la travesía del nadaísta colombiano Gonzalo Arango en 1968
Martín
Cruz Santos
Gonzalo Arango[2]
50 años después
Recientemente conmemoramos el cincuenta
aniversario de la muerte del poeta colombiano Gustavo Arango Arias[3] acaecida el 25 de
septiembre de 1976 a causa de un accidente automovilístico. Nació el 18 de
enero de 1931 en Andes, Antioquia, municipio aledaño a Jardín, donde escribo
esta reflexión. El escritor, periodista, dramaturgo y bardo fundó el movimiento
artístico y literario nadaísta en el año 1958. Transcurría el periodo histórico
conocido como La Violencia, que azotó a Colombia durante el último lustro de la
década de 1940 y continuó en los años 50, el final de la dictatura del
presidente castrense y golpista Gonzalo Rojas Pinilla (gobernó de 1953 a 1957)
y la influencia religiosa dominante del catolicismo y el tradicionalismo
moralista.
El nadaísmo, nutrido filosóficamente por
el existencialismo, el dadaísmo, el surrealismo y el nihilismo, entre otros,
lanzó el Primer Manifiesto Nadaísta en Medellín en 1958.[4] Irrumpió con un vigor
irreverente que buscaba desacreditar el orden establecido y sus instituciones:
el Estado, la Iglesia, la Academia y la Prensa. Las expresiones estéticas del
grupo resultaban provocadoras e inquietantes para la sociedad del momento. La
personalidad y la vocación poética de Gonzalo Arango convergían en la
orientación de la corriente que engendró. Según Eduardo Escobar, cofrade
nadaísta:
“El nadaísmo fue para Gonzalo Arango el espacio
inventado, suficiente y gastado, de la brega por conquistarse contra las
sucesivas ilusiones de sí mismo”.[5]
Vivió entre contradicciones y sobresaltos, hasta que, en la última etapa
de sus días -aseveró su compañera, la artista inglesa Angie Mary Hickie
(Angelita)- realizó “uno de sus más importantes descubrimientos que puso en práctica
era cambiar la razón por el sentir: liberar la mente de tanto peso y volar”.[6] El planeo, evoca
Angelita, resultó inesperado, como en él un hallazgo para mí:
“El 25 de septiembre de 1976 nos fuimos en un taxi colectivo a Villa de Leyva. El chofer iba muy rápido y en Gachancipá nos estrellamos contra un camión. De los seis pasajeros, Gonzalito quedó inconsciente y a la hora, a las 11:00 de la mañana, murió por fracturas en el cráneo. Tenía 45 años, nos estábamos preparando para viajar a Londres. Él salió del país sólo una vez, a Puerto Rico»[7] (subrayado mío).
¿Por qué y cómo aconteció
el único viaje internacional que hizo, precisamente, a Puerto Rico? ¿Cuáles
fueron sus impresiones en cuanto a la realidad sociocultural de la Isla? ¿Hubo algún
encuentro con colegas boricuas?
Tras los pasos de Simbad
Quiénes podrían responder mejor las interrogantes, particularmente, la tercera, que mis amigos y compatriotas amantes de la poesía. Envié algunos mensajes inmediatamente. Contestó primero Alberto Martínez Márquez[8] y advirtió que “aparentemente no vino a encontrarse con poeta alguno”,[9] a juzgar por el contenido de los reportajes -varios con títulos alusivos a Simbad el Marino, personaje legendario de origen árabe, - que redactó el viajero y conoceremos más adelante. Por su parte, la escritora, diseñadora gráfica y promotora cultural Vanessa Droz[10] sugirió auscultar con los miembros del Grupo Guajana,[11] “de los cuales quedan solo dos vivos”.[12] Mi ex colega y contertulia de oficina en la universidad, la narradora Alexandra Pagán Vélez,[13] logró corroborar la sospecha de Alberto gracias a la colaboración de Edgardo López Ferrer[14], uno de los guajanos sobrevivientes:
"Se sabe que estuvo en San Juan, pues da cuenta de ello en una crónica que escribió sobre el viaje. Llegó en un barco de la Armada Colombiana. Que yo sepa, en "Guajana" no nos enteramos. Aparentemente la prensa local y las instituciones culturales no registraron el viaje, que fue en agosto o septiembre de 1968.”[15]
Nada más con el testigo.
