03 marzo 2025


Apuntes para un observatorio social sobre la escasez de vivienda

en Jardín, Antioquia

 Martín Cruz Santos

 

     En varias publicaciones he reflexionado sobre el tema de la preocupación generalizada por el alza en los precios de los arriendos, la venta y la escasez de vivienda en Jardín, Antioquia.[1] Como sucede en otros pueblos del mundo, es un problema social creciente en detrimento de personas y familias que no encuentran vivienda disponible para arrendar a largo plazo o los precios están fuera de su alcance presupuestario. Acá suele buscarse las causas en el auge del turismo y los negocios que lo acompañan, la especulación inmobiliaria y la gentrificación. Sin embargo, son más los testimonios individuales y los rumores anecdóticos que la documentación confiable al respecto. Por tanto, es imprescindible estudiar el asunto con el rigor que amerita.

    Como antecedente inmediato, recordamos que en el año 2024 surgió la iniciativa de llevar a cabo un conversatorio con el propósito de clarificar y entender conceptos tales como la gentrificación y la turistificación asociados con la contrariedad en cuestión. La respuesta del público asistente a la actividad del viernes 24 de mayo de 2024 evidenció la urgencia de organizar, investigar y proponer soluciones a los dilemas planteados que aquejan a la comunidad jardineña. Para ser consecuentes al respecto, debemos enfrentarlos a tiempo, si no es que ya estamos tarde. Esbozaré algunas ideas en cuanto erigir un instrumento de análisis y acción que propicie canalizar la actividad colectiva. Proponemos la creación de un observatorio social.

Observatorio social, ¿qué es?

    Es un medio de investigación participativa y de organización para atender un fenómeno de interés mutuo que debe ser analizado con el propósito de lograr resultados y tomar decisiones. Quienes participan en el proceso deben procurar que la información obtenida sea veraz, pertinente y actualizada. Recopilarla supone un trabajo de indagación articulado metodológicamente. El instrumento puede tener carácter permanente o transitorio de acuerdo con los objetivos cifrados inicialmente.

Funciones de un observatorio social

  Las funciones emanan de los propósitos definidos. Por tanto, se ha de tener claro el problema de investigación, esto es, la situación específica que afecta a la comunidad en determinada coyuntura. A partir de esa realidad es posible avanzar. En un nivel general, las funciones son:

1.    Definir el problema a solucionar

2.    Organizar el procedimiento de estudio

3.    Desarrollar investigación a partir de la materia definida como problema

4.    Recopilar, analizar y documentar la información

5.    Establecer los canales de difusión del conocimiento alcanzado

6.    Informar a la comunidad los hallazgos y el desarrollo del trabajo realizado

7.    Decidir y establecer los planes de acción colaborativa

8.    Promover las actividades consecuentes con el plan de trabajo

9.    Evaluar la marcha del proceso, los resultados y las etapas subsiguientes

La diversidad de ocupaciones confluye en el monitoreo constante y eficaz del fenómeno enfocado. Es fundamental el intercambio de ideas e información con la comunidad y, en particular, las personas más afectadas, para fomentar y acrecentar el sentido de pertenencia mediante la participación.

Alcance político

  Los hallazgos deben influir en las políticas públicas. Al hacerlo, ejercemos la responsabilidad ciudadana que nos compete. Por ejemplo, podría hacerse uso de la veeduría ciudadana como recurso jurídico del Estado colombiano, si fuera necesario. Es razonable que el organismo integre perspectivas disciplinarias de estudio capaces de abarcar saberes culturalmente amplios. De ese modo, las miradas sociológicas, legales, históricas, políticas, económicas y financieras, estadísticas, literarias y artísticas, entre otras, aportarán a la mayor y mejor comprensión del contexto histórico donde enfrentamos las circunstancias adversas que nos ocupan. 

