27 agosto 2023


 

Escasez de vivienda, ¿por qué?

Martín Cruz Santos

       Constituye una preocupación considerable para una gran cantidad de habitantes del mundo. Encontrar un espacio de vivienda para habitarlo dignamente es un reto acuciante sin soluciones previsibles en las agendas gubernamentales, aunque con advertencias categóricas formuladas por organismos internacionales. El derecho a la vivienda posee carácter internacional desde el momento cuando fue reconocido como parte del derecho a un nivel de vida adecuado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Asimismo, ha sido ratificado en diversos tratados como el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966)[1]. Acuerdos todos que implican compromisos para los países firmantes.  

    El panorama crítico actual de la escasez de vivienda vulnera el derecho planteado. Investigaciones llevadas a cabo por el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat) evidencian la expansión del problema mundialmente:1,000 millones de personas (el 20% de la población mundial) carece de una vivienda adecuada; 1,600 millones malviven en asentamientos informales, 100 millones de seres humanos no tienen donde vivir y las expectativas no son esperanzadoras: en 2030, la cantidad de “sujetos de derechos humanos” sin vivienda adecuada aumentará a 3,000 millones.[2]

   Sin duda alguna, es un asunto muy relevante y prioritario, porque, una vivienda, casa o apartamento no es solo la construcción de un espacio estructural, sino que configura un hábitat. Históricamente, dedicar un lugar para habitarlo significa que las paredes el techo y el piso posibilitan el ámbito interno donde sus ocupantes establecen relaciones humanas y sociales organizadas culturalmente y vinculadas con el entorno territorial próximo. Por tanto, la presencia de un déficit habitacional transgrede la dignidad de la vida humana, porque la falta de vivienda adecuada es causada por las carencias de poder que incluyen la precariedad impuesta por las condiciones de la desigualdad social y las limitaciones al desarrollo físico, emocional, educativo-cultural, económico y político. Que la vivienda escasee en una ciudad o en un país no es una cuestión meramente cuantitativa, tiene un componente cualitativo ineludible.

     Ahora bien, ¿por qué la escasez de vivienda adecuada? Para ensayar respuestas posibles a la interrogante, acojamos inicialmente un argumento de la citada ONU-Hábitat:

“La vivienda representa más del 70% del uso del suelo en la mayoría de las ciudades y determina la forma y la densidad urbana, proporcionando también empleo y contribuyendo al crecimiento, sin embargo, su sentido facilitador ha fracasado y se ha convertido en un factor de desigualdad social y económico”[3].       

Según el ente internacional citado, la edificación de viviendas constituyó un renglón significativo del desarrollo económico, así como también, un medio para la promoción social hasta hace algunas décadas. Los Estados y sus gobiernos cumplían, en mayor o menor grado, su responsabilidad social protegiendo el derecho a la vivienda adecuada mediante políticas públicas y planes para el mejoramiento habitacional. Sin embargo:

“la vivienda se ha convertido en un factor de especulación motivado fundamentalmente por sectores inmobiliarios privados quienes han trabajado solamente bajo la lógica del rendimiento económico. En tal sentido se ha desregularizado el mercado y se ha debilitado el Estado”.[4]

He ahí el meollo del tema. La escasez de vivienda no responde únicamente a la merma en las construcciones por razones económicas y políticas particulares de cada país o la inflación postpandemia. Al igual que ocurre con el fenómeno de la gentrificación[5] que abordáramos en una reflexión previa, la desigualdad económica agrava la asequibilidad a la vivienda, resultante de la especulación inmobiliaria y su fin lucrativo desmedido.