Simbad anduvo por la ciudad capital de la Isla del Encanto, pero, la única evidencia
del peregrinaje, que conozcamos, está en los artículos que publicó en 1968, con
el pseudónimo de Aliocha, en la columna titulada “Última página”,
aparecida en la revista Cromos de 1965 a 1969.[16]
Un nadaísta en la Operación
Unitas
Suena extraño que un
partidario del nadaísmo, y no cualquiera, sino, el fundador, participara en la octava
edición (la primera data de 1960) de la Operación Unitas, organizada por el
Comando Sur del Ejército de los Estados Unidos de Norteamérica desde 1959 por
disposición de la Conferencia Naval de Panamá.[17] Enfocada en la Guerra Fría,
alentó el entrenamiento militar para la defensa marítima conjunta de los países
firmantes del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca.[18] Colombia aún participa en
el evento.[19]
Gonzalo Arango embarcó en la hazaña de
diez días, en que alternó “las emociones más fabulosas con las más
desgraciadas”[20], de modo
fortuito, porque la invitación original de la Armada de la República de
Colombia (Armada Nacional) para ir a Puerto Rico tenía otro destinatario,
Camilo Restrepo, director de Cromos,
quien, a decir de Arango, no podía “darse el lujo burgués de perder el
tiempo en ‘aventuras bélicas’”.[21]
De modo que cedió el camarote correspondiente a quien sí era capaz, el pionero
nadaísta, aunque careciera de pasaporte y dinero,[22] con tal que compusiera unas
crónicas para la Revista.
Los tres relatos del periplo de Gonzalo el Simbad, además del citado Un poeta pobre en Puerto Rico, de Simbad en la guerra atómica, y De la rosa de los vientos a la eternidad[23] recogen las experiencias del prosista a bordo del ARC Antioquia, asignación que coincidió “por azar o como un homenaje para que me sintiera en casa”[24], recordemos que era antioqueño. Navegando con amargura y náuseas amenazantes, ansiaba llegar a Puerto Rico y ver finalizado el suplicio marítimo; mientras tanto, replicaba:
“Tampoco este mar es mi patria: es el destierro. Y todos mis pensamientos son de barro, de árboles, del cuerpo de la amada”.[25]
Los pesares registraron,
asimismo, las críticas a la hegemonía estadunidense en América Latina y la exclusión
de la Cuba revolucionaria;
“Sueño,
claro está. Sé que Cuba está lejos de este barco, pero pienso que sería
estupendo que vinieran los submarinos cubanos y no pusieran manos arriba, y nos
llevaran a dar un paseíto por "Fidelandia", o mejor por "Fidel
patria’.
Rezo a
los planetas a ver si perdemos el rumbo, si se ponen a delirar de dicha la
brújula y lo sextante, si Fabio Arepa se vuelve marxista-leninista de repente
...
Pero deliro, no hay cosas visibles en este amanecer frío y mejor me voy a dormir para no soñar y olvidar que soy "poeta de guerra" de la Operación Unitas donde participan los países de América menos Cuba”.[26]
Todo anotado en un diario de proa digno de un renegado antisistema documentando maniobras guerreras contrarias a los postulados de su escuela, para la cual “el problema esencial del nadaísmo es dar el ‘paso a la acción’: alternar la adoración de la flor con el rifle”.[27] Sin embargo, en el trayecto hacia San Juan, ningún disparo provino de dicha permuta. Al fin y al cabo, “el nadaísmo clama por tierra firme desde las mareadas y desesperadas profundidades de su naufragio”.[28]
Pobre Puerto Rico
Cuando el navío ancló en el puerto de San
Juan, Gonzalo Arango descendió a tierra y espero el resultado la gestión de un
amigo, quien pidió dinero prestado entre la tripulación para subsistir ambos en
un territorio dolarizado. Acto seguido, junto al compinche de peripecias, echó
a andar sin derrotero fijo. Tal era su pobreza. De hecho, “murió pobre como
lo fue siempre”.[29]
Cabe acotar que en agosto de
1968 faltaban solo tres meses para las elecciones generales de Puerto Rico, debacle
para el Partido Popular Democrático (PPD), que administraba el territorio
colonial estadounidense ostentado como propiedad a raíz del Tratado de París que
culminó la Guerra Hispanoamericana en 1898, ya que finalizaría la gobernación después
de diecinueve años desbancado por un bando anexionista, el Partido Nuevo
Progresista (PNP). Había transcurrido dieciséis desde la fundación del llamado Estado
Libre Asociado y aún el debate político mantenía en la colonia el furor del “sueño que no cesa”[30], pues, el nuevo arreglo
estatutario garantizaba que el sometimiento a los dictámenes del Congreso en
Washington no modificara con el cambalache.[31] Añádase al panorama que,
en el interín, los sectores nacionalistas y partidarios de la independencia del
archipiélago puertorriqueño asistían al centenario de un levantamiento armado
contra el régimen español escenificado en septiembre de 1868: el Grito de
Lares.[32]
Al respecto, resalto entre los textos susodichos
Un poeta pobre en Puerto Rico, ya que atrae mi atención la inmediatez de
la percepción aguda de Gonzalo proyectada en la descripción de lo visto como
preámbulo de la realidad sanjuanera:
“Nos
dejamos ir al azar en un vagabundeo delirante, deslumbrados por el fasto del
progreso, la soberbia y soleada belleza del trópico; el desfile flamante de
automóviles que pasan disparados a una velocidad homicida;
los hoteles y rascacielos se yerguen con una suntuosidad sofisticada en la zona turística, que ha desplazado con su auge la "zona negra' del viejo San Juan”.[33]
Captó el desplazamiento
sufrido por las comunidades negras que habitaron Ballajá y otros barrios de la
Capital. Venía de una ciudad en crecimiento, Medellín, y, probablemente, comprendía
el precio social de las trasformaciones impelidas por el desarrollismo de la
época y podía interpretarlo a partir de la mirada indagadora:
“Todo es desorbitado, mecanizado, veloz. El
brusco cimbronazo del desarrollo ha dislocado en sus bases la estructura social
y la tradición histórica. Es al mismo tiempo un gigantismo devastador y constructivo
en que
la arcadia ha perdido su alma”.[34]
Aludir a la mítica
Arcadia, zona antigua del Peloponeso central griego y símbolo ejemplar de una
vida buena e idílica, implica un contraste significativo entre lo ideal,
concebido a la luz de una perspectiva ética, y su contraparte.
