27 enero 2025

 




Sobre hegemonías imperiales y otros entuertos

 

Martín Cruz Santos

 

 

“Sin embargo, cada imperio se dice a sí mismo y al mundo que es diferente a todos los demás imperios, que su misión no es saquear y controlar, sino educar y liberar”. Edward Said (1935-2003)

 

 

   Cuando la originalidad es nominal y el reacomodamiento de lo viejo plaga determinado contexto histórico es ineludible, a mi juico, auscultar el envolvente devenir que le subyace. Al presente, un torbellino ideológico con ribetes fascistas, chauvinistas y fundamentalistas precede a la marcha mundial del autoritarismo prepotente cuya expresión cimera parece ser el arribo de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica rodeado de conservadores de nuevo cuño y multimillonarios de la tecnología emergente. Sin pasar por alto la oleada europea de partidos ultraderechistas disfrazados de populismos mesiánicos que encuentran eco allende el Atlántico en personajes como el argentino Javier Milei y Nayib Bukele, salvadoreño. La marca indeleble del colonialismo trasnochado es una cicatriz abierta del capitalismo y el imperialismo en su resurgir cíclico. 

    Comparto un ensayo que publiqué años atrás en dos medios electrónicos.[1] Lleva por título El colonialismo en el entrecejo del capitalismo y el imperialismo (siglo XIX). Contiene un trasfondo que considero pertinente, si pretendemos ampliar el conocimiento y la discusión sobre la etapa de remozamiento avasallador y alucinante del capitalismo, con vórtice político y financiero estadunidense, a la que asistimos en esta década del siglo XXI.


El colonialismo en el entrecejo del capitalismo y el  imperialismo (siglo XIX)

 

Martín Cruz Santos, Ph.D.

 

Si bien el imperialismo no era un fenómeno reciente, en el siglo XIX surgió una tendencia mediada por la lógica del desarrollo de la producción mecanizada y monopolística de la Revolución Industrial. Como sistema de doctrinas a partir de un Estado cuya economía apuesta al capital y la expansión, la nueva modalidad imperial extendió sus dominios agresivamente en África, Asia y el Medio Oriente, así como también afianzó sus colonias antiguas. Las naciones europeas refundaron imperios para controlar y distribuirse el mundo en el marco del expansionismo capitalista. Allí donde las riquezas eran producidas por los recursos del otro, habitaban los colonizados bajo la mirada suspicaz del colonizador.

Es notable que Francia e Inglaterra amasaron una tajada mayor de la repartición imperialista. Económicamente, la demanda de productos causaba la necesidad de ir tras lugares remotos donde la materia prima fuera abundante, la mano de obra barata y los mercados cautivos. Producían mucho, consumían todo el algodón, el lino, las semillas y las fuentes de energía disponibles en sus territorios. Por tanto, Europa, como en los tiempos del imperialismo previo, al no lograr satisfacer la demanda industrial, se abrió paso en otros continentes. Con ello también atendían otros problemas, como la carestía, ya que el crecimiento poblacional encarecía el costo y el precio de los alimentos. Veámoslo en el contexto de las luchas obreras cuando los sindicatos habían logrado reivindicaciones salariales significativas y los empresarios vieron disminuidas sus ganancias. Medios de producción y obreros abundantes allende sus fronteras empujaron las ansias de los imperios.


     Además, producir masivamente redundaba en excedentes que podían ser vendidos en mercados cautivos; crearlos conllevaba lograr la dependencia indispensable de los colonizados. De las neocolonias extraían los bienes naturales y laborales para incrementar la industria, asimismo, las ganancias producidas por los consumidores dependientes. La subyugación económica fue rentable por el andamiaje político implantado en las colonias. Desarrollar la agenda imperialista incluye una dosis importante de nacionalismo, considerado como un movimiento/proceso ideológico de carácter sociopolítico edificador de un discurso tendente a la integración y diferenciación de la identidad del conglomerado social que lo construye.[2] Ernest Gellner puntualiza el principio político que busca la coherencia entre la integración nacional y la política.[3] Es un fenómeno plural y polisémico, es decir, contiene múltiples posibilidades de prácticas, significados e interpretaciones diversas. La concesión de privilegios extranacionales basada en una percepción de grandeza autoconferida capaz de justificar la posesión de colonias es parte de dicha complejidad. Y, valga decir, está revestida de un misticismo misionero con vocación de poderío nacional proclamado mediante el predominio. De modos diversos, el alegato de razones morales y humanitarias en sus andanzas por el mundo era parte del discurso político avasallador. Fue a partir de la segunda mitad del siglo XIX que el nacionalismo mutó en una fuerza de carácter ideológico capaz de levantar bandera en las luchas emancipadoras de pueblos sometidos por las naciones hegemónicas de turno, pero también de amalgamarse con los aspectos estratégicos y geopolíticos del imperialismo.