    Aportamos estos apuntes desde el compromiso ético y la voluntad de ejercerlo. La unidad de los esfuerzos conjuntos entre las autoridades municipales, la vecindad, las organizaciones varias y los individuos configurará los cambios necesarios para la satisfacción del bien común. Así lo constato en mis Reflexiones desde El Jardín.



[1] Recomendamos la lectura de: Gentrificación urbana y rural, disponible en línea: https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2023/08/gentrificacion-urbana-y-rural-martin.html ; Escasez de vivienda, ¿Por qué? La fecha origina de la entrada en el Blog es el 27 de agosto de 2023.  Dada la importancia que le atribuimos, republicamos el artículo el 7 de febrero de 2024. Recomendamos su lectura disponible en: https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2024/02/escasez-de-vivienda-por-que-nota-previa.html ; De la gentrificación y turistificación a la xenofobia y la insolidaridad, disponible en:   https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2024/02/de-la-gentrificacion-y-turistificacion.html, Cooperativas de vivienda: sus posibilidades. Disponible en: https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2024/04/cooperativas-de-vivienda-sus.html ; Las burbujas inmobiliarias no son de amor, disponible en: https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2024/05/las-burbujas-inmobiliarias-no-son-de.html


 

30 enero 2025


Exilios, deportaciones y retornos

 

Martín Cruz Santos

 

“El imperialismo romano podía ser brutal,

y a menudo la ´Pax Romana´ se hacía cumplir por la fuerza.”[1]

 

   En tiempos de borrasca política es aconsejable “tener la cabeza fría”,[2] el corazón sensible y la estrategia ardiente. Puede ser desconcertante lidiar con la vorágine de medidas gubernamentales trumpistas promulgadas con el objetivo implícito de neutralizar las reacciones opositoras[3] tanto en el territorio estadunidense como en las zonas de influencia próxima de un imperio en decadencia. Cuando las consecuencias inmediatas afectan adversamente a millones de seres humanos en el mundo, la distancia geográfica y cultural no es remedio contra la indiferencia ante el atropello de los poderosos. Históricamente, los exilios, las deportaciones y los retornos acompañan la marcha de las poblaciones humanas desde épocas pretéritas. Por tanto, las respuestas de los países receptores al advenimiento de los idos deben ser proporcional y consecuentemente eficaces para coadyuvar a proteger, recomponer y dignificar las vidas de sus conciudadanos.

     Seamos categóricos en la exposición argumentativa. La migración es un fenómeno cultural complejo que atavía causas y consecuencias sociales, políticas y económicas cuyas características corresponden a momentos históricos específicos.[4] Asimismo, a cada Estado le cobija la prerrogativa de ejercer la soberanía nacional que incluye la determinación migratoria. Deportar es una acción conforme a la legalidad establecida. No obstante, existe un pacto, además de diversas normativas, para la Migración Segura, Ordenada y Regular.[5] Si bien no es vinculante, es decir, carece del carácter jurídico necesario para la obligatoriedad del cumplimiento de los firmantes, fomenta la cooperación en virtud del derecho internacional. Esa y otras instancias reconocen el trato digno y desprejuiciado en favor de quienes, por razones variadas, sufren el destierro por partida doble: la salida del lugar de origen y la expulsión de donde arribaron. Residir irregularmente en una región constituye un acto contrario al debido cumplimiento reglamentario, pero, no convierte a la persona en despojada de derechos ni en criminal detestable cuyo destino ineludible es “correr por no llevar papel”.[6]

   La saturación mediática corporativa, una táctica narrativa justificadora de la hegemonía de los Estados Unidos, es equivalente al delirio de grandeza de su presidente. Adulado por gendarmes del círculo palaciego inmediato y sobrellevado con el sometimiento conveniente de representantes de las élites en otras latitudes, el prepotente transmigra en monarca absoluto por antonomasia. Regenta decretando, dicta amedrentando. Todo sea por la adorada MAGA (Make America Great Again). Claro está, no falta la conchabanza incluso de moralistas religiosos y conservadores a ultranza nostálgicos de regímenes de “ley y orden”, entiéndase, por su puesto, el andamiaje guardaespaldas de intereses privilegiados.  A tenor, recuerdo el dicho: “Si el sabio no aprueba, malo; si el necio me aplaude, peor”. 

