01 marzo 2024


La ética otra vez

  Martín Cruz Santos

    Hay temas que no escapan de mi agenda reflexiva. Están presentes reiteradamente y emergen porque son consustanciales a mi pensamiento filosófico.[1] Considero que durante la carrera académica de tres décadas que llevé a cabo, la enseñanza y el aprendizaje del componente ético resultó ser lo más gratificante. Tanto que aún después de la vida universitaria continúo auscultando sus vertientes posibles.[2] Máxime dadas las aristas concernientes a la convivencia social que debemos construir históricamente.

    No fueron escazas las ocasiones cuando tocó definir las perspectivas del quehacer ético que proponemos, ya que existen tergiversaciones que confunden la reflexión filosófica de la conducta moral, que es la ética, con el afán moralizante de raigambre ideológico religioso en boga.  Categóricamente dicho, ética es la parte más práctica de la filosofía[3] y atañe sólo a los humanos y sus relaciones con el entorno cultural, entiéndase social, político, económico y ecológico. Como vemos, abarca bastante. Somos seres morales en cuanto al cohabitar en grupos sociales propensos a erigir valoraciones y regulaciones normativas para interactuar. Las normas indican lo que debe ser, según lo interiorizan los afiliados a una colectividad. De ahí que hablemos de moralidad definida como hechos apropiados de los individuos conformes a la moral establecida.  Vivir y hacer el bien, lo bueno en el sentido moral, es el objetivo ulterior. Pero, ¿cuáles son los intereses que subyacen a un andamiaje moral?[4]   Ahí radica, a mi juicio, la médula del problema.

    Todo entramado social contiene un follaje moral que configura los actos libres de los miembros del conjunto. Teóricamente, la vida consciente manifestada en valores y costumbres arraigados configuran el “ethos” (modo de ser o carácter adquirido), o como decía Aristóteles, “una segunda naturaleza”.  Sí, segunda, porque el animal ético es creador de cultura para complementar imaginariamente su primera naturaleza, la biológica, orgánica y corpórea. Con el saber teórico y práctico adjudicable al juicio ético se pretende abonar a la coexistencia mediante consensos mínimos que rigen las relaciones de poder entre los individuos.

     Hay dos componentes sobresalientes que acompañan el constructo abordado. Son los cimientos psicológicos y sociológicos. Las experiencias culturales devienen a partir de la combinación dinámica bio-psico-social. Por ende, la eticidad de las acciones racionales, optativas, libres y responsables está asociada a principios y normas afectadas por interferencias complejas.  El énfasis ético que subrayamos haya su espacio en la problematización de la actividad decidida, y no mecánicamente determinada, con secuelas en la vida comunal. Por ejemplo, no debe afectar a alguien que yo decida ir de caminata por las rutas públicas de las veredas de Jardín, Antioquia, municipio colombiano donde resido; pero si la decisión es irme sin avisar y evadir adrede un compromiso prioritario contraído con otras personas, sí hay consecuencias morales, pues estaría faltando a la responsabilidad emanada de una decisión potestativamente consensuada. Segundo caso: que alguien respire dentro de un salón cerrado es un acto biológico o fisiológico, no afecta moralmente; pero que alguien inhale o exhale humo de cigarrillos en la misma habitación no sólo tiene consecuencias adversas para la salud de fumadores activos y pasivos, sino que, asimismo, comporta efectos morales, por ser contrario a las normas y causante de daños.

   Las dos muestras anteriores son básicas. No obstante, las interrelaciones también pueden ser conflictivas en mayor grado. Consideremos la violencia y sus variantes (interpersonal, psicológica, física, de género, política, armada, bélica, entre otras). Quien ejerce el uso de la fuerza agresiva para someter o defenderse del sometimiento aduce razones con matices morales justificadas con argumentaciones[5] y basadas en una visión ideológica que implica “un conjunto de significados y valores que codifican ciertos intereses relevantes para el poder social”.[6] A ese ideario pertenece el asunto moral que atiende el saber ético. Es importante acotar que la complejidad de cualquier ideología, y su conflictividad implícita, arrastra a los actores a la renegociación moral constante entre las partes a pesar de las trincheras supuestamente inalterables de sus puntos de referencia.

