07 febrero 2024


 
                                              Escasez de vivienda, ¿por qué?


* NOTA PREVIA IMPORTANTE

El 27 de agosto de 2023 publiqué en este medio la reflexión titulada Escasez de vivienda, ¿por qué? Igualmente fue publicada en la revista Cruce, de crítica sociocultural contemporánea.[1] Dada la urgencia de la discusión pública del tema tanto en mi país de origen, Puerto Rico, como también donde resido, Colombia, reitero la pertinencia del asunto republicando el artículo.

Invito a dialogar, investigar e insistir en las políticas públicas correspondientes y las acciones ciudadanas para buscar soluciones a una situación que considero harto apremiante.  


Martín Cruz Santos

      Constituye una preocupación considerable para una gran cantidad de habitantes del mundo. Encontrar un espacio de vivienda para habitarlo dignamente es un reto acuciante sin soluciones previsibles en las agendas gubernamentales, aunque con advertencias categóricas formuladas por organismos internacionales. El derecho a la vivienda posee carácter internacional desde el momento cuando fue reconocido como parte del derecho a un nivel de vida adecuado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Asimismo, ha sido ratificado en diversos tratados como el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966)[2]. Acuerdos todos que implican compromisos para los países firmantes.  

    El panorama crítico actual de la escasez de vivienda vulnera el derecho planteado. Investigaciones llevadas a cabo por el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat) evidencian la expansión del problema mundialmente:1,000 millones de personas (el 20% de la población mundial) carece de una vivienda adecuada; 1,600 millones malviven en asentamientos informales, 100 millones de seres humanos no tienen donde vivir y las expectativas no son esperanzadoras: en 2030, la cantidad de “sujetos de derechos humanos” sin vivienda adecuada aumentará a 3,000 millones.[3]

   Sin duda alguna, es un asunto muy relevante y prioritario, porque, una vivienda, casa o apartamento no es solo la construcción de un espacio estructural, sino que configura un hábitat. Históricamente, dedicar un lugar para habitarlo significa que las paredes el techo y el piso posibilitan el ámbito interno donde sus ocupantes establecen relaciones humanas y sociales organizadas culturalmente y vinculadas con el entorno territorial próximo. Por tanto, la presencia de un déficit habitacional transgrede la dignidad de la vida humana, porque la falta de vivienda adecuada es causada por las carencias de poder que incluyen la precariedad impuesta por las condiciones de la desigualdad social y las limitaciones al desarrollo físico, emocional, educativo-cultural, económico y político. Que la vivienda escasee en una ciudad o en un país no es una cuestión meramente cuantitativa, tiene un componente cualitativo ineludible.

     Ahora bien, ¿por qué la escasez de vivienda adecuada? Para ensayar respuestas posibles a la interrogante, acojamos inicialmente un argumento de la citada ONU-Habitat:

“La vivienda representa más del 70% del uso del suelo en la mayoría de las ciudades y determina la forma y la densidad urbana, proporcionando también empleo y contribuyendo al crecimiento, sin embargo, su sentido facilitador ha fracasado y se ha convertido en un factor de desigualdad social y económico”[4].       

Según el ente internacional citado, la edificación de viviendas constituyó un renglón significativo del desarrollo económico, así como también, un medio para la promoción social hasta hace algunas décadas. Los Estados y sus gobiernos cumplían, en mayor o menor grado, su responsabilidad social protegiendo el derecho a la vivienda adecuada mediante políticas públicas y planes para el mejoramiento habitacional. Sin embargo:

“la vivienda se ha convertido en un factor de especulación motivado fundamentalmente por sectores inmobiliarios privados quienes han trabajado solamente bajo la lógica del rendimiento económico. En tal sentido se ha desregularizado el mercado y se ha debilitado el Estado”.[5]

He ahí el meollo del tema. La escasez de vivienda no responde únicamente a la merma en las construcciones por razones económicas y políticas particulares de cada país o la inflación postpandemia. Al igual que ocurre con el fenómeno de la gentrificación[6] que abordáramos en una reflexión previa, la desigualdad económica agrava la asequibilidad a la vivienda, resultante de la especulación inmobiliaria y su fin lucrativo desmedido.