     Tristeza, compasión, indignación e ira vivencio al presenciar la arrogancia, el desprecio y maltrato de las autoridades gringas encargadas de desahuciar a indocumentados o “ilegales”, categoría farisaica inventada para conculcar el respeto a los caídos en desgracia. Intervenciones en lugares de trabajo, iglesias y escuelas, además de rastrear vecindades constituyen la nueva normalidad de la “tierra de las oportunidades”. Abundan las imágenes de arrestados y encadenados de manos, cintura y pies como prisioneros de la “guerra contra el terror” llevada a cabo a principios de este siglo, igualmente, por “el país de las libertades”.  Como si no bastara, el “emperador” anuncia la apertura de un Centro de Operaciones Migratorias en la infame prisión de la Base Naval de Guantánamo, enclavada en territorio de Cuba, para enjaular hasta treinta mil inmigrantes tildados como “delincuentes de alta prioridad”.[7] Los carceleros recibirán a cambio una felicitación patriotera sucinta: Good job; God bless America!

     El mítico sueño americano es una pesadilla para despavoridos. Bien decía mi abuela que el camino del infierno está repleto de buenas intenciones. En este caso, lo primero suena escalofriante, pero, en realidad, lo segundo, en materia política, es muy peligroso, ya que es ajeno a la escatología y próximo al fascismo. Otro dicho elocuente: “El poder no da derecho a ser canalla”.  

    Múltiples retornos en momentos aciagos implican retos formidables en los países receptores. Lejos de constituirse en cargas onerosas, los connacionales antes expatriados deben ser empoderados en los contextos de países capaces de cambiar las condiciones estructurales causantes de las migraciones masivas. Conlleva, desde luego, romper las dependencias y las sujeciones que, por las artimañas del comercio desigual, las sanciones unilateralmente impuestas, la corrupción rampante y la codicia sin parangón de las oligarquías mundiales y locales, y los chantajes financieros de instituciones al servicio de las potencias dominantes, empobrecen a la mayoría de la humanidad y la arrojan al exilio en cantidades ingentes para luego estigmatizarla y proscribirla. Tamaña agenda prioritaria nos compete. No es para menos, si consideramos que, aunque la historia parezca repetirse, es el proceder amañado del poderío el causante de esa percepción beneficiosa para sus intereses, nefasta para el planeta.

     La calma racional y el empuje colectivo articulado al interior de las sociedades particulares con alianzas regionales serán indispensables, si nos proponemos enfrentar y superar la mezquindad internacionalizada, que “es un monstruo grande y pisa fuerte”[8]. Sobrevienen entuertos indeseables[9] con denuedos indefectibles. Toca admitir la esperanza activa, pertinaz y concertada de muchos y extraditar el miedo hacia al norte, pues allá pertenece. Manifiesto solidario en mis Reflexiones desde El Jardín.



[1] Noíse Mac Sweeney (2024), Occidente, una nueva historia de una vieja idea, España: Editorial Planeta, S.A, 46.

[2] La referencia es a las palabras de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en relación con la estrategia de saturación con decretos presidenciales que utiliza el recién estrenado presidente de E.U., Donald Trump. Véase: Elías Camhaji, “Sheinbaum llama a tener cabeza fría ante decretos”, La Jornada, 22 de enero de 2025, disponible en línea: https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/01/22/politica/sheinbaum-llama-a-tener-cabeza-fria-ante-decretos-7242

[3] Luke Broadwater, “La velocidad abrumadora de la agenda de Trump es parte de su estrategia política”, The New York Times, 29 de enero de 2025, disponible en línea: https://www.nytimes.com/es/2025/01/29/espanol/estados-unidos/agenda-trump-estrategia-politica.html