     Ciertamente, la ética propicia edificar conocimientos teóricos clarificadores del ejercicio moral. Teóricos, porque acarrean el estudio concienzudo de una cuestión con el debido proceder sistemático, metodológico, indagador y en búsqueda de entendimientos certeros que arrojen luz a la realidad social próxima. En ese marco, no evade la esfera comunitaria que clama por acuerdos auténticos para su transformación; por tanto, la experiencia acumulada por la actividad ética genera procesos de análisis y exploración de interpretaciones de los obstáculos que aquejan el desarrollo de un pueblo, y convergencias entre los diferentes agentes que trabajan por el bien común.  

      Reiteramos, que la ética enfoque la moral, su objeto de investigación, no la convierte en auxiliar de moralismos ni monsergas fundamentalistas.  El desafío estriba en demostrar por qué una sociedad considera un acto bueno o malo, moral o inmoral, en determinado contexto. No es para justificar convencionalismos e imponerlos culturalmente divinizándolos o adjudicándoles sitiales universales e inapelables. La ética analiza los patrones de conducta moral (valores morales, ángulos morales de problemas sociales, políticos y económicos, entre otros). No predica ni prescribe normas. El afán inquisidor y el oficio ético están reñidos. Claro, la explicación de los códigos, los valores y las prácticas vividas en una época, puede tener repercusiones en la comprensión de lo que somos, estamos siendo y pretendemos ser.

     El núcleo del raciocinio ético es un valimiento audaz para encauzar los esfuerzos concertados en pro de alcanzar entendimientos fraguados al calor de proyectos que vislumbran un futuro justo y solidario. Hagamos que surjan vías insospechadas, vertientes fluidas, transgresiones imprescindibles, en fin, aportes renovadores en tiempos discurridos entre verdades anquilosadas e innovaciones superfluas. Dicho sea, con voluntad ética, en mis Reflexiones desde El Jardín.  

   

  

 

 

 

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[1] Vida consciente, pensamiento y filosofía constituyen una trilogía inseparable. Las dimensiones de esta afirmación fueron dialogadas con el filósofo y educador colombiano, el doctor Renier Castellanos Meneses, en mi podcast Conversaciones con Martín Cruz Santos el 24 de mayo de 2022. Disponible en: https://www.youtube.com/live/kX1VqUGSoHI?si=xZS3LNGqbyPyOo9H

[2] En diciembre de 2023 publiqué por este medio una reflexión titulada Defensa ética del ocio. Pueden acceder a su lectura en el enlace siguiente:  https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2023/12/defensa-etica-del-ocio-martin-cruz.html

[3] Recuerdo siempre que mi primer profesor de ética en la universidad fue el doctor Carlos Rojas Osorio, un colombiano quien reside en Puerto Rico desde hace décadas. Posteriormente fuimos colegas. Considero que es un filósofo, investigador que ha aportado grandemente al desarrollo humanístico de la educación universitaria.  Para quienes se inician en el estudio de la filosofía, recomiendo el libro siguiente: Carlos Rojas Osorio, (2010), La filosofía: sus transformaciones en el tiempo, San Juan: Isla Negra Editores. 

[4] Ética es filosofía, por tanto, formula preguntas para ahondar en el porqué de su objeto de estudio. Son preguntas vitales que atienden incluso la cotidianidad. Al respecto recomiendo dos lecturas de un mismo autor: Fernando Savater, (2008), Las preguntas de la vida, Barcelona: Editorial Ariel; _______ (1991), Ética para Amador, Barcelona: Editorial Ariel, S.A. Asimismo, es recomendable la lectura de un clásico:  Arthur Shopenhauer, (edición de 2010), Los dos problemas fundamentales de la ética. Madrid. Siglo XXI de España Editores, S.A.

[5] Recomiendo la lectura siguiente: Jorge Orlando Melo, (2021), Colombia: las razones de la guerra. Las justificaciones de la violencia en la historia del País y el fracaso de la lucha armada, Colombia: Crítica.

