02 abril 2024


 

Cooperativas de vivienda: sus posibilidades

Martín Cruz Santos

     Continuamos la reflexión en torno a la escasez de vivienda, tema abordado en nuestros escritos previos[1]. No debe causar redundancia, dado que el fenómeno afecta gravemente a quienes dedican esfuerzos ingentes con el propósito de hallar “una casa o un apartamento disponible para ser arrendado a largo plazo”[2]. Asimismo, no basta con describir, analizar y denunciar tal realidad. Es imprescindible aportar perspectivas distintas y soluciones viables. Por tanto, proponemos una aproximación a la cuestión de las cooperativas de vivienda y sus posibilidades frente a un problema ascendente y contrario a un derecho, que “posee carácter internacional desde el momento cuando fue reconocido como parte del derecho a un nivel de vida adecuado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948”[3].

    Encontrar el espacio apropiado para habitarlo dignamente, aunque concierna a una actividad privada, es un asunto cuyas repercusiones son colectivas. Como seres humanos y sociales podemos y solemos aunar voluntades tendentes incluso a la sobrevivencia en última instancia. Mientras pretendamos resolver la insuficiencia de casas atribuyendo a cada cual la responsabilidad de proveérsela, despojamos de una de sus funciones al Estado y la organización comunitaria. Los proyectos gubernamentales para la construcción de residencias de interés social coadyuban a aliviar la situación. No obstante, en ocasiones los trámites burocráticos y financieros, con el perjuicio de la corrupción, entorpecen las metas cifradas. La respuesta ciudadana de resignarse y esperar pasivamente o sacrificarlo todo, incluido el endeudamiento indebido, como en una especie de inmolación salvífica de corte individualista es inoperante. Por el contrario, la eficacia en el actuar conlleva activar la organización y autogestión vecinal, porque la unidad de intenciones bien orquestada abona a la satisfacción de las necesidades primordiales del gremio.  

     Sabemos que la historia del cooperativismo evidencia haber fomentado la ayuda mutua al procurar soluciones para los dilemas comunes. Es “un método de organización socioeconómica por grupos que siguen los principios de la cooperación adaptados a su propia realidad”[4]. Los diversos modelos de cooperativas construidos desde el siglo XIX hasta el presente han sido creados para mejorar y, en lo posible, transformar las vidas de sus socios en su contexto histórico. Contribuyen al desarrollo social, económico, político y cultural a través de la cooperación voluntaria, coherente y determinada de quienes optan por este medio.

    Converger y solucionar, de eso se trata. Cuando numerosas personas están aquejadas por un mismo rompecabezas, ¿por qué no intentar unirse para descubrir cuáles son las piezas que faltan y colocarlas donde van? La complementariedad de los caracteres humanos y culturales vinculados en la diversidad es mayor que la complejidad del inconveniente a superar. Dentro del cooperativismo, las cooperativas de vivienda fungen como entidades sin fines de lucro que atienden el objeto de reflexión planteado. Es decir, la alianza con el fin de adquirir las viviendas anheladas. Este tipo de sociedad participativa establece el énfasis en los integrantes, no en el capital lucrativo. Participar en los roles de miembros y dueños favorece alcanzar las mejores condiciones de calidad y precios acorde al poder económico conjugado.  Recordemos que es prioritario el bien común.

   Los objetivos generales de las cooperativas de viviendas procuran garantizar el acceso a la habitación meritoria y asequible[5]. En comparación con los costos en el mercado inmobiliario e hipotecario, las unidades se adquieren por un precio menor. Los planes de pago son adaptados a la capacidad presupuestaria de los afiliados tomando en consideración la salud fiscal de la entidad grupal. Además, las decisiones compartidas y apoyadas categóricamente condicionan e impiden la especulación tan frecuente hoy día. En fin, el valor ulterior es “generar proyectos de vida fundamentados en principios como la solidaridad, vecindad, ayuda mutua, autogestión y propiedad colectiva”[6]. 

     Es importante acotar que la decisión en cuanto al modo cooperativo de vivienda depende de las fortalezas, las carencias, los intereses y las finalidades de copartícipes. La compra terrenos, edificaciones independientes o apartamentos en edificios multifamiliares; la existencia de zonas públicas y áreas recreativas para la convivencia, entre otros, son aspectos a considerar. Sin embargo, aunque organizar y colaborar figuran tareas arduas y de navegación contracorriente en las sociedades abocadas al egoísmo y el afán de las ganancias, subordinar los derechos ciudadanos al segundo eje aumenta la gentrificación[7] y el desplazamiento. Por supuesto que la opción esbozada no es la única salida. Solo añadimos una línea de acción en aras de la consecución de un sitio habitado y hogareño que merecemos todos. Sirva como incitación a vislumbrar horizontes de justicia e igualdad. De paso, validamos que el derecho no ejercido es conculcado. Por el momento, emito estas opiniones en mis Reflexiones desde El Jardín.  

    

   

    



[1] Véase la reflexión titulada Escasez de vivienda, ¿por qué? Disponible en: https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2024/02/escasez-de-vivienda-por-que-nota-previa.html

[2] La expresión es tomada de mi reflexión que lleva por título De la gentrificación y turistificación a la xenofobia y la insolidaridad. Disponible en: https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2024/02/de-la-gentrificacion-y-turistificacion.html

[3] Escasez de vivienda, ¿por qué?

[4] Asociación Colombiana de Cooperativas, Historia del cooperativismo mundial. Disponible en: https://ascoop.coop/historia-del-cooperativismo-mundial/

[5] Recomendamos consultar la fuente siguiente: Lydia Mabel Castillo Sanabria, Cooperativas de vivienda o cohousing: ¿una figura viable en Colombia? Disponible en:

https://www.notinetlegal.com/cooperativas-de-vivienda-o-cohousing-una-figura-viable-en-colombia-621.html

[6] Ibid.

[7] Martín Cruz Santos, Gentrificación urbana y rural, Blog Reflexiones desde el Jardín, disponible en: https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2023/08/gentrificacion-urbana-y-rural-martin.html