Recordemos que hubo potencias europeas repartiéndose territorialmente África. Lo hemos dicho, Inglaterra y Francia embolsicaron colonias en demasía. Buscaban controlar los estrechos y las islas estratégicas o las grandes rutas terrestres. Inglaterra casi consiguió formar un imperio de norte a sur desde el Mediterráneo hasta el Cabo de Buena Esperanza. Comenzaron en Egipto, explotaron Sudán, Uganda, Kenia, Rodesia y Sudáfrica; dominaron Gambia, Sierra Leona, Costa de Oro y Nigeria. Francia unió sus posesiones del Sahara a Somalia con el Mar Rojo, pero colisionó con los intereses de Inglaterra y el primero perdió poder territorial. Aún así, la ocupación francesa de Argelia en 1830 propició el control de África occidental. Por su parte, uno de los veteranos de la colonización de América, Portugal, estableció colonias en Angola, Mozambique y Guinea e islas de interés para facilitar la llegada de buques; su consorte, España, impuso presencia colonizadora en una parte de Marruecos, del Sahara y de Guinea. No olvidemos a Italia en la ocupación, por ejemplo, de Libia y Somalia; Alemania posesionó a Tanganica, Camerún y Sudáfrica occidental; Bélgica explotó las riquezas del Congo. En fin, todo un continente ocupado por el colonialismo europeo.

En 1914 el Imperio Británico incluía una cuarta parte de toda la población mundial.[4] Una muestra: India, país de una extensión territorial cerca de veinte veces más que Gran Bretaña, y cuya población era siete veces mayor, fue su colonia más preciada. Allí los ingleses enriquecieron y los colonizados empobrecieron. 

Voraz apetito el imperialista no satisfecho con cada territorio conquistado y mercado de expansión establecido. China es un caso Sui generis. La milenaria y populosa sociedad enclavada en un espacio privilegiado sintió el fuetazo de la Compañía Británica de las Indias Orientales (1600-1874), la misma que había tomado la India por asalto, vio en el país de las murallas un negocio fabuloso. Originalmente aparentaba ser una relación comercial próspera que databa de 1795, mas terminó siendo una imposición colonial. Primero, llegaba a Inglaterra la seda, el té, las porcelanas y otras manufacturas que pagaban en plata de contado, transacción inconveniente para el Imperio. Luego el opio proveniente de la India arribó a los puertos del coloso vencido y, paulatinamente, generó ganancias pingües para los empresarios ingleses y perdidas irremediables para los chinos, pues las importaciones cada vez mayores y más frecuentes eran pagadas en plata a precios elevados. Eventualmente China se vio obligada a detener aquel comercio desigual. Entonces acaeció un conflicto que condujo a la primera guerra del opio (1839- 1842),[5] ganada por Inglaterra, y la imposición del Tratado de Nankín (1842) que implicó el pago de indemnizaciones, la entrega de Hong Kong, uno de los puertos más importantes del mundo ansiado por los anglosajones, la cesión de cinco puertos adicionales, la exención de los británicos para someterse a las leyes del gigante asiático, entre otras obligaciones. Tras la demostración de poderío inglesa llegaron los franceses a tomar posesión del área del sur oriental y otras zonas; los rusos hicieron lo propio con Manchuria; Alemania y Japón también participaron de la ola colonizadora, asimismo, Estados Unidos, que si bien entró en Asia con sus posesiones de Guam y Filipinas, y la creciente influencia en Hawaii, exigió a China una política de puertas abiertas con igualdad comercial para todas las naciones imperialistas. 


Junto con el afán expansionista y de usurpación de abundancias arribaron las hordas migratorias europeas. Colonización multifocal con un objetivo singular: establecer el sistema capitalista prevaleciente en sus países. La superabundancia de capitales y el excedente de productos actúa por vía del predominio político. Ejecutar el programa de explotación económica forzaba la conflictividad prevaleciente en la tríada capitalismo- colonialismo-imperialismo. Esa europeización influyente e impositiva desde varios flancos (económico, político, cultural, etc.) marcó el futuro de las naciones colonizadas y configuró el retrato del colonizado y el colonizador.[6] Opacidad de los sin rostro, omnipresencia de los amos del mundo. Colonizar es oprimir, vejar, negar identidades y derechos, invadir geografías y cuerpos, dominar mentes, quebrar espíritus y hacer mezquino al colonizador, quien no se cansa de mezquinar. En Argelia, China o India, el estado de violencia colonial constituía el orden legal y moral.

Aunque es sucinto nuestro recorrido temático, nos aproxima a replantear la reflexión recurrente aún en los denominados tiempos poscoloniales. Aarón Gamaliel Ramos asevera que al estudiar “la historia de este modo de dominación, queda claro que su propósito central ha sido organizar los flujos económicos entre la metrópoli, las colonias y el mundo, y no el de organizar sociedades con economías construidas para beneficio de los pueblos”[7]; con lo segundo, lo primero sería inalcanzable. Inferimos que la ruptura de la situación colonial es inherente al colonialismo, porque éste destruye el imaginario del nacional transmutándolo en extranjero de suelo propio venido a menos, con la imposibilidad de ser el “otro” visualizado por el dominador, quien pretende implantarle su cultura hegemónica, causante de la agudización las contradicciones sociopolíticas al punto de ebullición, cuyo efecto más álgido conduce al rompimiento. Tal vez violento, a imagen y semejanza de la vorágine destructiva, o relativamente “pacífico y negociado”, pero quiebra al fin.