[4] Al respecto, recomiendo la lectura de mi reflexión titulada Colomrriqueños y PaisaBoricuas, publicada en este medio. Disponible en: https://www.blogger.com/blog/post/edit/4952124511128813048/4135628412505177265

[5] Organización de las Naciones Unidas, Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Pacto Mundial para Migración Segura, Ordena y Regular (19 de diciembre de 2018), disponible en línea: https://docs.un.org/es/A/RES/73/195

[6] Manu Chao, Clandestino, Álbum: Clandestino, EMI Latin, 1998. Video oficial en:  https://www.youtube.com/watch?v=7AzimrAgWbA

[7] Redacción de BBC Mundo, Trump anuncia un centro de detención en Guantánamo para 30,000 migrantes y Cuba lo califica como “un acto de brutalidad”, 29 de enero de 2023, disponible en: https://www.bbc.com/mundo/articles/c4gwp81yz9eo

[8] León Gieco, Solo le pido a Dios, Álbum, IV LP, Music Hall, 1978.

[9] Al respecto, recomiendo leer mi reflexión titulada Sobre hegemonías imperiales y otros entuertos, disponible en: https://www.blogger.com/blog/post/edit/4952124511128813048/4414934900370134037

 

27 enero 2025

 




Sobre hegemonías imperiales y otros entuertos

 

Martín Cruz Santos

 

 

“Sin embargo, cada imperio se dice a sí mismo y al mundo que es diferente a todos los demás imperios, que su misión no es saquear y controlar, sino educar y liberar”. Edward Said (1935-2003)

 

 

   Cuando la originalidad es nominal y el reacomodamiento de lo viejo plaga determinado contexto histórico es ineludible, a mi juico, auscultar el envolvente devenir que le subyace. Al presente, un torbellino ideológico con ribetes fascistas, chauvinistas y fundamentalistas precede a la marcha mundial del autoritarismo prepotente cuya expresión cimera parece ser el arribo de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica rodeado de conservadores de nuevo cuño y multimillonarios de la tecnología emergente. Sin pasar por alto la oleada europea de partidos ultraderechistas disfrazados de populismos mesiánicos que encuentran eco allende el Atlántico en personajes como el argentino Javier Milei y Nayib Bukele, salvadoreño. La marca indeleble del colonialismo trasnochado es una cicatriz abierta del capitalismo y el imperialismo en su resurgir cíclico. 

    Comparto un ensayo que publiqué años atrás en dos medios electrónicos.[1] Lleva por título El colonialismo en el entrecejo del capitalismo y el imperialismo (siglo XIX). Contiene un trasfondo que considero pertinente, si pretendemos ampliar el conocimiento y la discusión sobre la etapa de remozamiento avasallador y alucinante del capitalismo, con vórtice político y financiero estadunidense, a la que asistimos en esta década del siglo XXI.


El colonialismo en el entrecejo del capitalismo y el  imperialismo (siglo XIX)

 

Martín Cruz Santos, Ph.D.

 

Si bien el imperialismo no era un fenómeno reciente, en el siglo XIX surgió una tendencia mediada por la lógica del desarrollo de la producción mecanizada y monopolística de la Revolución Industrial. Como sistema de doctrinas a partir de un Estado cuya economía apuesta al capital y la expansión, la nueva modalidad imperial extendió sus dominios agresivamente en África, Asia y el Medio Oriente, así como también afianzó sus colonias antiguas. Las naciones europeas refundaron imperios para controlar y distribuirse el mundo en el marco del expansionismo capitalista. Allí donde las riquezas eran producidas por los recursos del otro, habitaban los colonizados bajo la mirada suspicaz del colonizador.