     Debilitado el Estado en su responsabilidad social, el derecho a la vivienda adecuada ha dejado de ser una prioridad en los programas de gobierno. La institucionalidad funge como facilitadora de negocios rentables para el capital privado. No es novel la simbiosis entre el Estado y los intereses económicos dominantes, lo sabemos. Pero, es imperativo acotar que el protagonismo financiero del sector inmobiliario y otros actores lucrativamente interesados inciden determinantemente en las decisiones políticas que afectan a la mayoría de la población. Hay ejemplos muy claros: los cambios estratégicos en los planes de usos de suelos, las reclasificaciones en las áreas urbanas, las aprobaciones de proyectos de urbanización sin mayor rigor, las ambigüedades en los reglamentos, las desregulaciones y el abandono de la prioridad de la vivienda para alquiler a largo plazo en aras de favorecer los alquileres corto plazo con fines turísticos. Añádale otras practicas harto conocidas.

   Debemos considerar que existen agravantes que obstaculizan el acceso a la vivienda adecuada. Sea para la compra o el alquiler, los precios han aumentado más que los ingresos. La desigualdad salarial impide enfrentar tales incrementos, máxime, porque el gasto presupuestario familiar mayor suele ser el pago por la vivienda.  El acceso a los créditos hipotecarios es casi inalcanzable a juzgar por las altas tasas de intereses y los criterios de aprobación que requieren una estabilidad financiera fantasmagórica.

     No pasa desapercibida la realidad demográfica del envejecimiento de la población mundial,[6] en particular, en América Latina, cuyos pueblos claman por la justa planificación gubernamental dirigida a las necesidades particulares de la salud, seguridad y los cuidados especiales acorde a la llamada tercera edad. En tal caso, la disponibilidad de facilidades debe ser planificada tomando en consideración criterios de calidad de vida: asequibilidad o que esté al alcance económico posible de quien la necesita, habitabilidad en la infraestructura del espacio con los servicios de energéticos, de agua potable y sistema de alcantarillado, telefonía e internet, entre otros; accesibilidad, es decir, que se propicie el acceso a la misma y esté libre de barreras arquitectónicas, y la ubicación de la vivienda en contextos de adecuación cultural posibilitadores de la creatividad y el ocio recreativo.

     Coexiste junto a la proliferación de adultos mayores la disminución poblacional por las vías de la pérdida de habitantes que migran hacia otros países y la baja poblacional o menos nacimientos que defunciones. Formular políticas públicas que conjuguen la satisfacción de las diferentes necesidades sociales con los recursos económicos disponibles es tamaño reto imprescindible para afrontar. Es mandatorio reivindicar el derecho humano a la vivienda y elevarlo al rango constitucional del derecho civil con la debida implantación y fiscalización. Sin medidas eficaces contra la especulación, la corrupción y el apetito lucrativo voraz de los sectores financieros involucrados, la escasez de vivienda adecuada continuará siendo un mero rubro de negocios y oportunidades favorable a unos pocos privilegiados, pero, oneroso y perjudicial para los pobres y los grupos vulnerables. El asunto amerita transformaciones estructurales complejas en cualquier sociedad que pretenda ser justa y democrática.  

    Urge organizar proyectos sociales y comunitarios con la vivienda como un aspecto central de su agenda programática. Abordar el tema públicamente debe ser preeminente. Abrirlo a la discusión y el análisis crítico es parte del quehacer que promovemos en nuestras Reflexiones desde El Jardín.  

    

    

                                                     

    



[1] ONU-Hábitat, El derecho a la vivienda adecuada, Folleto Formativo número 21/rev. 1, disponible en línea: https://www.ohchr.org/sites/default/files/Documents/Publications/FS21_rev_1_Housing_sp.pdf

[2] ONU-Hábitat, Vivienda inviable para la mayoría, disponible en línea: https://onuhabitat.org.mx/index.php/vivienda-inviable-para-la-mayoria

[3] Ibid.

[4] Ibid.

[5] Recomendamos la lectura de: Martín Cruz Santos, 2023, Gentrificación urbana y rural, disponible en línea: https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2023/08/gentrificacion-urbana-y-rural-martin.html

[6] Recomiendo la lectura de una de mis Reflexiones desde El Jardín publicada recientemente: Martín Cruz Santos, 2023, Somos viejos, disponible en línea: https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2023/07/somos-viejos-martin-cruz-santos-el.html

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