Dice un refrán con sabiduría plétora: “No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”. Lo cuantitativo del tiempo cronológico es relativo, a juzgar por las diversas experiencias coloniales anteriores y posteriores al siglo XIX, y en el dicho popular el número es simbólico, pero de la proposición restante no me cabe la menor duda, incluso en el caso de Puerto Rico, no aludido aquí, ¿o sí?

 

 

 

 




     [1] El colonialismo en el entrecejo de capitalismo e imperialismo (siglo XIX). Cruce, revista de crítica sociocultural contemporánea, 25 de agosto de 2018, disponible en:  https://issuu.com/revistacruce/docs/25_de_agosto-_colonias   

https://www.academia.edu/38129423/El_colonialismo_en_el_entrecejo_del_capitalismo_y_el_imperialismo_siglo_XIX_pdf 

[2] Si tomamos en consideración una acepción amplia, como la que utiliza el Dr. Luis Ángel Ferrao, el nacionalismo está compuesto por “toda afirmación positiva de la nacionalidad, todo ademán originado en el pueblo tendiente a acusar un perfil propio, toda obra literaria o artística que contribuya a dotar a la comunidad de un sentido de identidad, o todo símbolo o gesto –en el campo político o inclusive religioso-­‐ que sirva para aglutinar los sentimientos de la colectividad y darle un sentido de pertenencia”. Véase: Luis Ángel Ferrao, “Nacionalismo, hispanismo y élite intelectual en el Puerto Rico de la década de 1930” en Silvia Álvarez Curbelo y María Elena Rodríguez Castro (editoras), Del nacionalismo al populismo: cultura y política en Puerto Rico (Río Piedras: Ediciones Huracán, 1993), 38.

[3] Ernest Gellner, Cultura, identidad y política: el nacionalismo y los nuevos cambios sociales (Barcelona: Gedisa Editorial, 1998), 1. 

[4] Bien vale la pena echar un vistazo a ese recorrido histórico y sus consecuencias en el siglo XX con la lectura de: Eric Hobsbawn, Historia del siglo XX (Barcelona: Editorial Crítica, 2006, novena edición); Anthony Pagden, Pueblos en imperios (Barcelona: Editorial Mondadori, 2001) y Nations and Nationalism Since 1780: Programme, Myth, Reality (Cambridge: Cambridge University Press, 1999). 

[5] La segunda Guerra del Opio duró de 1856 a 1860. 

[6] Albert Memmi, Retrato del colonizado (Madrid: Cuadernos para el Diálogo, 1974).

[7] Aarón Gamaliel Ramos, Islas migajas: los países no independientes del Caribe contemporáneo (San Juan: Travesier y Leduc Editores, 2016), 343.


Referencias:

 

Ferrao, Luis Ángel. “Nacionalismo, hispanismo y élite intelectual en el Puerto Rico de la década de 1930” en Silvia Álvarez Curbelo y María Elena Rodríguez Castro (editoras), Del nacionalismo al populismo: cultura y política en Puerto Rico: Río Piedras: Ediciones Huracán, 1993.

Gellner, Ernest. Cultura, identidad y política: el nacionalismo y los nuevos cambios sociales. Barcelona: Gedisa Editorial, 1998.

Hobsbawn, Eric. Historia del siglo XX. Barcelona: Editorial Crítica, 2006, novena edición.

 

Hutchinson, John & Anthony D. Smtih (editors). Nationalism. New York: Oxford University Press, 1994.

                               . Nations and Nationalism Since 1780: Programme, Myth, Reality. Cambridge: Cambridge University Press, 1999.

 

Memmi, Albert . Retrato del colonizado. Madrid: Cuadernos para el Diálogo,1974

Pagden, Anthony. Pueblos en imperios. Barcelona: Editorial Mondadori, 2001.

Ramos, Aarón Gamaliel. Islas migajas: los países no independientes del Caribe contemporáneo. San Juan: Travesier y Leduc Editores, 2016.

 

11 enero 2025

 


 

Encuentro PaisaBoricua: “Boleros, historias y voz”

Martín Cruz Santos

Fotos por: Militza Marrero Rosario 

     Recuerdo cuando mi amigo y compatriota José Batista, residente en Georgia, E.U., ingenió el neologismo paisaboricua,[1] proveniente de la palabra paisano, que distingue a los habitantes de la extensión territorial constituida por algunos departamentos colombianos de la región andina (Antioquia, Caldas, Risaralda y Quindío), y boricua u oriundo de Borinquen, nombre ancestral de Puerto Rico. Hacía una referencia peculiar a la unidad entre mi esposa, natural de Medellín, ciudad capital de la primera jurisdicción de Los Andes mencionada, y yo, puertorriqueño. Al llegar a Jardín para residir permanentemente, tras una década de venir a Colombia con frecuencia, el significado implícito del gentilicio acuñado cobró vida en nuestro quehacer cotidiano. Fomentar el intercambio cultural de los pueblos donde nacimos y habitamos es parte esencial del compromiso contraído.

