Reseña
del libro
Creación
e interpretación del Bolero:
una aproximación desde la historia, la
literatura y la performance
de
Pablo Alexis Santos Sánchez
Martín
Cruz Santos
El cantante, actor y educador puertorriqueño
Pablo Alexis Santos Sánchez publicó recientemente el libro titulado Creación
e interpretación del bolero: una aproximación desde la historia, la
literatura y la performance.[1]
La obra propicia una lectura informada y profunda gracias a los recursos recursos
epistemológicos y la metodología investigativa utilizada por el autor para
lograr un acercamiento musical, literario, histórico y autobiográfico al género
musical del bolero. Su escritor es un intérprete apasionado que expone los
hallazgos de una indagación de la cual es parte, no aparte, porque el sujeto
investigador ha sido influido a la vez que aporta su talento artístico al
desarrollo del objeto estudiado.
Seis apartados configuran el esquema de
organización expositiva. El primero ocupa la experiencia musical y académica
del ensayista, que es clave como punto de partida, a nuestro juicio, porque ejemplifica
lo aseverado al final del párrafo anterior. Dedica el segundo al bolero en la
historia como preámbulo a los siguientes, tercero y cuarto, cuyas páginas
recogen el devenir de ese género en coyunturas históricas determinantes. El
quinto capítulo recapitula y profundiza el planteamiento inicial al retomar el
aspecto autobiográfico de su proceso creador. Concluye el sexto con las
reflexiones finales. Es un acierto el
contenido fotográfico que actúa como registro informativo y testimonial
complementario. Asimismo, incluye referencias bibliográficas amplias.
Cabe
destacar el énfasis en la contextualización de cada una de las piezas musicales
analizadas en el texto. Conocer e interpretar el trasfondo social, político,
económico y cultural coadyuva a la comprensión temática que subyace a una
canción, así lo argumenta Santos Sánchez:
“El hecho musical no
es una estructura aislada o autosuficiente que esté desvinculado del carácter
político, social o económico, sino justo, al contrario. Como expresión humana, la
música -una determinada música- solo puede entenderse dentro de un contexto,
porque es ese contexto el que la dota de un determinado valor y el que también
ocasiona que predominen en ella unas emociones y no otras”.[2]
No
puede ser de otro modo, ya que el bolero, como cualquier otra creación
simbólica pertenece a un espacio y tiempo condicionado por las circunstancias
materiales que afectan a quienes integran un colectivo humano.
El escrito expone las fases del recorrido bolerístico
a partir de sus orígenes en Cuba durante el tercio final del siglo XIX. Sucedió
en el oriente de la Isla caribeña, en Santiago, donde la marginalidad popular
dio a luz un ritmo novel en el cual la guitarra arpegiada estuvo ausente, pero sí
la presencia de un rasgado de cuerdas que lo aceleraba.[3] Trovadores como Sindo Garay, Rosendo Ruiz,
Alberto Villalón, entre otros, fueron iniciadores de la musicalización del
bolero y entreveraron los rasgos propios de esa primera etapa. Así lo relata
Pablo Alexis Santos en el apartado tercero de su trabajo escrito, uno versado
en la auscultación y el análisis de diversidad de fuentes primarias y
secundarias, así como también en la fundamentación teórica necesaria para un
trabajo de índole académico.
México,
cuya geografía cultural representa la segunda etapa evolutiva del bolero, tributó
una continuidad enriquecedora en la que destaca el insigne compositor Agustín
Lara. Es un mérito del libro rescatar las memorias del cambio principal que
produjo la tierra azteca al sustituir la guitarra por el piano, que “provocaba
que el acento musical en el bolero -que había sido uno de sus elementos
definitorios- pasara más desapercibido y perdiera fuerza, al contrario de lo
que ocurría con las guitarras con las que el acento rítmico del cinquillo era
muy marcado”.[4]
Los ciclos ulteriores quedarían marcados por la versatilidad del tránsito mexicano.
En su tercer periodo, advino al bolero un
auge peculiar en Puerto Rico. Compositores como Rafael Hernández, Pedro Flores,
Silvia Rexach, Bobby Capó y Benito de Jesús, para mencionar algunos, crearon canciones
memorables que son parte del repertorio de la música latinoamericana. Las
características propias de ese tiempo dan cuenta de elementos emotivos y
cognitivos de particular significado en la discursividad puertorriqueña. Las
páginas dedicadas a dirimir la cuestión detallan los temas específicos que
describen la sociedad, la situación económica, la migración, la condición
colonial de Puerto Rico y distintos ángulos del quehacer humano.
Si bien el bolero es relacionado con el
romance, la afectividad, los amores posibles como también los imposibles, su
creación musical abre un abanico de inspiraciones. En palabras de Pablo Alexis:
“El yo bolerístico
recorre la vida, refleja la existencia humana y perpetúa el amor. Por eso su
recorrido es continuo y heterogéneo: le canta a la mujer, a la Patria,
desmiente a Dios, transgrede los estatutos sociales, le canta a la identidad,
nos hace reflexionar sobre asuntos históricos y sociales, en fin, el bolero es
el desahogo y el reflejo musical del latinoamericano”.[5]
Ciertamente,
una contribución adicional de la publicación es evidenciar el talante polifacético
del camino iniciado en Cuba otrora y transmutado en el archipiélago borincano. Una
actualización hecha con la participación de intérpretes varios entrevistados
por Santos Sánchez abona la discusión y perfila posibles líneas de
investigación abiertas gracias a los resultados difundidos en el libro.
En el
epílogo quedan demostrados los enfoques empleados y la indudable proyección en
las experiencias estéticas del autor, a quien auguramos éxitos en la
continuidad de su trayectoria creativa. Recomendamos la lectura de Creación
e interpretación del bolero en nuestras Reflexiones desde El Jardín.
Tuve el honor de tenerlo como facultad en Bayamon y conocer también su talento artístico. Ciertamente, polifacético y extraordinario ser. Gracias por esa reseña, Martin. A comprar el libro voy!
ResponderEliminarMuchas gracias. Adelante siempre.
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