llevada a cabo durante los días 26 al 29 de septiembre de 2024, abordó el tema de la Sociedad Líquida: individuos solitarios, una libertad sin mundo.

[5] Hago referencia al poema titulado El sur también existe, de la autoría del poeta uruguayo Mario Benedetti (1920-2009). Es el nombre también de un disco grabado por el cantautor catalán Joan Manuel Serrat sobre los poemas de Benedetti en 1985.

[6] Atahualpa Yupanqui, 1984, Milonga del peón de campo, Álbum La pampa de antes, Sony Music Entertaiment Argentina.