30 julio 2023

 


Somos viejos

Martín Cruz Santos

 

    El envejecimiento de la población mundial es un fenómeno demográfico que llama la atención por el aumento y la proporción que proyecta en la mayoría de los países. Aspectos relacionados con la natalidad, mortalidad y las migraciones, entre otros, también constituyen temas que abarcan discusiones, investigaciones, publicaciones, simposios, congresos y la formulación de políticas públicas nacionales y planteamientos internacionales. La complejidad del asunto merece nuestra reflexión. Muchos somos viejos o adultos mayores, pero, aunque no se pertenezca a este grupo creciente, es importante tomar en consideración sus repercusiones.

   Recientemente el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) publicó el Informe Social Mundial 2023: no dejar a nadie atrás en un mundo que envejece..[1] El documento plantea el envejecimiento como una tendencia definitoria de la realidad social mundial que ha sido propiciada por los avances en cuanto al cuidado de la salud y las reducciones en la fertilidad se refiere. En diversos países la longevidad ha aumentado mientras que la reducción en el número de nacimientos es evidente. La población mayor de 65 años ha tenido un crecimiento superior al de otros segmentos poblacionales.

    Los datos estadísticos pueden ser útiles para dimensionar el problema. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre los años 2015 y 2050 el porcentaje de habitantes del planeta mayores de 60 años se duplicará del 12% al 22%. En 2030, la edad de una de cada 6 personas será 60 años o más. Significa que ese sector estará constituido por 1400 millones de seres humanos; en 2020 eran 1000 millones.[2] Aunque en la actualidad el envejecimiento es más notable en los países de ingresos altos, como Japón, por ejemplo,[3] se vislumbra que en el año 2050 dos terceras partes de los adultos mayores de 60 años vivirá en países de ingresos bajos y medios. Precisamente, este punto es preocupante, porque interactúa con en el empeoramiento de las condiciones de pobreza y desigualdad.

   Consideremos las situaciones particulares de los dos países que habito y me habitan, Puerto Rico y Colombia, ambos ubicados geográficamente en zonas donde existen retos económicos, políticos y sociales considerables. Hagamos referencia primero a Colombia donde habitan 7,412,407 personas mayores de 60 años, es decir, el 14% de la población colombiana, que en 2023 está constituida por 52,215,503.[4] Las proyecciones indican que en 2031 la cantidad aumentará a 10 millones. Definitivamente, los retos son mayúsculos, pero no imposibles de enfrentar, especialmente, la protección de los derechos económicos y sociales (salud, alimentación, vivienda, participación, entre otros).

  En Puerto Rico, el envejecimiento de la población representa un gran reto que no se debe eludir o menospreciar. Similar a lo que ocurre en otros países, las variables demográficas que inciden en el problema social que suscita esta reflexión son: nacimientos, defunciones y migración. El Censo de 2020 cuantificó la población total del archipiélago puertorriqueño en 3,190,410.[5] De ese total, 909,934 son adultos mayores de 60 años o más, es decir, el 28.5%. En 2022 ocupamos el cuarto lugar en el mundo con un 22.9% después de Japón (29.9%), Italia (24.1%) y Finlandia (23.3%).[6] La perdida y la baja poblacional actúan como agravantes de esta realidad demográfica. Hace apenas 13 años, en 2010, el Censo informó que el número de habitantes había disminuido de 3,815,893 a 3,725,789. La pérdida poblacional mediante la emigración hacia los Estados Unidos por causas económicas, principalmente, es la válvula de escape que mengua el poblamiento. Mientras tanto, cada vez son menos los nacimientos en comparación con las defunciones; esa es la baja poblacional. A partir del año 2015 la cantidad de nacimientos ha decrecido en comparación con las muertes. En 2022 la cifra de nacimientos fue 18,672; fallecieron 35,384 personas.[7] Los cambios en las vertientes económicas y políticas son las causas fundamentales de esta merma de la natalidad.  

  Colombia y Puerto Rico son dos ejemplos, pero, en cada país de América Latina y el Caribe podemos encontrar datos estadísticos comparables como representaciones numéricas de seres humanos en situación de vulnerabilidad social por razón de su condición de adultos mayores. En las sociedades donde el envejecimiento es visto desde la perspectiva económica de la producción solamente, ser viejo es una desgracia para quienes ya no poseemos las energías explotables mediante el trabajo asalariado. Entonces llegan los días aciagos cuando las necesidades impostergables de la alimentación adecuada, salud y vivienda quedan insatisfechas por causa de la pobreza. Las políticas gubernamentales y las legislaciones laborales de austeridad para la mayoría trabajadora causan salarios bajos, pluriempleo, jubilaciones que no causan jubilo, pensiones raquíticas y salud mental empobrecida, entre otras circunstancias humanas que marginan como desechos a quienes vivimos, produjimos y aportamos para el crecimiento de la riqueza de un país.

   Somos viejos, el mundo es viejo. Con sus 7,900 millones de habitantes aproximadamente, la diversidad demográfica parece encontrarse con una característica que nos homogeniza: el envejecimiento acelerado. Esta transformación social en el siglo XXI tiene consecuencias inéditas y merece la dedicación acuciante de los gobiernos y los organismos internacionales encargados de garantizar los derechos de la población adulta mayor. La declaración de la Década del Envejecimiento Saludable 2021-2030 por la Organización de las Naciones Unidas es una iniciativa loable. Sin embargo, la justicia no se decreta, se construye de modo fehaciente con políticas públicas y prácticas consecuentes acorde a las diversas sociedades y culturas del mundo y las condiciones económicas y políticas de sus habitantes.

   Sirva esta reflexión desde El Jardín para reivindicar el derecho a una vejez saludable, respetada, feliz y partícipe activamente de los cambios que acontecen en el mundo.

 

 

 

 



[1] Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la Organización de las Naciones Unidas. (febrero de 2023). Informe Social Mundial: no dejar a nadie atrás en un mundo que envejece. Disponible en línea: https://iberoamericamayores.org/2023/02/18/onu-informe-social-mundial-2023-no-dejar-a-nadie-atras-en-un-mundo-que-envejece/

[2] Organización Mundial de la Salud (OMS). (1 de octubre de 2022). Envejecimiento y salud. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/ageing-and-health#:~:text=En%202030%2C%20una%20de%20cada,habr%C3%A1%20duplicado%20(2100%20millones).

[3] La población de Japón es 125,507,000. El 29.9% tiene 65 años o más. Fuente: https://www.un.org/es/global-issues/population

[4] Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Sistema Estadístico Nacional (SEN). Disponible en:  https://www.dane.gov.co/index.php/sistema-estadistico-nacional-sen

[5] Negociado del Censo de los Estados Unidos. (2020). Base de datos internacionales y sobre Puerto Rico. Disponible en: https://www.census.gov/newsroom/press-releases/2022/population-estimates-characteristics/population-estimates-characteristics-spanish.html

[6] Fuente: Fuente: https://www.un.org/es/global-issues/population

[7] Sara R. Marrero Cabán. (4 de abril de 2023). El gran problema de la baja en la natalidad en Puerto Rico y qué hacer para solucionarlo. Primera Hora. Disponible en: https://www.primerahora.com/noticias/puerto-rico/notas/el-gran-problema-de-la-baja-en-natalidad-en-puerto-rico-y-que-hacer-para-solucionarlo/

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