     Debilitado el Estado en su responsabilidad social, el derecho a la vivienda adecuada ha dejado de ser una prioridad en los programas de gobierno. La institucionalidad funge como facilitadora de negocios rentables para el capital privado. No es novel la simbiosis entre el Estado y los intereses económicos dominantes, lo sabemos. Pero, es imperativo acotar que el protagonismo financiero del sector inmobiliario y otros actores lucrativamente interesados inciden determinantemente en las decisiones políticas que afectan a la mayoría de la población. Hay ejemplos muy claros: los cambios estratégicos en los planes de usos de suelos, las reclasificaciones en las áreas urbanas, las aprobaciones de proyectos de urbanización sin mayor rigor, las ambigüedades en los reglamentos, las desregulaciones y el abandono de la prioridad de la vivienda para alquiler a largo plazo en aras de favorecer los alquileres corto plazo con fines turísticos. Añádale otras practicas harto conocidas.

   Debemos considerar que existen agravantes que obstaculizan el acceso a la vivienda adecuada. Sea para la compra o el alquiler, los precios han aumentado más que los ingresos. La desigualdad salarial impide enfrentar tales incrementos, máxime, porque el gasto presupuestario familiar mayor suele ser el pago por la vivienda.  El acceso a los créditos hipotecarios es casi inalcanzable a juzgar por las altas tasas de intereses y los criterios de aprobación que requieren una estabilidad financiera fantasmagórica.

     No pasa desapercibida la realidad demográfica del envejecimiento de la población mundial,[7] en particular, en América Latina, cuyos pueblos claman por la justa planificación gubernamental dirigida a las necesidades particulares de la salud, seguridad y los cuidados especiales acorde a la llamada tercera edad. En tal caso, la disponibilidad de facilidades debe ser planificada tomando en consideración criterios de calidad de vida: asequibilidad o que esté al alcance económico posible de quien la necesita, habitabilidad en la infraestructura del espacio con los servicios de energéticos, de agua potable y sistema de alcantarillado, telefonía e internet, entre otros; accesibilidad, es decir, que se propicie el acceso a la misma y esté libre de barreras arquitectónicas, y la ubicación de la vivienda en contextos de adecuación cultural posibilitadores de la creatividad y el ocio recreativo.

     Coexiste junto a la proliferación de adultos mayores la disminución poblacional por las vías de la pérdida de habitantes que migran hacia otros países y la baja poblacional o menos nacimientos que defunciones. Formular políticas públicas que conjuguen la satisfacción de las diferentes necesidades sociales con los recursos económicos disponibles es tamaño reto imprescindible para afrontar. Es mandatorio reivindicar el derecho humano a la vivienda y elevarlo al rango constitucional del derecho civil con la debida implantación y fiscalización. Sin medidas eficaces contra la especulación, la corrupción y el apetito lucrativo voraz de los sectores financieros involucrados, la escasez de vivienda adecuada continuará siendo un mero rubro de negocios y oportunidades favorable a unos pocos privilegiados, pero, oneroso y perjudicial para los pobres y los grupos vulnerables. El asunto amerita transformaciones estructurales complejas en cualquier sociedad que pretenda ser justa y democrática.  

    Urge organizar proyectos sociales y comunitarios con la vivienda como un aspecto central de su agenda programática. Abordar el tema públicamente debe ser preeminente. Abrirlo a la discusión y el análisis crítico es parte del quehacer que promovemos en nuestras Reflexiones desde El Jardín.  

    

    

                                                     

    

     



[1] Cruce, revista de crítica socio-cultural contemporánea, Universidad Ana G. Méndez, Recinto de Cupey, San Juan, Puerto Rico, edicion del 27 de noviembre de 2023, disponible en: https://issuu.com/revistacruce/docs/constelar_-_edicion_cruce_-_27_de_nov_2023

[2] ONU-Hábitat, El derecho a la vivienda adecuada, Folleto Formativo número 21/rev. 1, disponible en línea: https://www.ohchr.org/sites/default/files/Documents/Publications/FS21_rev_1_Housing_sp.pdf

[3] ONU-Hábitat, Vivienda inviable para la mayoría, disponible en línea: https://onuhabitat.org.mx/index.php/vivienda-inviable-para-la-mayoria

[4] Ibid.

[5] Ibid.

