03 noviembre 2026

*


“Un poeta pobre en Puerto Rico”[1]:
la travesía del nadaísta colombiano Gonzalo Arango en 1968

 

Martín Cruz Santos

 

“Palmeras en fila india, fortalezas, castillos, rascacielos;
todo bañado de sol bajo una tenue llovizna. Hemos llegado.
 
Por Dios, San Juan, ¡eres bella como una muchacha desnuda!”

Gonzalo Arango[2]

 

50 años después

     Recientemente conmemoramos el cincuenta aniversario de la muerte del poeta colombiano Gustavo Arango Arias[3] acaecida el 25 de septiembre de 1976 a causa de un accidente automovilístico. Nació el 18 de enero de 1931 en Andes, Antioquia, municipio aledaño a Jardín, donde escribo esta reflexión. El escritor, periodista, dramaturgo y bardo fundó el movimiento artístico y literario nadaísta en el año 1958. Transcurría el periodo histórico conocido como La Violencia, que azotó a Colombia durante el último lustro de la década de 1940 y continuó en los años 50, el final de la dictatura del presidente castrense y golpista Gonzalo Rojas Pinilla (gobernó de 1953 a 1957) y la influencia religiosa dominante del catolicismo y el tradicionalismo moralista.

     El nadaísmo, nutrido filosóficamente por el existencialismo, el dadaísmo, el surrealismo y el nihilismo, entre otros, lanzó el Primer Manifiesto Nadaísta en Medellín en 1958.[4] Irrumpió con un vigor irreverente que buscaba desacreditar el orden establecido y sus instituciones: el Estado, la Iglesia, la Academia y la Prensa. Las expresiones estéticas del grupo resultaban provocadoras e inquietantes para la sociedad del momento. La personalidad y la vocación poética de Gonzalo Arango convergían en la orientación de la corriente que engendró. Según Eduardo Escobar, cofrade nadaísta:  

“El nadaísmo fue para Gonzalo Arango el espacio inventado, suficiente y gastado, de la brega por conquistarse contra las sucesivas ilusiones de sí mismo”.[5]

Vivió entre contradicciones y sobresaltos, hasta que, en la última etapa de sus días -aseveró su compañera, la artista inglesa Angie Mary Hickie (Angelita)- realizó “uno de sus más importantes descubrimientos que puso en práctica era cambiar la razón por el sentir: liberar la mente de tanto peso y volar”.[6] El planeo, evoca Angelita, resultó inesperado, como en él un hallazgo para mí:

“El 25 de septiembre de 1976 nos fuimos en un taxi colectivo a Villa de Leyva. El chofer iba muy rápido y en Gachancipá nos estrellamos contra un camión. De los seis pasajeros, Gonzalito quedó inconsciente y a la hora, a las 11:00 de la mañana, murió por fracturas en el cráneo. Tenía 45 años, nos estábamos preparando para viajar a Londres. Él salió del país sólo una vez, a Puerto Rico»[7] (subrayado mío).

¿Por qué y cómo aconteció el único viaje internacional que hizo, precisamente, a Puerto Rico? ¿Cuáles fueron sus impresiones en cuanto a la realidad sociocultural de la Isla? ¿Hubo algún encuentro con colegas boricuas?

Tras los pasos de Simbad

   Quiénes podrían responder mejor las interrogantes, particularmente, la tercera, que mis amigos y compatriotas amantes de la poesía. Envié algunos mensajes inmediatamente. Contestó primero Alberto Martínez Márquez[8] y advirtió que “aparentemente no vino a encontrarse con poeta alguno”,[9] a juzgar por el contenido de los reportajes -varios con títulos alusivos a Simbad el Marino, personaje legendario de origen árabe, - que redactó el viajero y conoceremos más adelante. Por su parte, la escritora, diseñadora gráfica y promotora cultural Vanessa Droz[10] sugirió auscultar con los miembros del Grupo Guajana,[11] “de los cuales quedan solo dos vivos”.[12] Mi ex colega y contertulia de oficina en la universidad, la narradora Alexandra Pagán Vélez,[13] logró corroborar la sospecha de Alberto gracias a la colaboración de Edgardo López Ferrer[14], uno de los guajanos sobrevivientes:

"Se sabe que estuvo en San Juan, pues da cuenta de ello en una crónica que escribió sobre el viaje. Llegó en un barco de la Armada Colombiana. Que yo sepa, en "Guajana" no nos enteramos. Aparentemente la prensa local y las instituciones culturales no registraron el viaje, que fue en agosto o septiembre de 1968.”[15] 