     Amigos de acá y allá, nuevos y de antaño, acompañan la construcción paulatina del proyecto vital que llevamos a cabo. Pablo Alexis Santos Sánchez y Militza Marrero Rosario, pareja matrimonial compueblana mía y amistad entrañable de ambos (Claudia y este servidor), nos han visitado en tres ocasiones en el hermoso pueblo patrimonio localizado en el suroeste antioqueño. Pablo Alexis es actor, cantante y profesor universitario, además de los diversos atributos polifacéticos reconocidos[2]. Amante del bolero, género musical que aprecia desde su niñez, ya que en su hogar era una sonoridad infaltable, ha tenido la oportunidad privilegiada de investigar sobre los orígenes, el desarrollo y las repercusiones artísticas, particularmente, literarias y estilísticas, y profundizado el tema. Posee un grado de maestría del Programa Graduado de Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. El título de la tesis defendida y aprobada es: El yo poético en tres compositores del bolero cubano (2006). La prolongación indagatoria posterior estableció conexiones históricas, etnográficas y performativas sustentadas en sus roles de investigador e intérprete armonioso. Culminó una disertación doctoral nombrada Creación e interpretación del bolero. Una aproximación desde la historia, la literatura y la performance, en el Departamento de Didáctica de la Expresión Musical, Plástica y Corporal de la Universidad de Jaén, España (2022).

     Considero un acierto elogiable que los hallazgos académicos de Pablo Alexis sean expuestos musicalmente para el disfrute del público. Boleros, historias y voz, el concierto, es un resultado adicional de la creatividad en ebullición del protagonista. Después de una serie de funciones exitosas en Puerto Rico, se presentó en Jardín el viernes 3 de enero de 2025[3]. El junte con artistas paisas/jardineños de comprobada excelencia musical marcó el montaje estético de la noche:  la virtuosa violinista Sara Zapata, el experimentado guitarrista Andrés Morales y el maestro de la percusión Juan Diego Jaramillo. Disfrutamos un recorrido histórico de canciones emblemáticas del bolero cubano, mexicano y puertorriqueño. Ciertamente, vivenciamos una velada inolvidable auspiciada por la Corporación Cultural de Jardín, Majo Travel y el Tour Cultural Paisa Boricua 2025, que inició la travesía con tan destacable logro.

    “Contigo en la distancia” (1946), composición del cubano César Portillo de la Luz (1922-2013), abrió el repertorio, y el país cuna del bolero (Cuba) contó con la mayoría de las piezas representativas: “Tú me acostumbraste” (1957) de Frank Domínguez (1927-2014), “Inolvidable” (1957) de Julio Gutiérrez (1918-1990), “La gloria eres tú” (1958) de José Antonio Méndez (1927-1989), “Aquellos ojos verdes” (1929) de Nilo Menéndez (1902-1987), “Nosotros” (1943) de Pedro Junco (1920-1943) y “Lágrimas Negras”(1929), del legendario Miguel Matamoros (1894-1971). Cual académico solícito, el ejecutante vocal contextualizó las melodías en los tiempos y espacios históricos respectivos e insertó anécdotas pertinentes. Asimismo, expuso aspectos de carácter político, social y económico entreverados en las temáticas escogidas.

    México, donde el bolero alcanzó ribetes de internacionalización, testimonió la génesis de obras memorables escuchadas en el evento: “Reloj” (1956), inspirada por Roberto Cantoral (1935-2010), y “Bésame mucho” (1932), un presente universal de Consuelo Velázquez (1916-2005).

    En el caso de Puerto Rico, las composiciones de Rafael Hernández Marín (1891-1965): “Lamento Borincano” (1929); y Pedro Flores (1894-1979): “Obsesión” (1957), “Despedida” (1941) y “Bajo un palmar” (1950) conjugaron las muestras idóneas de alusiones al romance, pero también a la condición política colonial del Archipiélago caribeño.


   Sin duda alguna, el ambiente acogedor de Sicily Pizzería Gourmet,[4] el apoyo del propietario - el chef siciliano Fabio La Barbera - y la dedicación de su atento personal favorecieron la celebración entusiasta de quienes asistimos, disfrutamos, aplaudimos y vibramos al son de la voz, las cuerdas del violín y la guitarra, y el toque percutido. Todo magistralmente orquestado para continuar abrazando las solidaridades paisaboricuas promovidas en mis Reflexiones desde El Jardín.



[1] Recomiendo la lectura de la reflexión de mi autoría titulada Colomrriqueños y paisaboricuas, publicada en este blog el 28 de diciembre de 2023. Disponible en: https://conversacionesconmartincruzsantos.blogspot.com/2023/12/y-paisaboricuas-martin-cruz-santos-la.html

[2] Como parte del podcast Conversaciones con Martín Cruz Santos, llevé a cabo una conversa con Pablo Alexis Santos Sánchez titulada Polifacético: “vivir para vivir” transmitida el 17 de mayo de 2022. Disponible en: https://youtube.com/live/Sg4M7j9wdBo?feature=share

[3]El video de la grabación de Boleros, historias y voz está disponible en el canal de YouTube de Conversaciones con Martín Cruz Santos. Comparto el enlace para acceder: https://youtu.be/2izm8qbbGkM?si=qdpYe-K2dKV3h12h

[4] Sicily Pizzería Gourmet está localizada en la Carrera 5 # 8-39 en Jardín, Antioquia. Contactos: teléfono y WhatsApp: +57 3242973134; Instagram: @sicily_pizzeria_gourmet

03 diciembre 2024




Historia en fotos: Jardín, Antioquia

Martín Cruz Santos

 

A la memoria de Mario R. Cancel Sepúlveda,

historiador puertorriqueño (1960-2024)

 

    Comencé a redactar este artículo, planificado, aunque pospuesto desde hace meses, apenas poco después de la partida física del prominente historiador puertorriqueño, Mario R. Cancel Sepúlveda[1], a quien conocí y admiré como el intelectual sobresaliente y la persona de sensibilidad profunda que caracterizaron su vida. Rindo un homenaje póstumo al investigador, escritor y apasionado docente universitario que brilló con luz propia y nos alumbró el camino del quehacer historiográfico.