[6] Terry Eagleton, (2005), Ideología: una introducción, Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica, S.A., 25.

 

15 febrero 2024

 










De la gentrificación y turistificación
a la xenofobia y la insolidaridad

 

Martín Cruz Santos

    El abordaje de temas acuciantes conlleva otear sus ángulos insospechados u obviados. La urgencia no debe ser razón para desdeñar las miradas complejas, detenidas y decididamente críticas. Que en nuestros entornos urbanos y los rurales observemos más rótulos “hoteleros” y menos avisos de alquiler o arrendamiento temporero; incrementos estratosféricos en los precios de las viviendas y la escasez aguda en la disponibilidad de los alquileres, con el agravante de la inflación en el costo de la vida, abona a la necesidad imperiosa de reflexionar, investigar y buscar soluciones a los problemas sociales que degradan la vida. Cuando en agosto del año 2023 publicamos y compartimos la reflexión titulada Gentrificación urbana y rural[1] apenas comenzábamos a dilucidar las implicaciones de este fenómeno cuya manifestación evidenciable es la escasez de vivienda, aspecto planteado en un escrito posterior.[2] Lamentablemente, hay dimensiones del asunto que enervan incluso las energías para encontrar un lugar digno para morar.

     Recientemente me ha conmovido la angustia de personas cercanas a mis afectos. La razón principal de sus pesares es no hallar una casa o un apartamento disponible para ser arrendado a largo plazo. En los casos varios encontramos un común denominador: caseros que solicitan al inquilino la entrega del inmueble alquilado para posteriormente dedicarlo al negocio turístico tipo Airbnb o su facsímil razonable. Además, está presente la especulación inmobiliaria: espacios limitados con precios limitantes por excluyentes. Esto incluye los locales comerciales. La gentrificación en todo su apogeo causa el desplazamiento de los vecinos habituales y viene asociada con la turistificación, ese flujo continuo de turistas ávidos por disfrutar del lugar donde otros viven o sobreviven. Incrementa entonces el valor de la propiedad para la compra y el arriendo.[3]  

     Una de las soluciones esgrimida, principalmente, por los intereses empresariales es dejar al mercado la regulación de la oferta y la demanda habitacional. Según ese axioma pretendido, todo se resolverá mediante la inexorable acción de la mano invisible del capital. Adviértase la posición implícita de vaciar la responsabilidad del Estado y despojar al ciudadano económicamente vulnerable de su derecho a habitar un hogar. Fuera risible, de no ser un cinismo, que aprovechar el auge turístico para alquilar hasta el baño de la casa propia con fines de lucro llegue a considerarse un emprendimiento laudable.

    El abigarramiento de la cuestión es tal que exige la planificación gubernamental con la debida participación ciudadana. Apremia la atención inmediata, porque para luego será tarde, de los sectores involucrados, que abarca, pero no se limita, a los ciudadanos, los gobiernos, las empresas y los centros de investigación. De lo contrario, el turismo insostenible y el abuso contra el consumidor deteriorarán la convivencia comunitaria irremediablemente hasta conculcar el carácter inalienable del derecho humano a un nivel de vida adecuado.[4]

   Si suena apocalíptico el augurio, expongo algunas consecuencias severas de la situación reflexionada. Desviar la atención de las causas es una estrategia mediática e ideológica. En la ausencia de la discusión pública y la educación consecuente para fomentar la comprensión de un mal con muchos aquejados, prevalece el sálvese quien pueda del individualismo consumista. La legitimidad justa de poseer una vivienda es desvirtuada por la ilusión del privilegio lucrativo. Que alguien no encuentre dónde vivir es su problema y allá el gobierno que lo resuelva, si acaso. Mientras tanto, quien atesore el mínimo metro cuadrado de tierra o habitación, que obtenga el mayor provecho económico posible rentando y vendiendo como si viviéramos en Dubái y generáramos los ingresos de los jeques petroleros.