Nada más con el testigo. Simbad anduvo por la ciudad capital de la Isla del Encanto, pero, la única evidencia del peregrinaje, que conozcamos, está en los artículos que publicó en 1968, con el pseudónimo de Aliocha, en la columna titulada “Última página”, aparecida en la revista Cromos de 1965 a 1969.[16]

Un nadaísta en la Operación Unitas

   Suena extraño que un partidario del nadaísmo, y no cualquiera, sino, el fundador, participara en la octava edición (la primera data de 1960) de la Operación Unitas, organizada por el Comando Sur del Ejército de los Estados Unidos de Norteamérica desde 1959 por disposición de la Conferencia Naval de Panamá.[17] Enfocada en la Guerra Fría, alentó el entrenamiento militar para la defensa marítima conjunta de los países firmantes del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca.[18] Colombia aún participa en el evento.[19]

     Gonzalo Arango embarcó en la hazaña de diez días, en que alternó “las emociones más fabulosas con las más desgraciadas”[20], de modo fortuito, porque la invitación original de la Armada de la República de Colombia (Armada Nacional) para ir a Puerto Rico tenía otro destinatario, Camilo Restrepo, director de Cromos, quien, a decir de Arango, no podía “darse el lujo burgués de perder el tiempo en ‘aventuras bélicas’”.[21] De modo que cedió el camarote correspondiente a quien sí era capaz, el pionero nadaísta, aunque careciera de pasaporte y dinero,[22] con tal que compusiera unas crónicas para la Revista.

    Los tres relatos del periplo de Gonzalo el Simbad, además del citado Un poeta pobre en Puerto Rico, de Simbad en la guerra atómica, y De la rosa de los vientos a la eternidad[23] recogen las experiencias del prosista a bordo del ARC Antioquia, asignación que coincidió “por azar o como un homenaje para que me sintiera en casa”[24], recordemos que era antioqueño. Navegando con amargura y náuseas amenazantes, ansiaba llegar a Puerto Rico y ver finalizado el suplicio marítimo; mientras tanto, replicaba:

“Tampoco este mar es mi patria: es el destierro. Y todos mis pensamientos son de barro, de árboles, del cuerpo de la amada”.[25] 

Los pesares registraron, asimismo, las críticas a la hegemonía estadunidense en América Latina y la exclusión de la Cuba revolucionaria;

“Sueño, claro está. Sé que Cuba está lejos de este barco, pero pienso que sería estupendo que vinieran los submarinos cubanos y no pusieran manos arriba, y nos llevaran a dar un paseíto por "Fidelandia", o mejor por "Fidel patria’.

 

Rezo a los planetas a ver si perdemos el rumbo, si se ponen a delirar de dicha la brújula y lo sextante, si Fabio Arepa se vuelve marxista-leninista de repente ...

 

Pero deliro, no hay cosas visibles en este amanecer frío y mejor me voy a dormir para no soñar y olvidar que soy "poeta de guerra" de la Operación Unitas donde participan los países de América menos Cuba”.[26]

Todo anotado en un diario de proa digno de un renegado antisistema documentando maniobras guerreras contrarias a los postulados de su escuela, para la cual “el problema esencial del nadaísmo es dar el ‘paso a la acción’: alternar la adoración de la flor con el rifle”.[27] Sin embargo, en el trayecto hacia San Juan, ningún disparo provino de dicha permuta. Al fin y al cabo, “el nadaísmo clama por tierra firme desde las mareadas y desesperadas profundidades de su naufragio”.[28]

Pobre Puerto Rico

   Cuando el navío ancló en el puerto de San Juan, Gonzalo Arango descendió a tierra y espero el resultado la gestión de un amigo, quien pidió dinero prestado entre la tripulación para subsistir ambos en un territorio dolarizado. Acto seguido, junto al compinche de peripecias, echó a andar sin derrotero fijo. Tal era su pobreza. De hecho, “murió pobre como lo fue siempre”.[29]

