Exilios,
deportaciones y retornos
Martín Cruz Santos
“El
imperialismo romano podía ser brutal,
y
a menudo la ´Pax Romana´ se hacía cumplir por la fuerza.”[1]
En tiempos de borrasca política es
aconsejable “tener la cabeza fría”,[2]
el corazón sensible y la estrategia ardiente. Puede ser desconcertante
lidiar con la vorágine de medidas gubernamentales trumpistas promulgadas con el
objetivo implícito de neutralizar las reacciones opositoras[3] tanto en el territorio
estadunidense como en las zonas de influencia próxima de un imperio en
decadencia. Cuando las consecuencias inmediatas afectan adversamente a millones
de seres humanos en el mundo, la distancia geográfica y cultural no es remedio
contra la indiferencia ante el atropello de los poderosos. Históricamente, los exilios,
las deportaciones y los retornos acompañan la marcha de las poblaciones humanas
desde épocas pretéritas. Por tanto, las respuestas de los países receptores al
advenimiento de los idos deben ser proporcional y consecuentemente eficaces
para coadyuvar a proteger, recomponer y dignificar las vidas de sus
conciudadanos.
Seamos categóricos en la exposición
argumentativa. La migración es un fenómeno cultural complejo que atavía causas
y consecuencias sociales, políticas y económicas cuyas características
corresponden a momentos históricos específicos.[4] Asimismo, a cada Estado le
cobija la prerrogativa de ejercer la soberanía nacional que incluye la
determinación migratoria. Deportar es una acción conforme a la legalidad
establecida. No obstante, existe un pacto, además de diversas normativas, para la
Migración Segura, Ordenada y Regular.[5] Si bien no es vinculante,
es decir, carece del carácter jurídico necesario para la obligatoriedad del
cumplimiento de los firmantes, fomenta la cooperación en virtud del derecho
internacional. Esa y otras instancias reconocen el trato digno y desprejuiciado
en favor de quienes, por razones variadas, sufren el destierro por partida
doble: la salida del lugar de origen y la expulsión de donde arribaron. Residir
irregularmente en una región constituye un acto contrario al debido cumplimiento
reglamentario, pero, no convierte a la persona en despojada de derechos ni en
criminal detestable cuyo destino ineludible es “correr por no llevar papel”.[6]
La saturación mediática corporativa, una
táctica narrativa justificadora de la hegemonía de los Estados Unidos, es
equivalente al delirio de grandeza de su presidente. Adulado por gendarmes del círculo
palaciego inmediato y sobrellevado con el sometimiento conveniente de
representantes de las élites en otras latitudes, el prepotente transmigra en
monarca absoluto por antonomasia. Regenta decretando, dicta amedrentando. Todo
sea por la adorada MAGA (Make America Great Again). Claro está, no falta
la conchabanza incluso de moralistas religiosos y conservadores a ultranza
nostálgicos de regímenes de “ley y orden”, entiéndase, por su puesto, el
andamiaje guardaespaldas de intereses privilegiados. A tenor, recuerdo el dicho: “Si el sabio no
aprueba, malo; si el necio me aplaude, peor”.
Tristeza, compasión, indignación e ira
vivencio al presenciar la arrogancia, el desprecio y maltrato de las
autoridades gringas encargadas de desahuciar a indocumentados o “ilegales”, categoría
farisaica inventada para conculcar el respeto a los caídos en desgracia. Intervenciones
en lugares de trabajo, iglesias y escuelas, además de rastrear vecindades constituyen
la nueva normalidad de la “tierra de las oportunidades”. Abundan las imágenes
de arrestados y encadenados de manos, cintura y pies como prisioneros de la “guerra
contra el terror” llevada a cabo a principios de este siglo, igualmente, por “el
país de las libertades”. Como si no
bastara, el “emperador” anuncia la apertura de un Centro de Operaciones Migratorias
en la infame prisión de la Base Naval de Guantánamo, enclavada en territorio de
Cuba, para enjaular hasta treinta mil inmigrantes tildados como “delincuentes
de alta prioridad”.[7]
Los carceleros recibirán a cambio una felicitación patriotera sucinta: Good
job; God bless America!