     ¿Cuáles son las causas de la gentrificación y la turistificación? A juzgar por una narrativa tendenciosa expandida como el fuego, es debido a la presencia de los extranjeros como categoría monolítica, es decir, sin una caracterización plural del emigrado. El relato no considera auscultar el contexto histórico próximo y el remoto o internacional ni quiénes son los protagonistas sistémicos de las dinámicas del poder financiero que habilita la gentrificación (inmobiliarios, bancarios, hipotecarios, inversionistas, gobiernos, entre otros). Ciertamente, a los destinos turísticos atractivos por sus encantos naturales y culturales arriban viajeros adinerados de diversos países -que constituyen la minoría de los visitantes- dispuestos a invertir, pero, con la venia de los socios locales y las autoridades pertinentes. El riesgo de ese discurso ambiguo es la xenofobia y los sentimientos antinmigrantes institucionalizados. La construcción de prejuicios empeora las circunstancias, debilita las oportunidades de cohabitación y promueve la fragmentación social. Conste que soy un inmigrante legal en Colombia, casado con una nacional colombiana, y que no llegamos al sur con el norte puesto en el enriquecimiento.

     La desintegración colectiva ahoga el apoyo mutuo y favorece la insolidaridad. Ante la carencia de vivienda asequible, ser indiferentes, porque no somos afectados directamente, conduce a mermar el desarrollo de un pueblo. Sin cooperación solidaria puede aumentar la edificación individual junto con la disminución del tejido general. Si mi vecino no encuentra casa para residir durante un periodo de tiempo extenso, porque la variedad de apartamentos de alquiler a corto intervalo ha multiplicado con creces, es una tendencia que tarde o temprano acabará por arroparnos, si no actuamos para evitarlo. A menos que hayamos introyectado moralmente la lógica del mercado y aceptemos la inevitabilidad del “progreso” futuro sin vecindario.

  Seamos solidarios. No basta con evocar actos de caridad donde la justicia es imprescindible. La gentrificación y la turistificación no han llegado para quedarse. Y si lo hacen es para apropiarse lucrativamente de las condiciones que posibilitan la coexistencia humana en grupos. Seguramente sería con la connivencia insolidaria de algunos. Es el momento propicio para formular y hacer valer categóricamente las políticas públicas concernientes, llevar a cabo una planeación urbana y rural articulada, construir proyectos de interés social, establecer alianzas cooperativas y fortalecer la voluntad política propulsora de cambios, por mencionar algunas tareas pendientes. Simultáneamente, aupemos una ética vecinal solidaria capaz de avivar el compromiso auténtico para darnos la mano y salir adelante. Continuaremos conversándolo en nuestras Reflexiones desde El Jardín.

    

 

 

 

 

 

    



[1] Martín Cruz Santos, Gentrificación urbana y rural, Blog Reflexiones desde el Jardín, disponible en: https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2023/08/gentrificacion-urbana-y-rural-martin.html

[2] La publicación de nuestra reflexión al respecto llevó por título Escasez de vivienda, ¿Por qué? La fecha origina de la entrada en el Blog es el 27 de agosto de 2023.  Dada la importancia que le atribuimos, republicamos el artículo el 7 de febrero de 2024. Recomendamos su lectura disponible en: https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2024/02/escasez-de-vivienda-por-que-nota-previa.html

[3] Al respecto hay iniciativas académicas para la investigación y la búsqueda de soluciones adecuadas. Uno de ellos es reseñado en:  Análisis Académico Medellín, Iniciar el camino para enfrentar la gentrificación y la turistificación, disponible en:   https://www.eafit.edu.co/noticias/agenciadenoticias/2023/Iniciar-al-camino-para-la-gentrificacion-y-la-turistificacion#:~:text=La%20gentrificaci%C3%B3n%20%E2%80%94definida%20como%20un,el%20%C3%A1rea%20metropolitana%20del%20Aburr%C3%A1.

[4] El Artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 y el 1.1 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1966 reconocen este derecho.


07 febrero 2024


 
                                              Escasez de vivienda, ¿por qué?