    Cabe acotar que en agosto de 1968 faltaban solo tres meses para las elecciones generales de Puerto Rico, debacle para el Partido Popular Democrático (PPD), que administraba el territorio colonial estadounidense ostentado como propiedad a raíz del Tratado de París que culminó la Guerra Hispanoamericana en 1898, ya que finalizaría la gobernación después de diecinueve años desbancado por un bando anexionista, el Partido Nuevo Progresista (PNP). Había transcurrido dieciséis desde la fundación del llamado Estado Libre Asociado y aún el debate político mantenía en la colonia el furor del “sueño que no cesa”[30], pues, el nuevo arreglo estatutario garantizaba que el sometimiento a los dictámenes del Congreso en Washington no modificara con el cambalache.[31] Añádase al panorama que, en el interín, los sectores nacionalistas y partidarios de la independencia del archipiélago puertorriqueño asistían al centenario de un levantamiento armado contra el régimen español escenificado en septiembre de 1868: el Grito de Lares.[32]

     Al respecto, resalto entre los textos susodichos Un poeta pobre en Puerto Rico, ya que atrae mi atención la inmediatez de la percepción aguda de Gonzalo proyectada en la descripción de lo visto como preámbulo de la realidad sanjuanera:

 

“Nos dejamos ir al azar en un vagabundeo delirante, deslumbrados por el fasto del progreso, la soberbia y soleada belleza del trópico; el desfile flamante de automóviles que pasan disparados a una velocidad homicida;

los hoteles y rascacielos se yerguen con una suntuosidad sofisticada en la zona turística, que ha desplazado con su auge la "zona negra' del viejo San Juan”.[33]

Captó el desplazamiento sufrido por las comunidades negras que habitaron Ballajá y otros barrios de la Capital. Venía de una ciudad en crecimiento, Medellín, y, probablemente, comprendía el precio social de las trasformaciones impelidas por el desarrollismo de la época y podía interpretarlo a partir de la mirada indagadora:

“Todo es desorbitado, mecanizado, veloz. El brusco cimbronazo del desarrollo ha dislocado en sus bases la estructura social y la tradición histórica. Es al mismo tiempo un gigantismo devastador y constructivo en que

la arcadia ha perdido su alma”.[34]

Aludir a la mítica Arcadia, zona antigua del Peloponeso central griego y símbolo ejemplar de una vida buena e idílica, implica un contraste significativo entre lo ideal, concebido a la luz de una perspectiva ética, y su contraparte.

     Definitivamente, el Poeta visualizó un país venido a menos y desarraigado a consecuencia de la codicia impuesta por el colonialismo capitalista:

“San Juan no vive de sus sueños: vive del dólar. En su colosal metamorfosis perdió su identidad, sus perfiles espirituales. De un solo salto ha caído en la órbita del ´time es money´. Puerto Rico ya no es una patria: es una pequeña potencia económica. Y San Juan es la capital robotizada de este emporio de riqueza ajena y extravagante”.[35]

Bastó la breve “errancia por este desierto comercial”[36] para aquilatar la médula del espejismo propagandístico de la “vitrina del Caribe”, aquel proyecto mal logrado del poder imperial cuyo objetivo principal fue exhibir a la Isla como un modelo exitoso de industrialización, democracia y progreso a ser emulado por los pueblos del Continente en ruta a la modernización impulsada por las pujantes élites financieras.

   Gonzalo Arango regresó a Colombia todavía mareado y con los bolsillos vacíos. Ningún literato isleño supo de las andanzas del vate en el suelo antillano, y no tenían por qué saberlo. Si hubiera asistido a un congreso académico, las fuentes para documentar la presencia serían distintas. Simplemente, cumplió una encomienda periodística y, de paso, deambuló “por predios desiertos que huelen a brea y crimen… Saltando alambradas y violando embarcaderos privados[37]”, y plasmó sus vivencias, como era de esperarse del incitador nadaísta. Dejo constancia en mis Reflexiones desde El Jardín.



[1] “Un poeta pobre en Puerto Rico” es el título de un reportaje escrito por el poeta nadaísta colombiano Gonzalo Arango (1931-1976) en la revista Cromos, número 2653, 16 de septiembre de 1968, págs. 40-43. Está incluido en la recopilación reportajes y columnas del autor digitalizada por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia, Bogotá, 2003.

Disponible en: https://babel.banrepcultural.org/digital/collection/p17054coll10/id/3873/

[2] Gonzalo Arango, Gonzalo el Simbad (III), op.cit., p. 543.