     El estudio de la historia entraña aproximaciones a los procesos investigados con el objetivo de intentar conocer e interpretar el pasado, comprender mejor el presente y vislumbrar futuros. Los aconteceres humanos en el tiempo y el espacio dejan registros diversos que pueden constituirse en fuentes para el rescate de su memoria. Evidencias escritas, visuales y sonoras, entre otras, posibilitan el abordaje temático en un contexto sociocultural determinado. Acorde el título de esta reflexión, el recurso de la fotografía es la herramienta que utilizaremos para atrevernos a historiar las transformaciones acaecidas en el casco urbano del municipio de Jardín, Antioquia, durante periodos de los siglos XX y XXI. Una colección fotográfica perteneciente al amigo jardineño Gabriel Valencia Lotero, cariñosamente apodado Napo[2], propicia que llevemos a cabo el cometido.

Construcción de la fuente del Parque

   Ahora bien, ¿cómo accedimos a la serie de imágenes susodicha? Hace un año más o menos cuando Napo, quien reside en la ciudad de Chicago, Illinois, en una de sus visitas acostumbradas a Jardín para celebrar la Navidad, me propuso ser el custodio de la documentación que él conservaba. Acepté con mucha honra. Claro, hubo un propósito ulterior que responde a la pregunta: ¿qué hacer con todo ese cumulo de imágenes? Primeramente, corresponde protegerlas del deterioro material, lo cual hemos cumplido con rigor. Luego ha conllevado clasificar las fotos que recibí incluidas en álbumes. Establecer seis (6) categorías particulares basadas en los aspectos en ellos contenidos significó enumerar los cuadernos del 1 al 14 e identificar en ellos la pertenencia a:

1.    Casas y arquitectura

2.    Las carreras y las calles

3.    Comercios del ayer

4.    El Parque

5.    Personas y ambiente público

6.    Lugares emblemáticos

   

 

Concentración de Quintos (hoy Corporación Escuela de Música de Jardín)
Es la etapa preliminar de un proyecto cuyos resultados se publicarán después de un final no vislumbrado aún. No obstante, atisbamos las oportunidades de los aportes a la comunidad jardineña a través de documentar las alteraciones estructurales (arquitectónicas, de infraestructura, de los espacios públicos) en su desarrollo histórico[3].


     

Parque El Libertador

  Ciertamente, las fotos a estudiarse coadyuvan a enterarse de los rasgos pretéritos del Pueblo. La captación gráfica de un momento peculiar asemeja a las huellas impresas en una superficie. A partir de ellas rastreamos hechos previos y, de algún modo, nos vinculamos con sus protagonistas. Bien sabemos que la cámara capta y muestra un aspecto de la realidad, según fuera enfocado por el lente, mediado por los parámetros técnicos, planos y ángulos específicos, hasta lograr la composición prevista. Una foto cuenta historias, despierta sentimientos y proyecta instantes únicos. Por tanto, examinarla adecuadamente favorece acercarnos al significado de la pieza, que es partícipe de un retrato social más amplio y complejo, no necesariamente explícito.

     Acompaño estos apuntes con varios ejemplos representativos de las categorías mencionadas. Una historia visual de Jardín es probable. Estimemos los retratos guardados como recuerdos familiares, las imágenes archivadas institucionalmente y, en definitiva, el cúmulo de instantáneas en producción, publicación y reproducción que plasman detalles de Jardín en las redes sociales diariamente[4]. Son recursos investigativos potenciales capaces de testimoniar escenas del Parque ayer y hoy, los comercios que ya no están y los recién inaugurados; los estilos y colores de las fachadas, y también los techos, obras artísticas de constructores, carpinteros y ebanistas diestros; lo taburetes -esos asientos tan típicos como públicos-, pero también la presencia de sillas hechas de materiales distintos otrora de moda; 

Sillas y taburetes


la escultura de Simón Bolívar reubicada una y otra vez, en fin, los cambios ocurridos en lapsos de los 161 años de vida colectiva en este rincón del suroeste antioqueño.   

Monumento a Simón Bolivar


Antiguo Club Docató (hoy supermercado Retorno Docató)
 

  Quizás el producto de la faena iniciada derive en la convergencia eficaz entre un video documental, un ensayo fotográfico y una exposición. Lo sabremos en la marcha y la metodología escogida develará qué es posible y recomendable. Nos comprometemos a llevar a feliz término la intención manifestada en mis Reflexiones desde El Jardín. 