* NOTA PREVIA IMPORTANTE

El 27 de agosto de 2023 publiqué en este medio la reflexión titulada Escasez de vivienda, ¿por qué? Igualmente fue publicada en la revista Cruce, de crítica sociocultural contemporánea.[1] Dada la urgencia de la discusión pública del tema tanto en mi país de origen, Puerto Rico, como también donde resido, Colombia, reitero la pertinencia del asunto republicando el artículo.

Invito a dialogar, investigar e insistir en las políticas públicas correspondientes y las acciones ciudadanas para buscar soluciones a una situación que considero harto apremiante.  


Martín Cruz Santos

      Constituye una preocupación considerable para una gran cantidad de habitantes del mundo. Encontrar un espacio de vivienda para habitarlo dignamente es un reto acuciante sin soluciones previsibles en las agendas gubernamentales, aunque con advertencias categóricas formuladas por organismos internacionales. El derecho a la vivienda posee carácter internacional desde el momento cuando fue reconocido como parte del derecho a un nivel de vida adecuado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Asimismo, ha sido ratificado en diversos tratados como el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966)[2]. Acuerdos todos que implican compromisos para los países firmantes.  

    El panorama crítico actual de la escasez de vivienda vulnera el derecho planteado. Investigaciones llevadas a cabo por el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat) evidencian la expansión del problema mundialmente:1,000 millones de personas (el 20% de la población mundial) carece de una vivienda adecuada; 1,600 millones malviven en asentamientos informales, 100 millones de seres humanos no tienen donde vivir y las expectativas no son esperanzadoras: en 2030, la cantidad de “sujetos de derechos humanos” sin vivienda adecuada aumentará a 3,000 millones.[3]

   Sin duda alguna, es un asunto muy relevante y prioritario, porque, una vivienda, casa o apartamento no es solo la construcción de un espacio estructural, sino que configura un hábitat. Históricamente, dedicar un lugar para habitarlo significa que las paredes el techo y el piso posibilitan el ámbito interno donde sus ocupantes establecen relaciones humanas y sociales organizadas culturalmente y vinculadas con el entorno territorial próximo. Por tanto, la presencia de un déficit habitacional transgrede la dignidad de la vida humana, porque la falta de vivienda adecuada es causada por las carencias de poder que incluyen la precariedad impuesta por las condiciones de la desigualdad social y las limitaciones al desarrollo físico, emocional, educativo-cultural, económico y político. Que la vivienda escasee en una ciudad o en un país no es una cuestión meramente cuantitativa, tiene un componente cualitativo ineludible.

     Ahora bien, ¿por qué la escasez de vivienda adecuada? Para ensayar respuestas posibles a la interrogante, acojamos inicialmente un argumento de la citada ONU-Habitat:

“La vivienda representa más del 70% del uso del suelo en la mayoría de las ciudades y determina la forma y la densidad urbana, proporcionando también empleo y contribuyendo al crecimiento, sin embargo, su sentido facilitador ha fracasado y se ha convertido en un factor de desigualdad social y económico”[4].       

Según el ente internacional citado, la edificación de viviendas constituyó un renglón significativo del desarrollo económico, así como también, un medio para la promoción social hasta hace algunas décadas. Los Estados y sus gobiernos cumplían, en mayor o menor grado, su responsabilidad social protegiendo el derecho a la vivienda adecuada mediante políticas públicas y planes para el mejoramiento habitacional. Sin embargo:

“la vivienda se ha convertido en un factor de especulación motivado fundamentalmente por sectores inmobiliarios privados quienes han trabajado solamente bajo la lógica del rendimiento económico. En tal sentido se ha desregularizado el mercado y se ha debilitado el Estado”.[5]

He ahí el meollo del tema. La escasez de vivienda no responde únicamente a la merma en las construcciones por razones económicas y políticas particulares de cada país o la inflación postpandemia. Al igual que ocurre con el fenómeno de la gentrificación[6] que abordáramos en una reflexión previa, la desigualdad económica agrava la asequibilidad a la vivienda, resultante de la especulación inmobiliaria y su fin lucrativo desmedido.