[3] Entre los diversos artículos publicados en la conmemoración de la partida del Poeta, recomiendo la lectura de dos: Reinaldo Spitaletta, El poeta Gonzalo Arango sigue incendiando la parroquia, periódico El Espectador, Medellín, 6 de octubre de 2026, disponible en: El profeta Gonzalo Arango sigue incendiando la parroquia | EL ESPECTADOR; Leonardo Bautista Romero, “Paseo, existo”: a 50 años de su muerte, Gonzalo Arango vuelve a recorrer la ciudad que amó y odió, periódico El Colombiano, Medellín, 9 de octubre de 2026, disponible en:

https://www.elcolombiano.com/cultura/gonzalo-arango-50-anos-muerte-medellin-nadaismo-homenaje-metro-EF42125166;

[4] El Manifiesto, así como otros escritos de Arango y su biografía, pueden ser consultados en: https://www.gonzaloarango.com/inicio.html

[5] Eduardo Escobar, Boceto biográfico, en Gonzalo Arango. Bogotá, Procultura, Colección Clásicos Colombianos, nº 7, 1989, disponible en: https://www.gonzaloarango.com/vida/escobar-eduardo-2.html

[6] Angela Mary Hickie, Del infierno al paraíso, Periódico El Tiempo, 9 de noviembre de 2006, disponible en: https://www.gonzaloarango.com/vida/angelita-3.html

[7] Hollmann Morales, “Habla Angelita sobre el poeta nadaísta”, Periódico El Colombiano, sábado 5 de febrero de 2000, sección Cultura, página 3C, disponible en: https://www.gonzaloarango.com/vida/angelita-1.html

[8] Para conocer sobre Alberto Martínez Márquez recomiendo la lectura de: https://letralia.com/firmas/martinezmarquezalberto.htm https://antologiapuertorriquena.wordpress.com/alberto-martinez-marquez/; https://uprag.academia.edu/AlbertoMartinezMarquez

[9] Transcripción del mensaje recibido mediante la aplicación Messenger el jueves 1 de octubre de 2026 a las 5:58 P.M.

[10] Para conocer sobre Vanesa Droz recomiendo la lectura de: https://enciclopediapr.org/content/vanessa-droz/ ; https://www.80grados.net/author/vanessa-droz/

[11] Colectivo literario fundado en septiembre de 1962 por estudiantes de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. La creación literaria de sus integrantes, publicada, principalmente, en la Revista Guajana, estuvo caracterizada por una poesía de compromiso social, político y revolucionario. Entre sus miembros estuvieron:  Vicente Rodríguez Nietzsche, Andrés Castro Ríos, José Manuel Torres Santiago, Marcos Rodríguez Freese, Wenceslao Serra Deliz y Edgardo López Ferrer (los dos últimos quedan vivos). Léase al respecto: https://enciclopediapr.org/content/guajana-grupo-de-poesia/ ; https://encuentroalsur.com/?p=21267

[12] Transcripción del mensaje recibido mediante la aplicación de WhatsApp el viernes 25 de septiembre de 2026 a las 5:34 P.M.

[13] Para conocer sobre Alexandra Pagán Vélez recomiendo la lectura de: https://enciclopediapr.org/content/alexandra-pagan-velez/ ; https://alexandrapaganvelez.blogspot.com/

[14] Para conocer sobre Edgardo López Ferrer recomiendo la lectura de: https://www.geocities.ws/lospoetas60/elopezferrer/datosbiograficos.htm

[15] Transcripción del mensaje recibido mediante la aplicación de WhatsApp el viernes 2 de octubre de 2026.

[16] Gonzalo Arango también publicó en la revista Nadaísmo 70 fundada por él en 1970. Acceda a la versión digital de la Revista disponible en: https://www.elprofetagonzaloarango.com/Nadaismo_70.html

[17] Dr. Horacio Terrible, Los ejercicios Unitas, un instrumento para la diplomacia de defensa,

Universidad de la Defensa Nacional de la República de Argentina, disponible en: https://undef.edu.ar/fortin/index.php/2025/05/18/ejercicios-unitas/

[18] El Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR o Tratado de Río) fue un acuerdo de defensa mutua firmado por diversos países americanos el 2 de septiembre de 1947 en Río de Janeiro, Brasil. Fuente: https://www.oas.org/juridico/spanish/tratados/b-29.html

[19] Comando General de las Fuerzas Militares de Colombia, Armada colombiana culmina con éxito su participación en la Operación Unitas LXVII 2026, 28 de septiembre de 2026, disponible en: https://www.cgfm.mil.co/es/multimedia/noticias/armada-de-colombia-culmina-con-exito-su-participacion-en-la-operacion-unitas

[20] Gonzalo el Simbad (I), op.cit., p. 519.