[6] Recomendamos la lectura de: Martín Cruz Santos, 2023, Gentrificación urbana y rural, disponible en línea: https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2023/08/gentrificacion-urbana-y-rural-martin.html

[7] Recomiendo la lectura de una de mis Reflexiones desde El Jardín publicada recientemente: Martín Cruz Santos, 2023, Somos viejos, disponible en línea: https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2023/07/somos-viejos-martin-cruz-santos-el.html

26 enero 2024

 



San Juan, Puerto Rico en Jardín, Antioquia

 

                      Martín Cruz Santos

 

     Contrario a lo que dice la letra de una canción salsera puertorriqueña, sí hay otros sitios en el mundo que se llaman Puerto Rico.[2] De hecho, en Colombia son 18 los lugares denominados así de los 46 reconocidos en el Planeta,[3] la mayoría de ellos, en América. Distingo una calle homónima en Medellín, localizada en la Comuna 1, cerca de la estación Santo Domingo del Metro. Curiosamente, como la cercanía geográfica de las dos Antillas hermanas. En Jardín, Antioquia, no hay algún espacio nombrado Puerto Rico, pero, sí presencia puertorriqueña.[4] Me circunscribo a las experiencias vividas en el tiempo transcurrido desde nuestra venida para residir en el suroeste antioqueño. Arribar y quedarse implica adentrarse en la vida cultural del pueblo e insertarse en sus dinámicas cotidianas.

   Considero que la interacción social es imprescindible para el recién llegado. Integrarse con el propósito de ampliar el intercambio de imaginarios sociales propicia acercar la cultura de origen del extranjero a la recién adoptada. Esa ha sido nuestra experiencia como colomrriqueños o paisaboricuas.[5] Buscamos asumir el compromiso cívico, respetuoso y partícipe del quehacer de la población que construye su etapa de la historia del municipio de Jardín. La solidaridad y la permuta de ideas y proyectos son medios que nos arriman al corazón de la vecindad nueva.

   Recientemente descubrimos que San Juan, Puerto Rico, cabe en Jardín, Antioquia. No es un dato geográfico, sino un modo de expresar la compenetración inherente a las relaciones culturales emprendidas. El Teatro Municipal Rafael Leónidas Velázquez Rojas “es un centro cultural con una oferta variada y de alta calidad estética para la comunidad en general, convirtiéndolo en un referente cultural de la región del Suroeste antioqueño y del departamento”,[6] al cual asistimos frecuentemente. En conversación con Juanita Calle Aristizábal, Promotora Cultural del Teatro, decidimos proyectar el documental puertorriqueño San Juan más allá de las murallas,[7] conmemorativo de los 500 años de la fundación de San Juan, capital de Puerto Rico. Es una actividad libre de costo autorizada debidamente por las entidades correspondientes. La acogida de lo propuesto fue inmediata por considerarse un regalo para Jardín y su gente. Escogimos la fecha del miércoles 31 de enero de 2024. Complementamos el evento con un conversatorio.

   


[8]

       ¿Por qué compartir la pieza cinematográfica en Jardín? Principalmente, porque trabajé en ella y soy residente en el Municipio. En enero de 2020 fui reclutado por la productora Maru Hernández para ser el investigador histórico principal de la película producida por la compañía Cinetrix, liderada por su presidente Euskady Burgos,[9] con el auspicio del Banco Popular de Puerto Rico.[10] La investigación tuvo como marco inmediato el panorama arduo de la pandemia y la cuarentena. Tardamos año y medio en la indagación y el asesoramiento debido al equipo de trabajo compuesto, además, por Marién Pérez Riera (directora), Kisha Tikina Burgos y Jorge González Díaz (guionistas). Conceptualizamos una perspectiva histórica dialogal no anclada en la historia oficial, institucional o macrohistoria, sino procesal, transdisciplinaria, deferente con la diversidad y las múltiples miradas desemejantes que observan activamente las acciones ciudadanas en San Juan. Asimismo, valoramos la ubicación de los espectadores de la trama en el fluir de los acontecimientos relatados, porque logran identificarse históricamente y encontrar sus espacios propios en el presente interpretando el pasado y vislumbrando el futuro.