Es notable que Francia e Inglaterra amasaron una tajada mayor de la repartición imperialista. Económicamente, la demanda de productos causaba la necesidad de ir tras lugares remotos donde la materia prima fuera abundante, la mano de obra barata y los mercados cautivos. Producían mucho, consumían todo el algodón, el lino, las semillas y las fuentes de energía disponibles en sus territorios. Por tanto, Europa, como en los tiempos del imperialismo previo, al no lograr satisfacer la demanda industrial, se abrió paso en otros continentes. Con ello también atendían otros problemas, como la carestía, ya que el crecimiento poblacional encarecía el costo y el precio de los alimentos. Veámoslo en el contexto de las luchas obreras cuando los sindicatos habían logrado reivindicaciones salariales significativas y los empresarios vieron disminuidas sus ganancias. Medios de producción y obreros abundantes allende sus fronteras empujaron las ansias de los imperios.


     Además, producir masivamente redundaba en excedentes que podían ser vendidos en mercados cautivos; crearlos conllevaba lograr la dependencia indispensable de los colonizados. De las neocolonias extraían los bienes naturales y laborales para incrementar la industria, asimismo, las ganancias producidas por los consumidores dependientes. La subyugación económica fue rentable por el andamiaje político implantado en las colonias. Desarrollar la agenda imperialista incluye una dosis importante de nacionalismo, considerado como un movimiento/proceso ideológico de carácter sociopolítico edificador de un discurso tendente a la integración y diferenciación de la identidad del conglomerado social que lo construye.[2] Ernest Gellner puntualiza el principio político que busca la coherencia entre la integración nacional y la política.[3] Es un fenómeno plural y polisémico, es decir, contiene múltiples posibilidades de prácticas, significados e interpretaciones diversas. La concesión de privilegios extranacionales basada en una percepción de grandeza autoconferida capaz de justificar la posesión de colonias es parte de dicha complejidad. Y, valga decir, está revestida de un misticismo misionero con vocación de poderío nacional proclamado mediante el predominio. De modos diversos, el alegato de razones morales y humanitarias en sus andanzas por el mundo era parte del discurso político avasallador. Fue a partir de la segunda mitad del siglo XIX que el nacionalismo mutó en una fuerza de carácter ideológico capaz de levantar bandera en las luchas emancipadoras de pueblos sometidos por las naciones hegemónicas de turno, pero también de amalgamarse con los aspectos estratégicos y geopolíticos del imperialismo.

Recordemos que hubo potencias europeas repartiéndose territorialmente África. Lo hemos dicho, Inglaterra y Francia embolsicaron colonias en demasía. Buscaban controlar los estrechos y las islas estratégicas o las grandes rutas terrestres. Inglaterra casi consiguió formar un imperio de norte a sur desde el Mediterráneo hasta el Cabo de Buena Esperanza. Comenzaron en Egipto, explotaron Sudán, Uganda, Kenia, Rodesia y Sudáfrica; dominaron Gambia, Sierra Leona, Costa de Oro y Nigeria. Francia unió sus posesiones del Sahara a Somalia con el Mar Rojo, pero colisionó con los intereses de Inglaterra y el primero perdió poder territorial. Aún así, la ocupación francesa de Argelia en 1830 propició el control de África occidental. Por su parte, uno de los veteranos de la colonización de América, Portugal, estableció colonias en Angola, Mozambique y Guinea e islas de interés para facilitar la llegada de buques; su consorte, España, impuso presencia colonizadora en una parte de Marruecos, del Sahara y de Guinea. No olvidemos a Italia en la ocupación, por ejemplo, de Libia y Somalia; Alemania posesionó a Tanganica, Camerún y Sudáfrica occidental; Bélgica explotó las riquezas del Congo. En fin, todo un continente ocupado por el colonialismo europeo.

En 1914 el Imperio Británico incluía una cuarta parte de toda la población mundial.[4] Una muestra: India, país de una extensión territorial cerca de veinte veces más que Gran Bretaña, y cuya población era siete veces mayor, fue su colonia más preciada. Allí los ingleses enriquecieron y los colonizados empobrecieron. 