     Debilitado el Estado en su responsabilidad social, el derecho a la vivienda adecuada ha dejado de ser una prioridad en los programas de gobierno. La institucionalidad funge como facilitadora de negocios rentables para el capital privado. No es novel la simbiosis entre el Estado y los intereses económicos dominantes, lo sabemos. Pero, es imperativo acotar que el protagonismo financiero del sector inmobiliario y otros actores lucrativamente interesados inciden determinantemente en las decisiones políticas que afectan a la mayoría de la población. Hay ejemplos muy claros: los cambios estratégicos en los planes de usos de suelos, las reclasificaciones en las áreas urbanas, las aprobaciones de proyectos de urbanización sin mayor rigor, las ambigüedades en los reglamentos, las desregulaciones y el abandono de la prioridad de la vivienda para alquiler a largo plazo en aras de favorecer los alquileres corto plazo con fines turísticos. Añádale otras practicas harto conocidas.

   Debemos considerar que existen agravantes que obstaculizan el acceso a la vivienda adecuada. Sea para la compra o el alquiler, los precios han aumentado más que los ingresos. La desigualdad salarial impide enfrentar tales incrementos, máxime, porque el gasto presupuestario familiar mayor suele ser el pago por la vivienda.  El acceso a los créditos hipotecarios es casi inalcanzable a juzgar por las altas tasas de intereses y los criterios de aprobación que requieren una estabilidad financiera fantasmagórica.

     No pasa desapercibida la realidad demográfica del envejecimiento de la población mundial,[7] en particular, en América Latina, cuyos pueblos claman por la justa planificación gubernamental dirigida a las necesidades particulares de la salud, seguridad y los cuidados especiales acorde a la llamada tercera edad. En tal caso, la disponibilidad de facilidades debe ser planificada tomando en consideración criterios de calidad de vida: asequibilidad o que esté al alcance económico posible de quien la necesita, habitabilidad en la infraestructura del espacio con los servicios de energéticos, de agua potable y sistema de alcantarillado, telefonía e internet, entre otros; accesibilidad, es decir, que se propicie el acceso a la misma y esté libre de barreras arquitectónicas, y la ubicación de la vivienda en contextos de adecuación cultural posibilitadores de la creatividad y el ocio recreativo.

     Coexiste junto a la proliferación de adultos mayores la disminución poblacional por las vías de la pérdida de habitantes que migran hacia otros países y la baja poblacional o menos nacimientos que defunciones. Formular políticas públicas que conjuguen la satisfacción de las diferentes necesidades sociales con los recursos económicos disponibles es tamaño reto imprescindible para afrontar. Es mandatorio reivindicar el derecho humano a la vivienda y elevarlo al rango constitucional del derecho civil con la debida implantación y fiscalización. Sin medidas eficaces contra la especulación, la corrupción y el apetito lucrativo voraz de los sectores financieros involucrados, la escasez de vivienda adecuada continuará siendo un mero rubro de negocios y oportunidades favorable a unos pocos privilegiados, pero, oneroso y perjudicial para los pobres y los grupos vulnerables. El asunto amerita transformaciones estructurales complejas en cualquier sociedad que pretenda ser justa y democrática.  

    Urge organizar proyectos sociales y comunitarios con la vivienda como un aspecto central de su agenda programática. Abordar el tema públicamente debe ser preeminente. Abrirlo a la discusión y el análisis crítico es parte del quehacer que promovemos en nuestras Reflexiones desde El Jardín.  

    

    

                                                     

    

     



[1] Cruce, revista de crítica socio-cultural contemporánea, Universidad Ana G. Méndez, Recinto de Cupey, San Juan, Puerto Rico, edicion del 27 de noviembre de 2023, disponible en: https://issuu.com/revistacruce/docs/constelar_-_edicion_cruce_-_27_de_nov_2023

[2] ONU-Hábitat, El derecho a la vivienda adecuada, Folleto Formativo número 21/rev. 1, disponible en línea: https://www.ohchr.org/sites/default/files/Documents/Publications/FS21_rev_1_Housing_sp.pdf

[3] ONU-Hábitat, Vivienda inviable para la mayoría, disponible en línea: https://onuhabitat.org.mx/index.php/vivienda-inviable-para-la-mayoria

[4] Ibid.