    La obra, cuya duración es de una hora y treinta y dos minutos, cuenta con la narración del actor puertorriqueño Ismael Cruz Córdova,[11] encargado de acompañar al público en la trayectoria para auscultar las etapas del desarrollo sanjuanero. Incluye la participación de historiadores y otros especialistas; igualmente, las recreaciones y animaciones que coadyuvan a una mejor comprensión de los hechos sucedidos hasta nuestros días. Exhibido en numerosas salas de cine del aludido archipiélago caribeño a partir de octubre de 2022, expone un recorrido histórico y cultural para aprehender la historia de San Juan. Visualiza el origen y la evolución de ese espacio urbano y rural que armoniza lo antiguo y lo moderno, el ayer con el hoy que somos. Nos adentra en la capital de la Isla, tantas veces admirada por lugareños y visitantes, en particular, el Viejo San Juan y sus calles adoquinadas, las fachadas y los balcones. Presentamos el crecimiento de la Ciudad allende las murallas centenarias. Transita los cambios de Santurce, barrio capitalino, y sus sectores para rescatar la memoria de un poblado transformado en municipio en el siglo XVIII y posteriormente disuelto en el XIX. Enfocamos a Río Piedras, ciudad universitaria y municipal de antaño, en las cercanías de Hato Rey, la zona céntrica y financiera actual, antes un hato ganadero que alimentó a la guarnición de San Juan durante la colonia española.

    Ubicar a San Juan, Puerto Rico en Jardín, Antioquia en el ámbito de las actividades estéticas y creativas del Teatro jardineño es, simultáneamente, un gesto de agradecimiento de nuestra parte por la acogida comunitaria recibida y un honor que nos hace la administración de ese recinto artístico. Continuaremos gestando oportunidades para el intercambio cultural entre los habitantes de la tierra isleña de donde vengo y la que nos ha abrazado en Colombia. Testimoniado sea en las Reflexiones desde El Jardín.

 



[1] Diseño gráfico del título del documental San Juan más allá de las Murallas.

[2] Aludo a una estrofa de la canción titulada Pico Pico, interpretada por el Gran Combo de Puerto Rico y vocalizada por Charlie Aponte en el álbum Unity grabado en 1980 con el sello discográfico Combo Records.

[3] Información relevante disponible en: https://dondeesta.biz/called.php?qcity=Puerto%20Rico

[4] Recomiendo la lectura de la primera reflexión que escribí en este blog titulada Cambio de rumbo. Disponible en: https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2023/07/cambio-de-rumbo-martin-cruz-santos-de.html

[5] Explico estos gentilicios nuevos en una reflexión anterior disponible en:  https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2023/12/y-paisaboricuas-martin-cruz-santos-la.html

[6] El Teatro Municipal Rafael Leónidas Velázquez Rojas es administrado por la caja de compensación familiar CONFENALCO-Antioquia en alianza con la Alcaldía de Jardín, Consultado en: https://www.comfenalcoantioquia.com.co/personas/servicios/bienestar-personal-familiar/servicios-culturales

[7] Comparto algunos enlaces con datos significativos sobre el documental: información técnica: https://www.imdb.com/title/tt22698130/ reseña: https://prpop.org/2022/09/lanzan-documental-san-juan-mas-alla-de-las-murallas/ crítica de cine: https://www.80grados.net/mas-alla-de-las-murallas-de-san-juan/ sinopsis en salas cinematográficas: https://caribbeancinemas.com/es/movie/8362/?famiramar

[8] Cartel oficial del documental San Juan más allá de las Murallas utilizado en las salas de cine de Puerto Rico.

[9] Sobre Cinetrix, acceda a su portal electrónico en: https://www.cinetrixpr.com/

[10] Conozca la historia del Banco Popular de Puerto Rico disponible en: https://www.popular.com/sobre-popular/

[11] A tenor con la biografía actoral de Ismael Cruz Córdova, refiérase a:  https://www.wikiwand.com/es/Ismael_Cruz_C%C3%B3rdova

13 enero 2024


Recordando al doctor Águedo Mojica Marrero

 

Martín Cruz Santos

     Han transcurrido casi seis años[1] desde que participé como orador principal en la conmemoración del natalicio del educador, pensador, letrado, músico y legislador puertorriqueño Águedo Mojica Marrero, a quien conocí por sus escritos, discursos y lo que sobre él ha sido documentado.[2] Celebramos el encuentro en el pueblo donde vino al mundo, el municipio de Humacao, localizado en la zona este de Puerto Rico, un día antes de cumplirse los ciento doce años de su nacimiento y a tres meses y cuatro días de la fecha del fallecimiento acontecido el 19 de junio de 1982. Como publicara el Comité Anales, responsable de la publicación de la revista Anales de Humacao,[3] en honor a Mojica Marrero: “Procede que su nombre no caiga en el olvido, y que futuras generaciones conozcan de su ingente labor patriótica, política y pedagógica”.[4] Recuerdo haber acudido al recinto humacaeño en otro tiempo para investigar acerca del quehacer cultural de nuestro homenajeado. Me recibió amablemente el profesor y gestor cultural Félix Báez Neris quien coadyuvó en los pasos iniciales de mi peregrinación investigativa tras las huellas de Águedo. Gracias a él tuve el apoyo cabal del Lcdo. Luis Mojica Sandoz,[5] hijo del homenajeado, y la apertura a otros influjos imprescindibles.