Voraz apetito el imperialista no satisfecho con cada territorio conquistado y mercado de expansión establecido. China es un caso Sui generis. La milenaria y populosa sociedad enclavada en un espacio privilegiado sintió el fuetazo de la Compañía Británica de las Indias Orientales (1600-1874), la misma que había tomado la India por asalto, vio en el país de las murallas un negocio fabuloso. Originalmente aparentaba ser una relación comercial próspera que databa de 1795, mas terminó siendo una imposición colonial. Primero, llegaba a Inglaterra la seda, el té, las porcelanas y otras manufacturas que pagaban en plata de contado, transacción inconveniente para el Imperio. Luego el opio proveniente de la India arribó a los puertos del coloso vencido y, paulatinamente, generó ganancias pingües para los empresarios ingleses y perdidas irremediables para los chinos, pues las importaciones cada vez mayores y más frecuentes eran pagadas en plata a precios elevados. Eventualmente China se vio obligada a detener aquel comercio desigual. Entonces acaeció un conflicto que condujo a la primera guerra del opio (1839- 1842),[5] ganada por Inglaterra, y la imposición del Tratado de Nankín (1842) que implicó el pago de indemnizaciones, la entrega de Hong Kong, uno de los puertos más importantes del mundo ansiado por los anglosajones, la cesión de cinco puertos adicionales, la exención de los británicos para someterse a las leyes del gigante asiático, entre otras obligaciones. Tras la demostración de poderío inglesa llegaron los franceses a tomar posesión del área del sur oriental y otras zonas; los rusos hicieron lo propio con Manchuria; Alemania y Japón también participaron de la ola colonizadora, asimismo, Estados Unidos, que si bien entró en Asia con sus posesiones de Guam y Filipinas, y la creciente influencia en Hawaii, exigió a China una política de puertas abiertas con igualdad comercial para todas las naciones imperialistas. 


Junto con el afán expansionista y de usurpación de abundancias arribaron las hordas migratorias europeas. Colonización multifocal con un objetivo singular: establecer el sistema capitalista prevaleciente en sus países. La superabundancia de capitales y el excedente de productos actúa por vía del predominio político. Ejecutar el programa de explotación económica forzaba la conflictividad prevaleciente en la tríada capitalismo- colonialismo-imperialismo. Esa europeización influyente e impositiva desde varios flancos (económico, político, cultural, etc.) marcó el futuro de las naciones colonizadas y configuró el retrato del colonizado y el colonizador.[6] Opacidad de los sin rostro, omnipresencia de los amos del mundo. Colonizar es oprimir, vejar, negar identidades y derechos, invadir geografías y cuerpos, dominar mentes, quebrar espíritus y hacer mezquino al colonizador, quien no se cansa de mezquinar. En Argelia, China o India, el estado de violencia colonial constituía el orden legal y moral.

Aunque es sucinto nuestro recorrido temático, nos aproxima a replantear la reflexión recurrente aún en los denominados tiempos poscoloniales. Aarón Gamaliel Ramos asevera que al estudiar “la historia de este modo de dominación, queda claro que su propósito central ha sido organizar los flujos económicos entre la metrópoli, las colonias y el mundo, y no el de organizar sociedades con economías construidas para beneficio de los pueblos”[7]; con lo segundo, lo primero sería inalcanzable. Inferimos que la ruptura de la situación colonial es inherente al colonialismo, porque éste destruye el imaginario del nacional transmutándolo en extranjero de suelo propio venido a menos, con la imposibilidad de ser el “otro” visualizado por el dominador, quien pretende implantarle su cultura hegemónica, causante de la agudización las contradicciones sociopolíticas al punto de ebullición, cuyo efecto más álgido conduce al rompimiento. Tal vez violento, a imagen y semejanza de la vorágine destructiva, o relativamente “pacífico y negociado”, pero quiebra al fin.

