¿Puerto
Rico?
Martín Cruz Santos
“¿Cómo ven la situación de Puerto Rico los
distintos sectores colombianos?”, pregunta
mi amigo puertorriqueño Héctor L. Nieves. Tamaña interrogante por compleja, ya
que su formulación implica que hay unos sectores (¿clases sociales, grupos
demográficos por edad, sexo, género, raza, etnia, ideologías, entre otros,
movimientos políticos, intereses económicos, ciudadanos de a pie?) que “ven”,
probablemente, desde diversas perspectivas, un objetivo denominado “situación” de
un lugar geográfico, político, económico y cultural entre tantos otros en el
mundo. Es decir, parte de la premisa que existe un nivel, por lo menos, de
atención particular a Puerto Rico. Decía el fenecido actor Samuel Molina[1] a través de su personaje
Benigno Orante: “Magnífica pregunta. Para una buena pregunta, una mejor
contestación”. Ensayemos una
respuesta, si es posible.
Siendo reciente mi arribo definitivo a
Colombia, aunque yendo y viniendo de aquí a Puerto Rico y viceversa ha transcurrido
más de una década, no es sencillo articular una contestación categórica y no lo
pretendo. Fundamento mi aseveración. Resido en un país cuya población se estima
en 52, 215, 503 millones de habitantes[2]. La extensión territorial
es 1,141,748 KM. Sobre esa superficie terrestre hay 6 regiones naturales: el
Caribe, el Pacífico, la Orinoquía, la Amazonía, la Andina y la Insular, que son
organizadas administrativa en 32 departamentos, 1097 municipios, 20
corregimientos departamentales, 5 distritos especiales y el distrito de la
capital del País, Bogotá.[3] Colombia es diversa en
varios sentidos: biodiversidad, cultural, política, económica, entre otras.
Tomemos solo un ejemplo. La diversidad étnica y cultural colombiana incluye:
afrocolombianos, raizales, palenqueros, gitanos, pueblos indígenas, comunidades
campesinas, mestizos y grupos configurados por las inmigraciones recientes. “¿Cómo
ven la situación de Puerto Rico los distintos sectores colombianos?”
Evidentemente, amerita un estudio concienzudo que no será agotado con esta
reflexión.
Ahora bien, las relaciones culturales entre
ambos pueblos no son noveles. Hay prismas variados que han mediado
históricamente las perspectivas sobre el archipiélago puertorriqueño. Musicalmente,
Puerto Rico está presente en los imaginarios colombianos. No me refiero solo a
la Salsa o al Reguetón. Ambos géneros musicales con amplio desarrollo
interpretativo en Puerto Rico son harto conocidos entre la población de este
país sudamericano. Para muestra un botón basta, pero concedamos más de uno: los
Lebrón Brothers establecieron su hogar en Cali, igualmente, el cantante Tito
Gómez (1948-2007); por aquí sonean, Andy Montañez, Gilberto Santa Rosa, Charly
Aponte y una lista extensa salseros reconocidos. Cali es reconocida como la
capital mundial de la Salsa. Por su
parte, Medellín es la del Reguetón.
Las
composiciones de Rafael Hernández, Pedro Flores, Bobby Capó, Felipe Rosario
Goyco y Tite Curet Alonso, por mencionar algunos, han sonado en la radio
colombiana desde que fueron grabadas. Entonces, la visión que de Puerto Rico
tienen los amantes de la música puede estar condicionada por las narrativas que
recibieron de las orquestas y cantantes que han sido tendencias. Pero, esa
afición no es homogénea. Hay coleccionistas, ejercitantes del baile y la
coreografía, partícipes de la investigación académica, expertos y conocedores a
medias. El Puerto Rico musical incluye miradas polícromas.
Asimismo, podemos considerar otras
expresiones artísticas y culturales que aproximan a boricuas y colombianos. Súmele
las versiones noticiosas de ocasión, en especial, sobre huracanes y otras
vicisitudes caribeñas. Esas son compartidas más por los sectores caribeños e
insulares de Colombia, porque sufrimos sobresaltos meteorológicos similares. Quizás
el intercambio turístico continuo entre ambos pueblos es la mejor vara para
medir la visibilidad de Puerto Rico. Antes y después de la pandemia del COVID-19
la cantidad de turistas puertorriqueños que viajan a este vasto territorio del
sur de América ha ido en aumento.[4] Igualmente ocurre en la
dirección inversa. Para quienes viajan desde Puerto Rico, Colombia es un
destino frecuente. Bogotá, Medellín, Cali, Cartagena, Bucaramanga, Santa Marta,
como también destinos adicionales, constituyen las ciudades visitadas por boricuas.