[5] Ibid.

[6] Recomendamos la lectura de: Martín Cruz Santos, 2023, Gentrificación urbana y rural, disponible en línea: https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2023/08/gentrificacion-urbana-y-rural-martin.html

[7] Recomiendo la lectura de una de mis Reflexiones desde El Jardín publicada recientemente: Martín Cruz Santos, 2023, Somos viejos, disponible en línea: https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2023/07/somos-viejos-martin-cruz-santos-el.html

26 enero 2024

 



San Juan, Puerto Rico en Jardín, Antioquia

 

                      Martín Cruz Santos

 

     Contrario a lo que dice la letra de una canción salsera puertorriqueña, sí hay otros sitios en el mundo que se llaman Puerto Rico.[2] De hecho, en Colombia son 18 los lugares denominados así de los 46 reconocidos en el Planeta,[3] la mayoría de ellos, en América. Distingo una calle homónima en Medellín, localizada en la Comuna 1, cerca de la estación Santo Domingo del Metro. Curiosamente, como la cercanía geográfica de las dos Antillas hermanas. En Jardín, Antioquia, no hay algún espacio nombrado Puerto Rico, pero, sí presencia puertorriqueña.[4] Me circunscribo a las experiencias vividas en el tiempo transcurrido desde nuestra venida para residir en el suroeste antioqueño. Arribar y quedarse implica adentrarse en la vida cultural del pueblo e insertarse en sus dinámicas cotidianas.

   Considero que la interacción social es imprescindible para el recién llegado. Integrarse con el propósito de ampliar el intercambio de imaginarios sociales propicia acercar la cultura de origen del extranjero a la recién adoptada. Esa ha sido nuestra experiencia como colomrriqueños o paisaboricuas.[5] Buscamos asumir el compromiso cívico, respetuoso y partícipe del quehacer de la población que construye su etapa de la historia del municipio de Jardín. La solidaridad y la permuta de ideas y proyectos son medios que nos arriman al corazón de la vecindad nueva.

   Recientemente descubrimos que San Juan, Puerto Rico, cabe en Jardín, Antioquia. No es un dato geográfico, sino un modo de expresar la compenetración inherente a las relaciones culturales emprendidas. El Teatro Municipal Rafael Leónidas Velázquez Rojas “es un centro cultural con una oferta variada y de alta calidad estética para la comunidad en general, convirtiéndolo en un referente cultural de la región del Suroeste antioqueño y del departamento”,[6] al cual asistimos frecuentemente. En conversación con Juanita Calle Aristizábal, Promotora Cultural del Teatro, decidimos proyectar el documental puertorriqueño San Juan más allá de las murallas,[7] conmemorativo de los 500 años de la fundación de San Juan, capital de Puerto Rico. Es una actividad libre de costo autorizada debidamente por las entidades correspondientes. La acogida de lo propuesto fue inmediata por considerarse un regalo para Jardín y su gente. Escogimos la fecha del miércoles 31 de enero de 2024. Complementamos el evento con un conversatorio.

   


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       ¿Por qué compartir la pieza cinematográfica en Jardín? Principalmente, porque trabajé en ella y soy residente en el Municipio. En enero de 2020 fui reclutado por la productora Maru Hernández para ser el investigador histórico principal de la película producida por la compañía Cinetrix, liderada por su presidente Euskady Burgos,[9] con el auspicio del Banco Popular de Puerto Rico.[10] La investigación tuvo como marco inmediato el panorama arduo de la pandemia y la cuarentena. Tardamos año y medio en la indagación y el asesoramiento debido al equipo de trabajo compuesto, además, por Marién Pérez Riera (directora), Kisha Tikina Burgos y Jorge González Díaz (guionistas). Conceptualizamos una perspectiva histórica dialogal no anclada en la historia oficial, institucional o macrohistoria, sino procesal, transdisciplinaria, deferente con la diversidad y las múltiples miradas desemejantes que observan activamente las acciones ciudadanas en San Juan. Asimismo, valoramos la ubicación de los espectadores de la trama en el fluir de los acontecimientos relatados, porque logran identificarse históricamente y encontrar sus espacios propios en el presente interpretando el pasado y vislumbrando el futuro.