 


     Destaco la persona de Águedo Mojica Marrero como intelectual público que bebió de las fuentes del espacio isleño próximo y de las influencias culturales diversas que lo forjaron. En este sentido, Humacao no solo constituyó la cuna natal, sino la incubadora de la gestión cultural que le caracterizó. Efervescencia y vitalidad son los adjetivos que describen mejor el clima social urbano de la época, pese a la pobreza material sufrida por sectores de la población, incluida la familia Mojica Marrero. La plaza pública, corazón del pueblo y centro de tertulias, amparaba a los contertulios, entre los cuales el académico José Ferrer Canales (1913-2005) recordaba al músico Juan Peña Reyes (1879-1948)[6] en común encuentro con el sacerdote católico Juan Vicente Rafael Rivera Viera (1884-1953),[7] mentor erudito y estético de la juventud, y Águedo Mojica Marrero, entre otros, “a la sombra de paz de uno de los árboles de la plaza, para hablar sobre temas de arte, filosofía, sabiduría de oriente e historia contemporánea”.[8]         

     En este sentido, coincido con la apreciación del Lcdo. Luis Mojica Sandoz a tenor con el carácter humacaeño del padre, “un producto neto de su pueblo”,[9] de la faena artística nocturna marcada por la bohemia exquisita y conversaciones hasta el amanecer. Aquel puerto educativo en la tercera década del siglo XX, “vivía el resplandor vespertino de la época en que por sus calles deambulaban prohombres de letras, la música, la política y el comercio, unos porque como humacaeños aquí residían, y otros, bien porque pasaban por la ciudad para embarcar hacia España, o bien porque regresaban a Puerto Rico de algún viaje al exterior”.[10]

   Con una perspectiva de democratización de la cultura, nació en el Municipio el Club Ariel,[11] organizado por tres intelectuales de la comunidad de grata recordación: Antonia Sáez,[12] Delfín López y Flor Gerena, quienes influidos por las lecturas de los escritores latinoamericanos Rubén Darío y José Enrique Rodó, gestaron el nacimiento de un proyecto que, según aseverara Mojica Marrero, fue posible “por la dinámica ascensional que en las clases trabajadoras puertorriqueñas prevalecía desde mediados del siglo pasado”,[13] y los sucesos abolicionistas conducidos por miembros del procerato del País. El Club tuvo dos objetivos principales: el ofrecimiento de instrucción gratuita a los niños pobres, y segundo, proveer a la clase trabajadora los espacios de esparcimiento necesarios para el desarrollo de la creatividad y la superación de la injusticia.[14] Mientras duró tal motor de engranaje formativo, sirvió bien al pueblo. Pero como tantos otros esfuerzos cívicos, llegó a su fin. Correspondió a otros compueblanos el intento de resucitarlo en el año 1951. Águedo Mojica Marrero tuvo la encomienda de redactar el reglamento, que fuera aprobado y luego derivara resonante en la fundación de los centros culturales del gubernamental Instituto de Cultura Puertorriqueña erigido en 1955.[15]  

     Educación y cultura, representaron principios, guías y metas del actuar de Águedo. Vocación y libertad configuraron la punta de lanza para su propuesta pedagógica. En él, educar consignó el sinónimo de humanizar y construir la persona mediante el ejercicio incesante de la transformación social del individuo. Y atribuye al Estado la función de proveer las condiciones necesarias para que, como planteara en una conferencia dictada en 1966 ante la Asociación de Graduados de la Universidad de Columbia: “el educando obtenga el conocimiento que le permita percatarse del origen, dirección y último sentido de las tareas que su vida en sociedad le exigen”.[16]

     Nuestro filósofo alcanzó, sin duda alguna, el sitial propio del universitario de pensamiento ecléctico demostrado en su capacidad para moverse entre conceptos filosóficos clásicos y las vertientes contemporáneas. En lo clásico, el humanista admirador del legado grecolatino en cuyas disertaciones no faltaban las referencias a dichos autores, especialmente, los filósofos griegos, así como también los renacentistas y los modernos, que constituían la materia prima de su discursividad. Del mismo modo, manifestaba un racionalismo esperanzado en la consecución del bien como fin último de la vida humana. Mas no tenía ojos en la nuca, sino que miraba de frente con un ver actualizado. Interesantemente, consideraba insuficiente la antigua enseñanza de las Humanidades hasta ese momento, por tanto, profesó un humanismo crítico con cabida en las disciplinas universitarias. 