[1] Comparto una nota biográfica y dos partes periodísticos sobre el fallecimiento de Mario R. Cancel Sepúlveda disponibles en: https://puertoricoentresiglos.wordpress.com/biografia-mario-r-cancel/ 

[2] En nuestro proyecto de Conversaciones con Martín Cruz Santos (YouTube@MCRUZSA) tenemos dos conversaciones con Gabriel Valencia Lotero grabadas en video. Conversamos, especialmente, a tenor con las creaciones poéticas de Napo. Acceda a ambas grabaciones mediante los enlaces siguientes: Poesías de Napo (primera parte): https://www.youtube.com/live/TKCVDvLpq8A?si=TloBRBjdtBOaMNI7 Poesías de Napo (segunda parte): https://www.youtube.com/live/EpWnlLcx0QY?si=cVd29nxC05rf0V8q

[3] Reconocemos la importante labor documental y educativa de la Corporación Centro Histórico y Cultural Marcos A. Jaramillo. Para más información sobre el Centro acceda a: https://centro-de-historia-de-jardin.webnode.es/?fbclid=IwY2xjawG5eLxleHRuA2FlbQIxMAABHYCi2KKuGsP8spO-3OZzFQx8V6H3RLwJSUB8Pudg-kutk7W-9bku0b5Wcg_aem_SVNUAzTJZ5ozkTYD6Cxw3A  https://www.instagram.com/centrohistoricojardin/

[4] Por ejemplo, el grupo de Facebook Amigos de Jardín, Antioquia, que administro, disponible en: https://www.facebook.com/groups/3416041695114583

 

07 noviembre 2024


La colonia que no cesa[1]

Martín Cruz Santos

 

“El colono y el colonizado se conocen desde

hace tiempo. Y, en realidad, tiene razón el colono cuando

dice conocerlo. Es el colono el que ha hecho y

sigue haciendo al colonizado.

El colono saca su verdad, es decir, sus

bienes, del sistema colonial”.

(Frantz Fanon)[2]

 

   El colonialismo configura mentalidades y dependencias que afinca a través del miedo como arma paralizante y la mentira letal. El resultado neto es la sumisión ambigua, conformista o desafiante del colonizado al poder impuesto. Asimismo, la expoliación de las riquezas del territorio dominado con la complicidad de una elite parasitaria local que actúa cual sanguijuela agarrada a sus compatriotas a quienes desprecia. La psiquis queda configurada por sentirse menos y creerse más comparándose siempre con el norte imaginado, pero con la brújula rota e incapaz de llegar a destino alguno. Puerto Rico es un lugar donde esperar sin saber qué exactamente es la panacea de la colonia que no cesa.

     El día 5 de noviembre de 2024 hubo comicios gubernamentales en la Isla/archipiélago otra vez. Cada cuatro años se acude a sufragar para que todo siga igual o peor. Durante la campaña electoral surtió efervescencia la euforia parcial causada por las expectativas de un cambio que no ocurrió. Sin embargo, volvió a ganar la continuidad del andamiaje hegemónico representada por uno de los partidos encargados de administrar la colonia desde 1968, el Partido Nuevo Progresista (PNP), fundado ese año, heredero del viejo Partido Estadista Republicano, que propone la anexión de Puerto Rico a los Estados Unidos como un estado más. Precisamente, al día siguiente de la votación, Mitch McConnel, un prominente congresista del Partido Republicano, ganador de la contienda estadunidense, sentenció: “No se van a admitir nuevos estados”.[3] Habló el colonizador para los oídos sordos de los colonizados. Nada dijo. Preocupa más a los reformistas del patio, y a un porcentaje no menor del pueblo disminuido hasta la dependencia, los fondos federales que llegarán o no. Simultáneamente prosigue el robo de las riquezas producidas por la clase trabajadora, el empobrecimiento creciente, el desasosiego y la emigración.  

     Definitivamente, la Isla flotante no es de basura[4], sino de oportunidades perdidas y sueños truncados, de futuros diluidos en propuestas inconclusas. Dicho categóricamente: la colonia no cesará en las urnas electorales ni en proyectos de “buen gobierno”, sino por la vía de la autodeterminación y descolonización sin las cuales toda reforma es un fuego artificial que sube candente, pero baja apagado. Sin romper con la estructura colonial ahondamos la ciénaga. Un carnaval interminable de falacias perpetúa el desorden establecido y promueve un devenir incierto y carente de voluntad política para superarlo. Mientras haya depredadores económicos y politiqueros con sus respectivos capataces y carceleros distribuidos proporcionalmente en los partidos políticos colonialistas habrá elecciones para no elegir. 