Definitivamente, el Poeta visualizó un
país venido a menos y desarraigado a consecuencia de la codicia impuesta por el
colonialismo capitalista:
“San Juan no vive de sus sueños: vive del dólar. En su colosal metamorfosis perdió su identidad, sus perfiles espirituales. De un solo salto ha caído en la órbita del ´time es money´. Puerto Rico ya no es una patria: es una pequeña potencia económica. Y San Juan es la capital robotizada de este emporio de riqueza ajena y extravagante”.[35]
Bastó la breve “errancia
por este desierto comercial”[36]
para aquilatar la médula del espejismo propagandístico de la “vitrina del
Caribe”, aquel proyecto mal logrado del poder imperial cuyo objetivo principal
fue exhibir a la Isla como un modelo exitoso de industrialización, democracia y
progreso a ser emulado por los pueblos del Continente en ruta a la
modernización impulsada por las pujantes élites financieras.
Gonzalo Arango regresó a Colombia todavía mareado
y con los bolsillos vacíos. Ningún literato isleño supo de las andanzas del
vate en el suelo antillano, y no tenían por qué saberlo. Si hubiera asistido a
un congreso académico, las fuentes para documentar la presencia serían
distintas. Simplemente, cumplió una encomienda periodística y, de paso, deambuló
“por predios desiertos que huelen a brea y crimen… Saltando alambradas y
violando embarcaderos privados[37]”,
y plasmó sus vivencias, como era de esperarse del incitador nadaísta. Dejo
constancia en mis Reflexiones desde El Jardín.
[1]
“Un poeta pobre en Puerto Rico” es el título de un reportaje escrito por el
poeta nadaísta colombiano Gonzalo Arango (1931-1976) en la revista Cromos,
número 2653, 16 de septiembre de 1968, págs. 40-43. Está incluido en la
recopilación reportajes y columnas del autor digitalizada por la Biblioteca
Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia, Bogotá, 2003.
Disponible en: https://babel.banrepcultural.org/digital/collection/p17054coll10/id/3873/
[2]
Gonzalo Arango, Gonzalo el Simbad (III), op.cit., p. 543.
[3]
Entre los diversos artículos publicados en la conmemoración de la partida del
Poeta, recomiendo la lectura de dos: Reinaldo Spitaletta, El poeta Gonzalo
Arango sigue incendiando la parroquia, periódico El Espectador,
Medellín, 6 de octubre de 2026, disponible en: El profeta Gonzalo Arango sigue incendiando
la parroquia | EL ESPECTADOR; Leonardo Bautista Romero, “Paseo,
existo”: a 50 años de su muerte, Gonzalo Arango vuelve a recorrer la ciudad que
amó y odió, periódico El Colombiano, Medellín, 9 de octubre de 2026,
disponible en:
[4] El
Manifiesto, así como otros escritos de Arango y su biografía, pueden ser
consultados en: https://www.gonzaloarango.com/inicio.html
[5]
Eduardo Escobar, Boceto biográfico, en Gonzalo
Arango. Bogotá, Procultura, Colección Clásicos Colombianos, nº 7, 1989,
disponible en: https://www.gonzaloarango.com/vida/escobar-eduardo-2.html
[6] Angela
Mary Hickie, Del infierno al paraíso, Periódico El Tiempo, 9 de noviembre
de 2006, disponible en: https://www.gonzaloarango.com/vida/angelita-3.html
[7] Hollmann
Morales, “Habla Angelita sobre el poeta nadaísta”, Periódico El Colombiano,
sábado 5 de febrero de 2000, sección Cultura, página 3C, disponible en: https://www.gonzaloarango.com/vida/angelita-1.html
[8]
Para conocer sobre Alberto Martínez Márquez recomiendo la lectura de: https://letralia.com/firmas/martinezmarquezalberto.htm
https://antologiapuertorriquena.wordpress.com/alberto-martinez-marquez/; https://uprag.academia.edu/AlbertoMartinezMarquez
[9] Transcripción
del mensaje recibido mediante la aplicación Messenger el jueves 1 de
octubre de 2026 a las 5:58 P.M.