Ellas y ellos marcan la pauta para conocer sobre la Isla.
Acá en Colombia hay grupos de boricuas
residentes[5], comerciantes[6] y viajeros que acuden por
razones profesionales también. Reconozcamos, igualmente, la interacción nuestra
en las comunidades llamadas hispanas en los Estados Unidos y la presencia
colombiana en Puerto Rico. Puntos de vista distintos son creados en esos
contextos sociales.
Sin
más rodeos para que mi amigo Héctor L. Nieves encuentre algo parecido a una
respuesta adecuada en este escrito. Políticamente hablando en cuanto al problema
del estatus de Puerto Rico, que es medular a su cuestionamiento, la “situación”
es vista con vaguedad o con matices ideológicos interesados. Todo depende de
quién sea el sujeto que vea. Sin temor a sonar anecdótico, porque lo vivencial no
debe excluirse de los intentos de construir el conocimiento, aporto una
experiencia común que he vivido durante más de 10 años visitando Colombia antes
de residir. Cuando me presentan a una persona, por lo general, suele extrañarse
que hable el idioma español con fluidez y propiedad. ¿Por qué? Porque en
distintos sectores poblacionales existe la idea que Puerto Rico es parte, no
que pertenece, a los Estados Unidos y que el inglés y no el español es la
lengua predominante. Algunas personas ven el asunto del ELA como un Estado a
medias; para otras, el asunto les es ajeno. No los culpo, pues pretender
desenmarañar ese entuerto colonial no es cosa fácil.
Mientras que independencia, autonomía,
estadidad son palabras de uso frecuente en la Isla, acá no son conceptos que se
manejen habitualmente. En organizaciones políticas de izquierda o derecha
tradicionalmente definidas es posible hallar a quienes conozcan al respecto y
tengan juicios formados como para expresar apoyo a una causa. Colombia es un
país con situaciones históricamente heridas por la violencia. Conservadores y
liberales han escrito capítulos inconclusos de la historia política antigua y
contemporánea. Voy comprendiendo que hay varias colombias en una y todas luchan
por representar la nación a su manera. Cualquier extranjero es un gringo en el
habla común de todas esas representaciones. No obstante, querido amigo Héctor, quienes
venimos de Puerto Rico no somos tratados como extranjeros en este suelo o, por
lo menos, no es mi experiencia. Existe una afinidad peculiar entre Colombia y
Puerto Rico que nos hermana. La situación colonial que embarga la historia
puertorriqueña desde hace siglos no es óbice para apreciar la caribeñidad
latinoamericana que nos habita, máxime cuando una buena parte del territorio colombiano
es caribeño.
En una
ocasión próxima conversaremos a tenor con las visiones generadas en Puerto Rico
en torno a Colombia. Será el momento para darle la vuelta a la pregunta
inicial: “¿Cómo ven la situación de Colombia los distintos sectores puertorriqueños?”
Sospecho que encontraremos paralelismos con esta reflexión desde El Jardín.
[1]
Samuel Molina (1935-2018) fue un artista puertorriqueño que desempeñó
su talento en la actuación, dramaturgia, música, poesía y como libretista
para programas de televisión.
[2]
Estadísticas obtenidas del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas
(DANE): https://www.dane.gov.co/
[3]
Para más
información consulte el Portal Territorial de Colombia: https://portalterritorial.dnp.gov.co/AdmEtnico/KitEEnfoque
[4] Redacción
de Turismo, Puerto Rico y Colombia cada vez más conectados, El
Espectador, 24 de febrero de 2023: https://www.elespectador.com/turismo/puerto-rico-y-colombia-cada-dia-mas-conectados/
[5]
Por ejemplo, Boricuas en Colombia: https://www.facebook.com/boricuasencolombia
[6] Hace
algún tiempo conversamos con los propietarios del restaurante 787 Gastronomía
Puertorriqueña con sede en Medellín: https://www.youtube.com/live/-BzxKaOI7xw?feature=share

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