30 enero 2025


Exilios, deportaciones y retornos

 

Martín Cruz Santos

 

“El imperialismo romano podía ser brutal,

y a menudo la ´Pax Romana´ se hacía cumplir por la fuerza.”[1]

 

   En tiempos de borrasca política es aconsejable “tener la cabeza fría”,[2] el corazón sensible y la estrategia ardiente. Puede ser desconcertante lidiar con la vorágine de medidas gubernamentales trumpistas promulgadas con el objetivo implícito de neutralizar las reacciones opositoras[3] tanto en el territorio estadunidense como en las zonas de influencia próxima de un imperio en decadencia. Cuando las consecuencias inmediatas afectan adversamente a millones de seres humanos en el mundo, la distancia geográfica y cultural no es remedio contra la indiferencia ante el atropello de los poderosos. Históricamente, los exilios, las deportaciones y los retornos acompañan la marcha de las poblaciones humanas desde épocas pretéritas. Por tanto, las respuestas de los países receptores al advenimiento de los idos deben ser proporcional y consecuentemente eficaces para coadyuvar a proteger, recomponer y dignificar las vidas de sus conciudadanos.

     Seamos categóricos en la exposición argumentativa. La migración es un fenómeno cultural complejo que atavía causas y consecuencias sociales, políticas y económicas cuyas características corresponden a momentos históricos específicos.[4] Asimismo, a cada Estado le cobija la prerrogativa de ejercer la soberanía nacional que incluye la determinación migratoria. Deportar es una acción conforme a la legalidad establecida. No obstante, existe un pacto, además de diversas normativas, para la Migración Segura, Ordenada y Regular.[5] Si bien no es vinculante, es decir, carece del carácter jurídico necesario para la obligatoriedad del cumplimiento de los firmantes, fomenta la cooperación en virtud del derecho internacional. Esa y otras instancias reconocen el trato digno y desprejuiciado en favor de quienes, por razones variadas, sufren el destierro por partida doble: la salida del lugar de origen y la expulsión de donde arribaron. Residir irregularmente en una región constituye un acto contrario al debido cumplimiento reglamentario, pero, no convierte a la persona en despojada de derechos ni en criminal detestable cuyo destino ineludible es “correr por no llevar papel”.[6]

   La saturación mediática corporativa, una táctica narrativa justificadora de la hegemonía de los Estados Unidos, es equivalente al delirio de grandeza de su presidente. Adulado por gendarmes del círculo palaciego inmediato y sobrellevado con el sometimiento conveniente de representantes de las élites en otras latitudes, el prepotente transmigra en monarca absoluto por antonomasia. Regenta decretando, dicta amedrentando. Todo sea por la adorada MAGA (Make America Great Again). Claro está, no falta la conchabanza incluso de moralistas religiosos y conservadores a ultranza nostálgicos de regímenes de “ley y orden”, entiéndase, por su puesto, el andamiaje guardaespaldas de intereses privilegiados.  A tenor, recuerdo el dicho: “Si el sabio no aprueba, malo; si el necio me aplaude, peor”. 

     Tristeza, compasión, indignación e ira vivencio al presenciar la arrogancia, el desprecio y maltrato de las autoridades gringas encargadas de desahuciar a indocumentados o “ilegales”, categoría farisaica inventada para conculcar el respeto a los caídos en desgracia. Intervenciones en lugares de trabajo, iglesias y escuelas, además de rastrear vecindades constituyen la nueva normalidad de la “tierra de las oportunidades”. Abundan las imágenes de arrestados y encadenados de manos, cintura y pies como prisioneros de la “guerra contra el terror” llevada a cabo a principios de este siglo, igualmente, por “el país de las libertades”.  Como si no bastara, el “emperador” anuncia la apertura de un Centro de Operaciones Migratorias en la infame prisión de la Base Naval de Guantánamo, enclavada en territorio de Cuba, para enjaular hasta treinta mil inmigrantes tildados como “delincuentes de alta prioridad”.[7] Los carceleros recibirán a cambio una felicitación patriotera sucinta: Good job; God bless America!

