Cooperativas de vivienda: sus posibilidades
Martín Cruz Santos
Continuamos la reflexión en torno a la
escasez de vivienda, tema abordado en nuestros escritos previos[1]. No debe causar redundancia,
dado que el fenómeno afecta gravemente a quienes dedican esfuerzos ingentes con
el propósito de hallar “una casa o un apartamento disponible para ser
arrendado a largo plazo”[2]. Asimismo, no basta con
describir, analizar y denunciar tal realidad. Es imprescindible aportar
perspectivas distintas y soluciones viables. Por tanto, proponemos una aproximación
a la cuestión de las cooperativas de vivienda y sus posibilidades frente a un
problema ascendente y contrario a un derecho, que “posee carácter
internacional desde el momento cuando fue reconocido como parte del derecho a
un nivel de vida adecuado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos
de 1948”[3].
Encontrar
el espacio apropiado para habitarlo dignamente, aunque concierna a una
actividad privada, es un asunto cuyas repercusiones son colectivas. Como seres
humanos y sociales podemos y solemos aunar voluntades tendentes incluso a la
sobrevivencia en última instancia. Mientras pretendamos resolver la
insuficiencia de casas atribuyendo a cada cual la responsabilidad de proveérsela,
despojamos de una de sus funciones al Estado y la organización comunitaria. Los
proyectos gubernamentales para la construcción de residencias de interés social
coadyuban a aliviar la situación. No obstante, en ocasiones los trámites
burocráticos y financieros, con el perjuicio de la corrupción, entorpecen las metas
cifradas. La respuesta ciudadana de resignarse y esperar pasivamente o
sacrificarlo todo, incluido el endeudamiento indebido, como en una especie de inmolación
salvífica de corte individualista es inoperante. Por el contrario, la eficacia en
el actuar conlleva activar la organización y autogestión vecinal, porque la
unidad de intenciones bien orquestada abona a la satisfacción de las
necesidades primordiales del gremio.
Sabemos que la historia del cooperativismo
evidencia haber fomentado la ayuda mutua al procurar soluciones para los
dilemas comunes. Es “un método de organización socioeconómica por grupos que
siguen los principios de la cooperación adaptados a su propia realidad”[4].
Los diversos modelos de cooperativas construidos desde el siglo XIX hasta el
presente han sido creados para mejorar y, en lo posible, transformar las vidas
de sus socios en su contexto histórico. Contribuyen al desarrollo social,
económico, político y cultural a través de la cooperación voluntaria, coherente
y determinada de quienes optan por este medio.
Converger y solucionar, de eso se trata.
Cuando numerosas personas están aquejadas por un mismo rompecabezas, ¿por qué
no intentar unirse para descubrir cuáles son las piezas que faltan y colocarlas
donde van? La complementariedad de los caracteres humanos y culturales vinculados
en la diversidad es mayor que la complejidad del inconveniente a superar.
Dentro del cooperativismo, las cooperativas de vivienda fungen como entidades
sin fines de lucro que atienden el objeto de reflexión planteado. Es decir, la
alianza con el fin de adquirir las viviendas anheladas. Este tipo de sociedad
participativa establece el énfasis en los integrantes, no en el capital
lucrativo. Participar en los roles de miembros y dueños favorece alcanzar las
mejores condiciones de calidad y precios acorde al poder económico
conjugado. Recordemos que es prioritario
el bien común.
Los objetivos generales de las cooperativas
de viviendas procuran garantizar el acceso a la habitación meritoria y
asequible[5]. En comparación con los
costos en el mercado inmobiliario e hipotecario, las unidades se adquieren por
un precio menor. Los planes de pago son adaptados a la capacidad presupuestaria
de los afiliados tomando en consideración la salud fiscal de la entidad grupal.
Además, las decisiones compartidas y apoyadas categóricamente condicionan e
impiden la especulación tan frecuente hoy día. En fin, el valor ulterior es “generar
proyectos de vida fundamentados en principios como la solidaridad, vecindad,
ayuda mutua, autogestión y propiedad colectiva”[6].
Es importante acotar que la decisión en
cuanto al modo cooperativo de vivienda depende de las fortalezas, las carencias,
los intereses y las finalidades de copartícipes. La compra terrenos, edificaciones
independientes o apartamentos en edificios multifamiliares; la existencia de zonas
públicas y áreas recreativas para la convivencia, entre otros, son aspectos a
considerar. Sin embargo, aunque organizar y colaborar figuran tareas arduas y
de navegación contracorriente en las sociedades abocadas al egoísmo y el afán
de las ganancias, subordinar los derechos ciudadanos al segundo eje aumenta la
gentrificación[7]
y el desplazamiento. Por supuesto que la opción esbozada no es la única salida.
Solo añadimos una línea de acción en aras de la consecución de un sitio
habitado y hogareño que merecemos todos. Sirva como incitación a vislumbrar horizontes
de justicia e igualdad. De paso, validamos que el derecho no ejercido es
conculcado. Por el momento, emito estas opiniones en mis Reflexiones desde El
Jardín.
[1]
Véase la reflexión titulada Escasez de vivienda, ¿por
qué?
Disponible en: https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2024/02/escasez-de-vivienda-por-que-nota-previa.html
[2] La
expresión es tomada de mi reflexión que lleva por título De la
gentrificación y turistificación a la xenofobia y la insolidaridad. Disponible
en: https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2024/02/de-la-gentrificacion-y-turistificacion.html
[3] Escasez
de vivienda, ¿por qué?
[4]
Asociación Colombiana de Cooperativas, Historia del cooperativismo mundial.
Disponible en: https://ascoop.coop/historia-del-cooperativismo-mundial/
[5]
Recomendamos consultar la fuente siguiente: Lydia Mabel Castillo Sanabria, Cooperativas
de vivienda o cohousing: ¿una figura viable en Colombia? Disponible en:
https://www.notinetlegal.com/cooperativas-de-vivienda-o-cohousing-una-figura-viable-en-colombia-621.html
[6]
Ibid.
[7] Martín
Cruz Santos, Gentrificación urbana y rural, Blog Reflexiones desde el
Jardín, disponible en: https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2023/08/gentrificacion-urbana-y-rural-martin.html

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