El mítico sueño americano es una pesadilla
para despavoridos. Bien decía mi abuela que el camino del infierno está repleto
de buenas intenciones. En este caso, lo primero suena escalofriante, pero, en
realidad, lo segundo, en materia política, es muy peligroso, ya que es ajeno a
la escatología y próximo al fascismo. Otro dicho elocuente: “El poder no da
derecho a ser canalla”.
Múltiples retornos en momentos aciagos
implican retos formidables en los países receptores. Lejos de constituirse en
cargas onerosas, los connacionales antes expatriados deben ser empoderados en los
contextos de países capaces de cambiar las condiciones estructurales causantes
de las migraciones masivas. Conlleva, desde luego, romper las dependencias y
las sujeciones que, por las artimañas del comercio desigual, las sanciones unilateralmente
impuestas, la corrupción rampante y la codicia sin parangón de las oligarquías
mundiales y locales, y los chantajes financieros de instituciones al servicio
de las potencias dominantes, empobrecen a la mayoría de la humanidad y la
arrojan al exilio en cantidades ingentes para luego estigmatizarla y
proscribirla. Tamaña agenda prioritaria nos compete. No es para menos, si
consideramos que, aunque la historia parezca repetirse, es el proceder amañado
del poderío el causante de esa percepción beneficiosa para sus intereses, nefasta
para el planeta.
La calma racional y el empuje colectivo
articulado al interior de las sociedades particulares con alianzas regionales
serán indispensables, si nos proponemos enfrentar y superar la mezquindad
internacionalizada, que “es un monstruo grande y pisa fuerte”[8].
Sobrevienen entuertos indeseables[9] con denuedos
indefectibles. Toca admitir la esperanza activa, pertinaz y concertada de
muchos y extraditar el miedo hacia al norte, pues allá pertenece. Manifiesto
solidario en mis Reflexiones desde El Jardín.
[1]
Noíse Mac Sweeney (2024), Occidente, una nueva historia de una vieja idea,
España: Editorial Planeta, S.A, 46.
[2] La
referencia es a las palabras de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en
relación con la estrategia de saturación con decretos presidenciales que
utiliza el recién estrenado presidente de E.U., Donald Trump. Véase: Elías
Camhaji, “Sheinbaum llama a tener cabeza fría ante decretos”, La Jornada,
22 de enero de 2025, disponible en línea: https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/01/22/politica/sheinbaum-llama-a-tener-cabeza-fria-ante-decretos-7242
[3]
Luke Broadwater, “La velocidad abrumadora de la agenda de Trump es parte de su
estrategia política”, The New York Times, 29 de enero de 2025,
disponible en línea: https://www.nytimes.com/es/2025/01/29/espanol/estados-unidos/agenda-trump-estrategia-politica.html
[4] Al
respecto, recomiendo la lectura de mi reflexión titulada Colomrriqueños y
PaisaBoricuas, publicada en este medio. Disponible en: https://www.blogger.com/blog/post/edit/4952124511128813048/4135628412505177265
[5]
Organización de las Naciones Unidas, Oficina del Alto Comisionado para los
Derechos Humanos, Pacto Mundial para Migración Segura, Ordena y Regular
(19 de diciembre de 2018), disponible en línea: https://docs.un.org/es/A/RES/73/195
[6]
Manu Chao, Clandestino, Álbum: Clandestino, EMI Latin, 1998. Video
oficial en: https://www.youtube.com/watch?v=7AzimrAgWbA
[7]
Redacción de BBC Mundo, Trump anuncia un centro de detención en Guantánamo
para 30,000 migrantes y Cuba lo califica como “un acto de brutalidad”, 29
de enero de 2023, disponible en: https://www.bbc.com/mundo/articles/c4gwp81yz9eo
[8]
León Gieco, Solo le pido a Dios, Álbum, IV LP, Music Hall, 1978.
[9] Al
respecto, recomiendo leer mi reflexión titulada Sobre hegemonías imperiales
y otros entuertos, disponible en: https://www.blogger.com/blog/post/edit/4952124511128813048/4414934900370134037