     El mítico sueño americano es una pesadilla para despavoridos. Bien decía mi abuela que el camino del infierno está repleto de buenas intenciones. En este caso, lo primero suena escalofriante, pero, en realidad, lo segundo, en materia política, es muy peligroso, ya que es ajeno a la escatología y próximo al fascismo. Otro dicho elocuente: “El poder no da derecho a ser canalla”.  

    Múltiples retornos en momentos aciagos implican retos formidables en los países receptores. Lejos de constituirse en cargas onerosas, los connacionales antes expatriados deben ser empoderados en los contextos de países capaces de cambiar las condiciones estructurales causantes de las migraciones masivas. Conlleva, desde luego, romper las dependencias y las sujeciones que, por las artimañas del comercio desigual, las sanciones unilateralmente impuestas, la corrupción rampante y la codicia sin parangón de las oligarquías mundiales y locales, y los chantajes financieros de instituciones al servicio de las potencias dominantes, empobrecen a la mayoría de la humanidad y la arrojan al exilio en cantidades ingentes para luego estigmatizarla y proscribirla. Tamaña agenda prioritaria nos compete. No es para menos, si consideramos que, aunque la historia parezca repetirse, es el proceder amañado del poderío el causante de esa percepción beneficiosa para sus intereses, nefasta para el planeta.

     La calma racional y el empuje colectivo articulado al interior de las sociedades particulares con alianzas regionales serán indispensables, si nos proponemos enfrentar y superar la mezquindad internacionalizada, que “es un monstruo grande y pisa fuerte”[8]. Sobrevienen entuertos indeseables[9] con denuedos indefectibles. Toca admitir la esperanza activa, pertinaz y concertada de muchos y extraditar el miedo hacia al norte, pues allá pertenece. Manifiesto solidario en mis Reflexiones desde El Jardín.



[1] Noíse Mac Sweeney (2024), Occidente, una nueva historia de una vieja idea, España: Editorial Planeta, S.A, 46.

[2] La referencia es a las palabras de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en relación con la estrategia de saturación con decretos presidenciales que utiliza el recién estrenado presidente de E.U., Donald Trump. Véase: Elías Camhaji, “Sheinbaum llama a tener cabeza fría ante decretos”, La Jornada, 22 de enero de 2025, disponible en línea: https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/01/22/politica/sheinbaum-llama-a-tener-cabeza-fria-ante-decretos-7242

[3] Luke Broadwater, “La velocidad abrumadora de la agenda de Trump es parte de su estrategia política”, The New York Times, 29 de enero de 2025, disponible en línea: https://www.nytimes.com/es/2025/01/29/espanol/estados-unidos/agenda-trump-estrategia-politica.html

[4] Al respecto, recomiendo la lectura de mi reflexión titulada Colomrriqueños y PaisaBoricuas, publicada en este medio. Disponible en: https://www.blogger.com/blog/post/edit/4952124511128813048/4135628412505177265

[5] Organización de las Naciones Unidas, Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Pacto Mundial para Migración Segura, Ordena y Regular (19 de diciembre de 2018), disponible en línea: https://docs.un.org/es/A/RES/73/195

[6] Manu Chao, Clandestino, Álbum: Clandestino, EMI Latin, 1998. Video oficial en:  https://www.youtube.com/watch?v=7AzimrAgWbA

[7] Redacción de BBC Mundo, Trump anuncia un centro de detención en Guantánamo para 30,000 migrantes y Cuba lo califica como “un acto de brutalidad”, 29 de enero de 2023, disponible en: https://www.bbc.com/mundo/articles/c4gwp81yz9eo

[8] León Gieco, Solo le pido a Dios, Álbum, IV LP, Music Hall, 1978.

[9] Al respecto, recomiendo leer mi reflexión titulada Sobre hegemonías imperiales y otros entuertos, disponible en: https://www.blogger.com/blog/post/edit/4952124511128813048/4414934900370134037

 

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