    La colonia no cesa ni los exilios tampoco. Al fin y al cabo, lo segundo es una tabla de salvación para respirar más allá del aturdimiento y el desmadre: la cotidianidad asfixiante vivida entre la incertidumbre de saber qué sectores no tendrán servicio de energía eléctrica, a quiénes le falta el agua potable, no enfermarse, porque la atención de la salud es un derecho conculcado y transmutado en un privilegio caro;  cuáles escuelas públicas o colegios privados cerrarán por falta de alumnos, cuántos empleos parciales equivalen a un salario de sobrevivencia, y si llega un huracán, ¿a qué hora comenzará el espectáculo mediático de los regentes? Para colmo, el patrono dice en tono amenazante por quién votar y luego reza hipócritamente, en público, la antífona: ¡Puerto Rico se levanta![5]

      Proferir alabanzas a la democracia y a la Isla bendecida es sintomático de enajenación. La que pertenece sin ser parte[6], la afortunada a pesar del infortunio es irreformable. Resulta imprescindible continuar organizando y empujando la descolonización desde los diversos espacios sociales (organizaciones políticas, comunidades, educación, artes, deportes y todas las posibles), pero con objetivos, estrategias y tácticas definidas y guiadas por una entidad comprometida con el pueblo trabajador. Denunciar y aspirar a la superación del colonialismo es posible y necesario, pero insuficiente si no se cuenta con un programa de trabajo articulado y eficaz que trascienda los certámenes plebiscitarios. Quienes habitan la patria radicados en ella y la mayoría residente afuera debemos estar preparados y disponibles para aportar a la construcción de un proyecto de país soberano. Es ineludible a menos que hayamos sucumbido a los vaivenes desesperanzadores de la colonia que no cesa en aras de un aparente bienestar propio de náufragos. Así lo veo y digo en mis Reflexiones desde el Jardín.

 

 



[1] El título es alusivo a una obra del autor puertorriqueño José Juan Rodríguez Vázquez (2004), El sueño que no cesa: la nación deseada en el debate intelectual puertorriqueño (1920-1940), San Juan: Ediciones Callejón.

[2] Frantz Fanon (1961, primera edición; 2018 edición consultada), Los condenados de la tierra, México: Fondo de Cultura Económica.

[3] José A. Delgado, 6 de noviembre de 2024, “No se van a admitir nuevos estados”, dice Mitch McConnell, saliente líder republicano del Senado”, El Nuevo Día, disponible en: https://www.elnuevodia.com/corresponsalias/washington-dc/notas/no-se-van-a-admitir-nuevos-estados-dice-mitch-mcconnell-saliente-lider-de-la-mayoria-republicana-del-senado/

[4] Redacción de BBC News Mundo, 28 de octubre de 2024, La furia por el comediante que durante un evento de Trump llamó a Puerto Rico "isla de basura" y se burló de los latinos, disponible en: https://www.bbc.com/mundo/articles/c5yx8656qj6o

[5] Hago referencia al lema de la campaña mediática que Carlos López Lay, director ejecutivo de Bella International, dirigió después del huracán María que afectó a Puerto Rico en septiembre de 2017. Ese mismo personaje emitió una carta a más de 700 empleados de la susodicha empresa presionándolos para que votarán de acuerdo con los intereses económicos de él. Véase al respecto: https://www.metro.pr/noticias/2024/11/04/patronos-envian-cartas-a-sus-empleados-advirtiendo-que-no-voten-por-la-alianza-pip-mvc/

[6] Según, la Constitución de los Estados Unidos en su Artículo IV, Sección III, Cláusula II, El Congreso de ese país tiene el poder sobre los territorios que le pertenecen. A diferencia de los estados, los territorios no son parte de la Unión, por ende, la Constitución no aplica en todas sus partes a quienes residen en ellos, sino que la decisión al respecto recae en el Congreso. Ha sido ratificado continuamente por el Tribunal Supremo de los Estados Unidos desde los Casos Insulares llevados a cabo en las primeras décadas del siglo XX. Escuché un podcast al respecto: https://podcasters.spotify.com/pod/show/vozdelcentro/episodes/1010-Los-vergonzosos-Casos-Insulares-e2is8uq/a-ab73b0l

 


01 octubre 2024



Nada que hacer

Martín Cruz Santos

“Quien quiere hacer algo, encuentra un medio,

quien no quiere hacer nada, encuentra una excusa”.

Proverbio árabe

 

      La sociedad de consumo desmedido, que es guiada por el énfasis en el crecimiento de la producción de la riqueza trabajada por muchos, pero disfrutada por pocos, tiene como eje la actividad económica en torno a la cual gira la vida toda. En consecuencia, comprar, consumir y descartar es el quehacer placentero, lúdico y eufórico que receta el mercado. El mundo resulta ser un espacio para existir en la fugacidad de las distracciones continuas propiciadoras de la adrenalina como fuego voraz de lo efímero. Peor que la muerte es nada que hacer. Juzgar el entorno natural y la creación cultural a partir de los parámetros de ese espectro visitante, distorsiona la imagen de cualquier modo alterno de ser y la visión de mundo que le subyace.

    Días atrás un compatriota mío (recuerden que soy puertorriqueño), a quien no conocía, visitó el municipio de Jardín, Antioquia en Colombia, donde resido. Aparentaba ser uno de tantos turistas arribados a este pueblo patrimonial. Para mi sorpresa, no era un transeúnte, sino que estuvo asentado en esta localidad, pero se fue, y cito sus palabras: “Porque acá no hay nada que hacer”. No había terminado su expresión cuando riposté: “Eso depende de lo que a uno le guste hacer”. Acto seguido, el visitante de ocasión explayó sus preferencias por la magia de los centros comerciales citadinos lejos de los anodinos encuentros cotidianos en el Parque El Libertador, que, a su juicio, conducen al tedio. Nada más con el testigo.