[21]Ibid.

[22] Ibid., p. 520.

[23] Las fechas de las publicaciones fueron: la primera el 26 de agosto de 1968, la segunda el 2 de septiembre de 1968, la tercera el 9 de septiembre de 1968; Simbad en la guerra atómica, el 30 de septiembre de 1968, y, el último, De la rosa de los vientos a la eternidad, el 7 de octubre de 1968.

[24] Gonzalo el Simbad (I), Ibid.

[25] Gonzalo el Simbad (II), pág. 530.

[26] Ibid., 535.

[27] Ibid., 540.

[28] Ibid.

[29] Hollmann Morales, op.cit.

[30] Es una referencia al título del libro de José Juan Rodríguez Vázquez (2004), El sueño que no cesa: la nación deseada en el debate intelectual y político puertorriqueño (1920-1940), San Juan: Ediciones Callejón.

[31] A propósito del cambalache, invito a leer mi reflexión previa titulada Mosaico de cambalaches, disponible en: https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2026/10/mosaico-de-cambalaches-martin-cruz.html

[32] El levantamiento inició en el municipio de Lares, en la región montañosa del centro de la Isla, el 23 de septiembre de 1868.

[33] Gonzalo Arango, Un poeta pobre en Puerto Rico

[34] Ibid.

[35] Ibid.

[36] Ibid.

[37] Ibid.

* La fotografía que aparece en la primera página es del mural dedicado a Gonzalo Arango, que está   pintado en la casa donde nació en el municipio de Andes, Antioquia, Colombia. 






04 octubre 2026



Mosaico de cambalaches

Martín Cruz Santos

 

“Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio, chorro,
generoso o estafador.
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
Lo mismo un burro
que un gran profesor”.

(Estrofa del tango Cambalache)[1]

Cambalache primero: más allá del siglo veinte

     Del siglo veinte viví menos de la mitad. Probablemente, lo experimenté, en parte, como un “cambalache problemático y febril”[2], igual que tantos vivieron las épocas cuando recorrieron el camino del tiempo en espacios geográficos y culturales diversos. A diferencia de Santos Discépolo, no asevero categóricamente “que el mundo fue y será una porquería”.[3] Razones tuvo para enjuiciarlo con severidad en el contexto de las crisis nacionales e internacionales durante la década de 1930. Sin embargo, coincido con él: haya sido en el “quinientos diez y en el dos mil también”[4] las porquerías embolsadas en trueques desfavorables han estado presentes.

   Si en la continuidad del devenir histórico en el siglo veintiuno prescindimos de la idílica concepción de progreso, veremos que seguimos “en el mismo lodo, todos manoseaos”[5]. Los poderosos del mundo se abrogan la divulgación de verdades alternas, dirigidas a públicos incautos, mediante narrativas propias de anacrónicas novelas de caballería o modernas hagiografías seculares. No solo “es lo mismo ser derecho que traidor”[6], sino que las falacias transmutan en mensajes inspiradores de resiliencia pronunciados por héroes y salvadores, ¿de qué?

     Avanza el cambalache: “no pienses más, sentate a un lao.”[7]

Cambalache segundo: del dicho al hecho hay un largo trecho…

   De repetirlo y citarlo, el aforismo desdice. Estipulemos que lo afirmó el ministro de propaganda del régimen hitleriano en Alemania, aunque no haya sido Goebbles el primero ni el último en llegar a la iluminada sentencia: “Una mentira repetida muchas veces se convierte en una verdad”. Es saber, incluso, de propagandistas mediocres. Difuminar los sucesos es una artimaña rentable: engrosa ganancias, cuantifica votos, conquista adeptos, glorifica personalidades, reinterpreta historias, diviniza instituciones y controla multitudes.

     “Mejor que decir es hacer, y mejor que prometer es realizar”, es una máxima atribuida al ex presidente argentino Juan Domingo Perón (1895-1974) en una alocución de 1943 (¡ay, Discépolo!). Pero, del dicho al hecho hay un largo trecho. El enunciado peronista y su concordancia con la realidad es tan debatible como complejo. Que el medio es el mensaje, según acuñó McLuhan[8], implica que la forma cómo un ente comunicador afecta las percepciones humanas excede la importancia y la veracidad del contenido que transmite. Tamaño cambalache es la inherencia política, corporativa y mediática en nuestras vidas. Pueden ser evidentes o no las consecuencias de un acto dependiendo de la andanada de textos, imágenes, sonidos y sensaciones quirúrgicamente calculadas y comunicadas que enfocan la percepción, distraen la atención y multiplican la influencia del algoritmo.  