    La obra, cuya duración es de una hora y treinta y dos minutos, cuenta con la narración del actor puertorriqueño Ismael Cruz Córdova,[11] encargado de acompañar al público en la trayectoria para auscultar las etapas del desarrollo sanjuanero. Incluye la participación de historiadores y otros especialistas; igualmente, las recreaciones y animaciones que coadyuvan a una mejor comprensión de los hechos sucedidos hasta nuestros días. Exhibido en numerosas salas de cine del aludido archipiélago caribeño a partir de octubre de 2022, expone un recorrido histórico y cultural para aprehender la historia de San Juan. Visualiza el origen y la evolución de ese espacio urbano y rural que armoniza lo antiguo y lo moderno, el ayer con el hoy que somos. Nos adentra en la capital de la Isla, tantas veces admirada por lugareños y visitantes, en particular, el Viejo San Juan y sus calles adoquinadas, las fachadas y los balcones. Presentamos el crecimiento de la Ciudad allende las murallas centenarias. Transita los cambios de Santurce, barrio capitalino, y sus sectores para rescatar la memoria de un poblado transformado en municipio en el siglo XVIII y posteriormente disuelto en el XIX. Enfocamos a Río Piedras, ciudad universitaria y municipal de antaño, en las cercanías de Hato Rey, la zona céntrica y financiera actual, antes un hato ganadero que alimentó a la guarnición de San Juan durante la colonia española.

    Ubicar a San Juan, Puerto Rico en Jardín, Antioquia en el ámbito de las actividades estéticas y creativas del Teatro jardineño es, simultáneamente, un gesto de agradecimiento de nuestra parte por la acogida comunitaria recibida y un honor que nos hace la administración de ese recinto artístico. Continuaremos gestando oportunidades para el intercambio cultural entre los habitantes de la tierra isleña de donde vengo y la que nos ha abrazado en Colombia. Testimoniado sea en las Reflexiones desde El Jardín.

 



[1] Diseño gráfico del título del documental San Juan más allá de las Murallas.

[2] Aludo a una estrofa de la canción titulada Pico Pico, interpretada por el Gran Combo de Puerto Rico y vocalizada por Charlie Aponte en el álbum Unity grabado en 1980 con el sello discográfico Combo Records.

[3] Información relevante disponible en: https://dondeesta.biz/called.php?qcity=Puerto%20Rico

[4] Recomiendo la lectura de la primera reflexión que escribí en este blog titulada Cambio de rumbo. Disponible en: https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2023/07/cambio-de-rumbo-martin-cruz-santos-de.html

[5] Explico estos gentilicios nuevos en una reflexión anterior disponible en:  https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2023/12/y-paisaboricuas-martin-cruz-santos-la.html

[6] El Teatro Municipal Rafael Leónidas Velázquez Rojas es administrado por la caja de compensación familiar CONFENALCO-Antioquia en alianza con la Alcaldía de Jardín, Consultado en: https://www.comfenalcoantioquia.com.co/personas/servicios/bienestar-personal-familiar/servicios-culturales

[7] Comparto algunos enlaces con datos significativos sobre el documental: información técnica: https://www.imdb.com/title/tt22698130/ reseña: https://prpop.org/2022/09/lanzan-documental-san-juan-mas-alla-de-las-murallas/ crítica de cine: https://www.80grados.net/mas-alla-de-las-murallas-de-san-juan/ sinopsis en salas cinematográficas: https://caribbeancinemas.com/es/movie/8362/?famiramar

[8] Cartel oficial del documental San Juan más allá de las Murallas utilizado en las salas de cine de Puerto Rico.

[9] Sobre Cinetrix, acceda a su portal electrónico en: https://www.cinetrixpr.com/

[10] Conozca la historia del Banco Popular de Puerto Rico disponible en: https://www.popular.com/sobre-popular/

[11] A tenor con la biografía actoral de Ismael Cruz Córdova, refiérase a:  https://www.wikiwand.com/es/Ismael_Cruz_C%C3%B3rdova