Dice un refrán con sabiduría plétora: “No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”. Lo cuantitativo del tiempo cronológico es relativo, a juzgar por las diversas experiencias coloniales anteriores y posteriores al siglo XIX, y en el dicho popular el número es simbólico, pero de la proposición restante no me cabe la menor duda, incluso en el caso de Puerto Rico, no aludido aquí, ¿o sí?

 

 

 

 




     [1] El colonialismo en el entrecejo de capitalismo e imperialismo (siglo XIX). Cruce, revista de crítica sociocultural contemporánea, 25 de agosto de 2018, disponible en:  https://issuu.com/revistacruce/docs/25_de_agosto-_colonias   

https://www.academia.edu/38129423/El_colonialismo_en_el_entrecejo_del_capitalismo_y_el_imperialismo_siglo_XIX_pdf 

[2] Si tomamos en consideración una acepción amplia, como la que utiliza el Dr. Luis Ángel Ferrao, el nacionalismo está compuesto por “toda afirmación positiva de la nacionalidad, todo ademán originado en el pueblo tendiente a acusar un perfil propio, toda obra literaria o artística que contribuya a dotar a la comunidad de un sentido de identidad, o todo símbolo o gesto –en el campo político o inclusive religioso-­‐ que sirva para aglutinar los sentimientos de la colectividad y darle un sentido de pertenencia”. Véase: Luis Ángel Ferrao, “Nacionalismo, hispanismo y élite intelectual en el Puerto Rico de la década de 1930” en Silvia Álvarez Curbelo y María Elena Rodríguez Castro (editoras), Del nacionalismo al populismo: cultura y política en Puerto Rico (Río Piedras: Ediciones Huracán, 1993), 38.

[3] Ernest Gellner, Cultura, identidad y política: el nacionalismo y los nuevos cambios sociales (Barcelona: Gedisa Editorial, 1998), 1. 

[4] Bien vale la pena echar un vistazo a ese recorrido histórico y sus consecuencias en el siglo XX con la lectura de: Eric Hobsbawn, Historia del siglo XX (Barcelona: Editorial Crítica, 2006, novena edición); Anthony Pagden, Pueblos en imperios (Barcelona: Editorial Mondadori, 2001) y Nations and Nationalism Since 1780: Programme, Myth, Reality (Cambridge: Cambridge University Press, 1999). 

[5] La segunda Guerra del Opio duró de 1856 a 1860. 

[6] Albert Memmi, Retrato del colonizado (Madrid: Cuadernos para el Diálogo, 1974).

[7] Aarón Gamaliel Ramos, Islas migajas: los países no independientes del Caribe contemporáneo (San Juan: Travesier y Leduc Editores, 2016), 343.


Referencias:

 

Ferrao, Luis Ángel. “Nacionalismo, hispanismo y élite intelectual en el Puerto Rico de la década de 1930” en Silvia Álvarez Curbelo y María Elena Rodríguez Castro (editoras), Del nacionalismo al populismo: cultura y política en Puerto Rico: Río Piedras: Ediciones Huracán, 1993.

Gellner, Ernest. Cultura, identidad y política: el nacionalismo y los nuevos cambios sociales. Barcelona: Gedisa Editorial, 1998.

Hobsbawn, Eric. Historia del siglo XX. Barcelona: Editorial Crítica, 2006, novena edición.

 

Hutchinson, John & Anthony D. Smtih (editors). Nationalism. New York: Oxford University Press, 1994.

                               . Nations and Nationalism Since 1780: Programme, Myth, Reality. Cambridge: Cambridge University Press, 1999.

 

Memmi, Albert . Retrato del colonizado. Madrid: Cuadernos para el Diálogo,1974

Pagden, Anthony. Pueblos en imperios. Barcelona: Editorial Mondadori, 2001.

Ramos, Aarón Gamaliel. Islas migajas: los países no independientes del Caribe contemporáneo. San Juan: Travesier y Leduc Editores, 2016.