     ¿Cómo distinguir el dicho del hecho, si “de los cambalaches se ha mezclao la vida”[9]?

Cambalache tercero: el pasado que pesa y no pasa

     La compositora mexicana Consuelo Velázquez (1916-2005) escribió el bolero Amar y vivir[10], una de cuyas coplas pregona: “No quiero arrepentirme después de lo que pudo haber sido y no fue…”. Sin duda alguna, es una alusión tremebunda y memorable, particularmente, al considerar un ayer más pesado que el presente maltrecho. Hay pretéritos en apariencia inamovibles, petrificados y eternos. Parecen establecidos en un otrora casi ontológico. Curiosamente, el supuesto origen metafísico o mitológico apela a un refugio al cual retornar en medio de una actualidad tormentosa, pese al consejo del célebre fundador de los Jesuitas, Ignacio de Loyola (1491-1556): “En tiempos de desolación o tempestad, no hacer mudanza”.[11]

     Tememos a los cambalaches, porque pueden mover el piso bajo los pies y destruir cimientos edificados para no ceder ni un ápice. No obstante, ¡qué rabia!: “los inmorales nos han igualao”.[12] ¿Quién es portaestandarte de la moral? Argumentamos nuestra probidad innata fundamentada en una ley natural o en un derecho divino. Entonces procede una diatriba inmisericorde contra los bandidos, farsantes y desbandados de siempre. De no haber un paraíso perdido, toca inventarlo, ubicarlos allá y achacarles la transgresión primigenia que jodió todo. Lo malo del pasado es que no pasa: “¡Dale nomás! ¡Dale que va!”[13]

Cambalache cuarto: la ruleta rusa o perder ganando

   Un mosaico no es un vitral. Comparten el principio básico de crear una imagen con piezas, pero, varían en los materiales, las formas y los efectos visuales. Los cambalaches que observo no son diáfanos. Por el contrario, son construidos sobre superficies opacas y desgastadas a causa del deterioro provocado. El orden mundial es un entretenimiento macabro con la ruleta rusa, y la mano en la pistola apunta directo hacia nosotros, la mayoría, esto es: la población no privilegiada. La apuesta terca ha sido constante: el crecimiento económico permanente, la acumulación de poder sin parangón en escazas manos, recalentar imperios, armar guerras interminables a la menor provocación para alimentar la voracidad de la industria armamentista, transmigrar pueblos, alentar desigualdades a diestra y siniestra, y exprimir hasta el último recurso natural del planeta. Encomendamos la vida a la locura lúcida de unos pocos emprendedores de nada. Ganan disparando, perdemos muriendo o sobreviviendo.

     Sí, maestro Enrique Santos Discépolo: “Vivimos revolcaos en un merengue”[14], y, añado, distantes y no distintos del siglo veinte.  ¿Hasta cuándo? No sé. Sigo en mis Reflexiones desde El Jardín.

 



[1] Cambalache es el título de un tango famoso de la autoría del compositor y músico argentino Enrique Santos Discépolo (1901-1951). Fue compuesto en el año 1934 e interpretado por vez primera en la voz de la cantante y actriz porteña María Isabel Bergero (1904-1958), artísticamente conocida como Sofía “La Negra” Bozán. Escuche la interpretación de Garlos Gardel (1890-1935):

https://youtu.be/iptZcYmcGUM?si=Jh_dVy8jMZ_8hG9L

[2] Ibid.

[3] Ibid.

[4] Ibid.

[5] Ibid.

[6] Ibid.

[7] Ibid.

[8] El teórico de la comunicación Herbert M. McLuhan (1911-1980), canadiense, acuño la expresión “el medio es el mensaje” en su libro titulado Understanding Media: Extensions of Man, publicado en el año 1964.

[9] Tango Cambalache, Ibid.

[10] Relájese, disfrute, recuerde y cante escuchando esta interpretación de Amar y vivir por el trío Los Panchos: https://www.youtube.com/watch?v=9VcWRTMiUSI&list=RD9VcWRTMiUSI&start_radio=1

[11] Quinta regla de los Ejercicios Espirituales de Ignacio de Loyola publicados por vez primera en 1548. El texto original lee: “En tiempo de desolación nunca hacer mudanza”.

[12] Ibid.

[13] Ibid.

[14] Ibid