    Que es su opinión, supuestamente cimentada en la experiencia, y le cobija la libertad de expresión, claro está. Sin embargo, debo aseverar que salí molesto de la situación. Considero que semejante generalización sentenciosa raya en la falta de respeto contra las más de 15,000 personas, la mayoría nacidas en Jardín, actuantes de la historia viva del pueblo. Además, menosprecia el auge del turismo en la zona. Entiendo al susodicho, quien moró durante un tiempo prolongado, según dijo, porque en un año y tres meses que habito aquí definitivamente, tras un lustro viniendo con frecuencia, no sabía de otro boricua[1] afincado en esta población. Eso a pesar que suelo participar en diversas actividades culturales, compro en los comercios locales, converso diariamente con amigos, vecinos y nuevos conocidos, tomo café en los negocios tradicionales, camino por las calles y los caminos veredales, conduzco un podcast y resalto temas relacionados con  los aportes culturales de individuos y organizaciones de la comunidad, administro el grupo de Amigos de Jardín, Antioquia,[2] coadyuvo a las soluciones de los asuntos cívicos que nos atañen, en fin, busco integrarme a la vecindad que me ha acogido. Tal vez ahí estriba la diferencia.

     Darío Ruiz Gómez, eminente escritor, docente, periodista, teórico del arte y el urbanismo, crítico literario y poeta colombiano afirma que “Jardín no es solo un pueblo, es un modo de vida”.[3] Suscribo la apreciación de él. Asimismo, reconozco que hay formas de ser adecuadas o no a idiosincrasias y ambientes particulares. Por tanto, es válido manifestar individualmente no sentirse a gusto en un sitio a causa de las expectativas incumplidas. Como foráneo y viajante hay la opción de regresar al país de origen o trasladarse a distintos confines, si las circunstancias son favorables. No obstante, la pretendida autoridad discursiva para decretar “No hay nada que hacer” es la ejemplificación de mentalidades turistificadoras para las cuales, una vez hecho el recorrido por los atractivos de recreación, avienen agotados los deleites, porque confunden el paso del viajero con la permanencia comunitaria.

    Cabe acotar un aspecto pertinente. El consumismo de la sociedad líquida[4] atavía el menosprecio selectivo por los pueblos de gesto antiguo, máxime si las delimitaciones de estos quedan en la periferia del mundo, donde “el sur también existe”[5]. Son valorados solamente si: patrocinan escapatorias temporeras de las ciudades, constituyen réplicas del pasado adornadas con modernidades desconcertantes, incluyen enclaves vacacionales para hacer y deshacer sin miramientos ciudadanos, perfilan objetos para la especulación inmobiliaria y gentrificación en determinados casos, entre otras oportunidades. Algunos pasajeros optan por establecerse, pero sin socializar, hasta que el hastío colme sus emociones insatisfechas. Definitivamente, no hay nada que hacer para ellos ni con ellos. La miopía cultural les impide ver más allá de sus narices.

    Disponer que es el tiempo propicio para tomar una decisión y atreverse a llevarla a cabo, fortalece la voluntad, reafirma la libertad y determina la responsabilidad. Ahora bien, extrapolar una resolución propia involucrando el sentir ajeno es inconveniente y riesgoso dada la injusticia implícita. La vida, que en su devenir transcurre por rumbos distintos y distantes, conlleva las posibilidades de ubicarse en los asentamientos escogidos. Me trajo a estos lares al arrostre del tiempo y el espacio idóneos para mis Reflexiones desde el Jardín. Como cantara Atahualpa Yupanqui:

          “En más de una ocasión quisiera hacerme perdiz,

          para ver de ser feliz en algún pago lejano,

          pero, la verdad, paisano, me gusta el aire de aquí”.[6] 



[1] El vocablo boricua es sinónimo de puertorriqueño u oriundo de Borinquen, nombre ancestral indígena de Puerto Rico.

[2] Amigos de Jardín, Antioquia en Facebook: https://www.facebook.com/share/g/sqhswcrgfMeagTQE/

[3] Darío Ruiz Gómez, 19 de agosto de 2023, Racionalidad espacial frente a la naturaleza: El Parque; en Narrativas Pueblerinas (séptima edición), Teatro Municipal Rafael Leónidas Velázquez Rojas, Jardín, Antioquia.   

[4] El sociólogo polaco Zygmunt Bauman (1925-2017) acuñó el término sociedad líquida para referirse al mundo actual caracterizado por la incertidumbre causada por la rapidez de los cambios y la ausencia de vínculos sociales duraderos.  Curiosamente, la novena edición del Festival de Cine de Jardín, dirigida por el cineasta colombiano Víctor Gaviria, y llevada a cabo durante los días 26 al 29 de septiembre de 2024, abordó el tema de la Sociedad Líquida: individuos solitarios, una libertad sin mundo.

[5] Hago referencia al poema titulado El sur también existe, de la autoría del poeta uruguayo Mario Benedetti (1920-2009). Es el nombre también de un disco grabado por el cantautor catalán Joan Manuel Serrat sobre los poemas de Benedetti en 1985.

[6] Atahualpa Yupanqui, 1984, Milonga del peón de campo, Álbum La pampa de antes, Sony Music Entertaiment Argentina.