[10]
Para conocer sobre Vanesa Droz recomiendo la lectura de: https://enciclopediapr.org/content/vanessa-droz/
; https://www.80grados.net/author/vanessa-droz/
[11]
Colectivo literario fundado en septiembre de 1962 por estudiantes de la
Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. La creación literaria de
sus integrantes, publicada, principalmente, en la Revista Guajana, estuvo
caracterizada por una poesía de compromiso social, político y revolucionario.
Entre sus miembros estuvieron: Vicente Rodríguez Nietzsche, Andrés Castro
Ríos, José Manuel Torres Santiago, Marcos Rodríguez Freese, Wenceslao Serra
Deliz y Edgardo López Ferrer (los dos últimos quedan vivos). Léase al respecto:
https://enciclopediapr.org/content/guajana-grupo-de-poesia/
; https://encuentroalsur.com/?p=21267
[12]
Transcripción del mensaje recibido mediante la aplicación de WhatsApp el
viernes 25 de septiembre de 2026 a las 5:34 P.M.
[13]
Para conocer sobre Alexandra Pagán Vélez recomiendo la lectura de: https://enciclopediapr.org/content/alexandra-pagan-velez/
; https://alexandrapaganvelez.blogspot.com/
[14]
Para conocer sobre Edgardo López Ferrer recomiendo la lectura de: https://www.geocities.ws/lospoetas60/elopezferrer/datosbiograficos.htm
[15]
Transcripción del mensaje recibido mediante la aplicación de WhatsApp el viernes
2 de octubre de 2026.
[16]
Gonzalo Arango también publicó en la revista Nadaísmo 70 fundada por él en
1970. Acceda a la versión digital de la Revista disponible en: https://www.elprofetagonzaloarango.com/Nadaismo_70.html
[17] Dr.
Horacio Terrible, Los ejercicios Unitas, un instrumento para la diplomacia
de defensa,
Universidad de la Defensa Nacional de la República de
Argentina, disponible en: https://undef.edu.ar/fortin/index.php/2025/05/18/ejercicios-unitas/
[18]
El Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR o Tratado de Río) fue
un acuerdo de defensa mutua firmado por diversos países americanos el 2 de
septiembre de 1947 en Río de Janeiro, Brasil. Fuente: https://www.oas.org/juridico/spanish/tratados/b-29.html
[19]
Comando General de las Fuerzas Militares de Colombia, Armada colombiana culmina
con éxito su participación en la Operación Unitas LXVII 2026, 28 de septiembre
de 2026, disponible en: https://www.cgfm.mil.co/es/multimedia/noticias/armada-de-colombia-culmina-con-exito-su-participacion-en-la-operacion-unitas
[20] Gonzalo
el Simbad (I), op.cit., p. 519.
[21]Ibid.
[22]
Ibid., p. 520.
[23]
Las fechas de las publicaciones fueron: la primera el 26 de agosto de 1968, la
segunda el 2 de septiembre de 1968, la tercera el 9 de septiembre de 1968; Simbad
en la guerra atómica, el 30 de septiembre de 1968, y, el último, De la
rosa de los vientos a la eternidad, el 7 de octubre de 1968.
[24] Gonzalo
el Simbad (I), Ibid.
[25]
Gonzalo el Simbad (II), pág. 530.
[26] Ibid., 535.
[27] Ibid., 540.
[28] Ibid.
[29] Hollmann Morales, op.cit.
[30]
Es una referencia al título del libro de José Juan Rodríguez Vázquez (2004), El
sueño que no cesa: la nación deseada en el debate intelectual y político
puertorriqueño (1920-1940), San Juan: Ediciones Callejón.
[31] A
propósito del cambalache, invito a leer mi reflexión previa titulada Mosaico
de cambalaches, disponible en: https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2026/10/mosaico-de-cambalaches-martin-cruz.html
[32]
El levantamiento inició en el municipio de Lares, en la región montañosa del
centro de la Isla, el 23 de septiembre de 1868.
[33]
Gonzalo Arango, Un poeta pobre en Puerto Rico
[34]
Ibid.
[35]
Ibid.
[36]
Ibid.
[37]
Ibid.
* La fotografía que aparece en la primera página es del mural dedicado a Gonzalo Arango, que está pintado en la casa donde nació en el municipio de Andes, Antioquia, Colombia.
.png)