   No pretendemos agotar aquí las posibilidades de auscultar los ángulos polifacéticos del doctor Águedo Mojica Marrero. Sirva esta embocadura para honrar su memoria cuando están por cumplirse los cuarenta y dos años de su partida y con el fin de reivindicar su legado presente, asimismo, en mis Reflexiones desde El Jardín.

    

 

 

 



[1] Martín Cruz Santos, Águedo Mojica Marrero y las políticas culturales en Puerto Rico. Ponencia en la Conmemoración del natalicio del Dr. Águedo Mojica Marrero. Humacao: Universidad de Puerto Rico, Recinto de Humacao, 15 de marzo de 2018. En esta reflexión utilizo gran parte del contenido de la ponencia. 

[2] Dediqué un capítulo a la gestión legislativa cultural de Águedo Mojica Marrero en un libro de mi autoría. Puede ser consultado en: Martín Cruz Santos (2014), Afirmando la nación… Políticas culturales en Puerto Rico (1949-1968), San Juan: Ediciones Callejón, páginas 191-249.

[3]  La revista Anales de Humacao, órgano oficial de la Asociación de Humacaeños Ausentes, que publicó su primer número en septiembre de 1950, un año después de fundada la Asociación, nació con el objetivo de fomentar la historia y la cultura del municipio oriental de Humacao. En sus páginas se recogen los escritos de temas culturales del quehacer cultural humacaeño en diferentes épocas.

[4] Comité Anales, “A la memoria del Dr. Águedo Mojica Marrero”, Anales, Año 1982, Número 11, San Juan, 12.

[5] Luis Mojica Sandoz es editor de la compilación de escritos de escritos de su padre:  Águedo Mojica: la luminosa entrega, Rio Piedras: Ediciones Huracán, 1983.

[6] Don Juan Peña Reyes, músico, compositor y director de orquestas, nació en Humacao el 22 de septiembre y murió en la misma ciudad el 7 de noviembre de 1948. Compositor de diversos géneros musicales, varias de sus piezas recibieron galardones, en especial, la conocida canción de cuna, Tururete, premiada en Nueva York en un certamen en que participaron compositores latinoamericanos como el cubano Ernesto Lecuona y el mexicano Agustín Lara.

[7] El P. Juan Vicente Rafael Rivera Viera, conocido como el Padre Rivera, nació el 27 de enero de 1884 en la ciudad de Yauco, Puerto Rico. Llegó a Humacao, como Párroco, en el año 1922. Al año siguiente, fundó la publicación Almanaque de Humacao, que vio luz hasta el año 1953, cuando falleció el P. Rivera. Águedo Mojica Marrero le rindió homenaje en: “Hombres poligonales”, Anales, Año 1953, Número 4, San Juan, 19-21.   

[8] Luis Mojica Sandoz, “Exordio al Capítulo 1: El entorno”, Ibid., 17.

          [9] Ibid., 24.

[10] Águedo Mojica Marrero, “Remembranza del Club Ariel” en Águedo Mojica: la luminosa entrega, 34.

[11] El club fue nombrado Ariel influido por el título del ensayo de la autoría del escritor uruguayo José Enrique Rodó (1871-1917) publicado en el año 1900.

[12] Antonia Sáez Torres (1889-1964) fue una educadora y escritora puertorriqueña natural de Humacao. Gran defensora de la enseñanza del idioma español en tiempos cuando el gobierno colonial de Puerto Rico intentó la transculturación de la población mediante el uso del inglés en la enseñanza pública. Para conocer más información biográfica acceda a: https://enciclopediapr.org/content/antonia-saez/

         [13] Ibid., 36.

         [14] Ibid., 37. 

[15] Para profundizar en el tema recomiendo consultar mi libro referenciado previamente (ver la nota al calce número 2).

[16]  Conferencia dictada en 1966 ante la Asociación de Graduados de la Universidad de Columbia, Ibid. 76.